En México, una fotografía de una niña desaparecida comenzó a circular entre las historias de Instagram, acompañada de mensajes que pedían ayuda para encontrarla. Miles de personas compartieron la publicación con la intención de colaborar en su búsqueda, sin saber que había un detalle importante: la menor ya había sido localizada.
Se trata de Isabella Reyes Escalona, cuya ficha de desaparición volvió a difundirse en redes sociales, a pesar de que usuarios señalaron que ya aparecía en los registros de personas encontradas de la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México (Cobupem).
El caso muestra lo fácil que es caer en el círculo vicioso de la desinformación, incluso cuando existe una buena intención detrás. Basta con compartir una publicación sin verificarla para que llegue a más personas y termine alimentando una historia que ya no corresponde con la realidad.
Miles compartieron la ficha de Isabella sin saber que ya había sido encontrada
La publicación sobre Isabella Reyes Escalona comenzó a compartirse mediante historias de Instagram, donde usuarios replicaron su fotografía y datos de búsqueda con mensajes para pedir ayuda.
Sin embargo, una publicación en X de la cuenta @DuaMadridista llamó la atención sobre el caso al señalar que numerosas personas estaban compartiendo una ficha antigua. En las respuestas, otro usuario indicó que la menor aparecía entre las personas localizadas durante septiembre de 2026 en la página de la Cobupem.
La conversación puso sobre la mesa un problema frecuente en redes sociales: las publicaciones de búsqueda pueden seguir compartiéndolo incluso después de que existen actualizaciones sobre la localización de una persona.
Compartir información sin verificar también alimenta las noticias falsas
De acuerdo con Kaspersky, compartir información sin comprobar su origen o vigencia puede convertir a cualquier usuario en un amplificador involuntario de desinformación, incluso cuando su intención es ayudar.
Su estudio Lenguaje Digital revela que el 71% de las personas en América Latina asegura saber qué son las noticias falsas, pero solo el 56% considera que podría identificarlas. Además, el 77% de quienes conocen las fake news afirma haberlas encontrado en redes sociales durante el último año.
El problema no siempre está en que una publicación sea completamente falsa. Una fotografía auténtica, una ficha oficial o una noticia real pueden resultar engañosas cuando se comparten fuera de contexto o sin considerar que la situación ya cambió.
Las noticias falsas también se alimentan de nuestras emociones
Una investigación de la Universidad Estatal de Georgia encontró que las emociones pueden influir más que la veracidad al momento de consumir y compartir información en redes sociales.
Tras analizar más de 10,000 publicaciones en X relacionadas con la pandemia de COVID-19, los investigadores observaron que los mensajes capaces de provocar miedo, enojo o preocupación podían generar interacciones incluso cuando contenían información menos veraz.
En casos como el de Isabella, la urgencia de ayudar a encontrar a una niña puede motivar a compartir una publicación inmediatamente. Sin embargo, antes de hacerlo, es importante revisar la fecha de emisión de la ficha y consultar los canales oficiales de las autoridades de búsqueda para conocer si existen actualizaciones.
La diferencia puede parecer pequeña, pero es importante: compartir información verificada ayuda a que las búsquedas activas tengan mayor visibilidad y evita que publicaciones desactualizadas sigan circulando como si fueran recientes.
Imagen | Pexels
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