Para la gran mayoría de nosotros, viajar en un crucero suele ser sinónimo de vacaciones de lujo. Un escape meramente ocasional. Caso contrario al de un multimillonario quien lo volvió su estilo de vida al navegar durante 25 años consecutivos. Pero el hecho de convertir un barco turístico en su hogar definitivo trajo consigo consecuencias a su salud: no puede mantener el equilibrio.
Esta es la historia de Mario Salcedo, un inversor originario de Cuba que tomó la decisión de surcar los mares tras décadas dedicado al mundo financiero. De acuerdo con The New York Times, inició sus viajes arriba de los cruceros a la edad de 45 años. Más de 20 años después, continúa con sus travesías en altamar sin regresar completamente a tierra firme. Solo desciende por cuestiones médicas, bancarias o logísticas.
Como narran en Condé Nast Traveler, Salcedo es conocido por todos los capitanes de la compañía Royal Caribbean quienes le consignaron el apodo de "Super Mario". Su día a día se ha desarrollado en cubiertas, salones de baile, restaurantes flotantes, además de una "oficina" que es una simple mesa desde la que Salcedo maneja su negocio inversiones mientras viaja por el Caribe, el Mediterráneo o Asia.
"La gente viene aquí para descansar. Yo vivo aquí". Con estas palabras, el multimillonario ha destinado entre 60 y 100 mil dólares anuales para mantener su sueño de vivir exclusivamente en cruceros. Según explicó, para viajar a borde del Navigator of the Seas reserva con más de un año de anticipación a fin de asegurar el mismo camarote interior durante meses.
Eso sí, no se queda encerrado. Al contrario, durante el día está activo con actividades como danza, caminata, ve deportes y socializa. De hecho, su físico lo mantiene al evitar los excesos alimenticios mientras se encuentra a bordo y hacer caminatas en los pasillos. Lo impresionante: ha acumulado más de 6,000 noches en el mar.
Si bien muchos pensaríamos que el gran golpe de vivir así sería al bolsillo de Salcedo, en realidad se ha reflejado en su salud. Con más de dos décadas a bordo de barcos, desarrolló un trastorno conocido como "enfermedad del desembarque", el cual afecta al sistema vestibular. A grandes rasgos: tiene una sensación constante de movimiento cuando pisa tierra firme.
"Me tambaleo tanto que no puedo caminar bien cuando bajo. Me siento más estable en un barco que en tierra".
A pesar de esta extraña consecuencia, Salcedo ha preferido mantenerse a bordo de los barcos en los días que toca puerto. En lugar de salir a conocer, se queda en su salón favorito o bucea. Una de sus travesías más emblemáticas fue cuando viajó de Estados Unidos hasta China, donde atravesó por el estrecho de Gibraltar y el canal de Suez: estuvo 72 días seguidos en altamar.
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