José Garnica, arquitecto: "No pintes primero de blanco la pared que quieres pintar antes del color que es"

El error no siempre está en la pintura: puede estar en cómo preparas la pared.

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Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Pintar una habitación parece una tarea sencilla hasta que llega el momento de comprar los materiales: pintura, sellador, rodillos, brochas y, en algunos casos, varias cubetas del color elegido. Pero parte de ese gasto puede evitarse si sabes qué necesita realmente la pared antes de empezar.

José Garnica, arquitecto, tiene una recomendación concreta: "Mucha gente cree que tiene que pintar de blanco el fondo de la casa antes de pintarlo del color que es, y eso es falso", explica. Como ejemplo, menciona una pared que se había pintado de gris por error y después tuvo que cambiarse a color arena. En ese caso, aplicaron directamente el color final, sin añadir primero una capa blanca.

Eso sí, no significa que puedas saltarte esa base en cualquier situación. El resultado depende del color anterior, el estado de la superficie y la capacidad de cobertura de la pintura nueva; además, hay otros detalles que conviene revisar antes de empezar si quieres evitar gastar material de más.

El sellador puede evitar que gastes pintura de más

En paredes nuevas, uno de los factores que importa es la porosidad. El yeso, los enjarres y algunas superficies de tablaroca pueden absorber parte de la pintura, lo que dificulta conseguir un acabado uniforme.

Por eso Garnica recomienda aplicar sellador cuando sea necesario. "Hay que tapar ese poro", señala. El objetivo es preparar el muro antes de aplicar la pintura de acabado.

Esta relación entre la superficie y los recubrimientos también se ha estudiado en el ámbito científico. Una investigación publicada en Progress in Organic Coatings en 2002 analizó cómo la capacidad de absorción del sustrato modifica las propiedades físicas y químicas de la capa aplicada. Los investigadores encontraron que las superficies absorbentes podían producir recubrimientos con más espacios vacíos y menor brillo. 

La investigación no evaluó directamente cuánto dinero se ahorra al usar sellador en una pared doméstica, pero sí ayuda a entender por qué las características de la superficie importan al aplicar un recubrimiento. En la práctica, preparar correctamente el muro puede ayudar a conseguir un acabado más uniforme.

Pintar Paredes

El rodillo también puede hacerte gastar de más

La herramienta que utilizas importa tanto como la superficie. Garnica muestra un rodillo de microfibra y otro de pelo de borrego para ilustrar que no todos funcionan igual.

La elección depende, entre otras cosas, de la textura de la pared y de la longitud de la fibra. En superficies lisas suele funcionar mejor un rodillo de pelo corto, mientras que los muros rugosos necesitan uno capaz de llegar a sus irregularidades y distribuir la pintura de manera uniforme.

Elegir uno inadecuado puede complicar el trabajo. Si la fibra es demasiado corta para una pared rugosa, puede dejar zonas sin cubrir y obligarte a dar más pasadas. Si retiene demasiada pintura para la superficie, también puede dificultar la aplicación y provocar escurrimientos.

Por eso, la recomendación del arquitecto es sencilla: elige el rodillo según la textura de la pared, no solo por su precio o por el que tengas a mano.

Pintando Paredes

Ahorrar pintura empieza antes de abrir la cubeta

No todas las pinturas tienen la misma capacidad de cobertura. Cambiar de un color muy oscuro a uno claro, por ejemplo, puede requerir más capas; también influyen el estado de la superficie, su porosidad y la herramienta que utilices.

Antes de comprar otra cubeta o asumir que necesitas una base blanca, puedes probar el color final en una zona pequeña y dejar que seque. Así tendrás una primera referencia de cómo cubre sobre esa pared, aunque una prueba pequeña no garantiza por sí sola el resultado de toda la superficie.

La clave no es aplicar menos pintura a toda costa, sino preparar bien el muro, elegir las herramientas adecuadas y seguir las indicaciones del fabricante. A veces, el ahorro no está en comprar una cubeta más barata, sino en evitar una capa que no hacía falta.

Imágenes | Arqui José Garnica, Pexels

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