Puerto Vallarta tiene un paisaje que normalmente no necesita demasiados elementos para llamar la atención: mar, montañas y atardeceres. Pero durante los últimos días apareció algo nuevo frente a sus playas: una embarcación equipada con una enorme pantalla electrónica que navega por la bahía mientras muestra publicidad comercial.
Las imágenes comenzaron a circular en redes sociales durante el fin de semana y generaron cuestionamientos por el impacto visual que una pantalla de este tamaño puede tener sobre el paisaje del destino. En la estructura y en los contenidos difundidos aparece Oceanic Marketing, empresa que promociona este formato como publicidad marítima bajo la frase "Donde tu marca domina el horizonte".
Una pantalla publicitaria que ahora navega frente a Puerto Vallarta
La idea es sencilla: en lugar de instalar un anuncio en un edificio, una avenida o una estructura fija, la publicidad se coloca sobre una embarcación y mantiene la pantalla visible desde tierra.
La diferencia es importante. Un espectacular convencional tiene una ubicación determinada y está sujeto a las reglas del territorio donde se instala, mientras que una pantalla sobre una embarcación puede aparecer frente a diferentes puntos de la costa.
Eso es precisamente lo que ahora ocurre en Puerto Vallarta. La presencia de esta llamada publicidad flotante llevó al Ayuntamiento a solicitar la intervención de autoridades federales para revisar las embarcaciones o artefactos navales utilizados para desplegar anuncios en la Bahía de Banderas.
Según medios locales, el municipio pidió la intervención de la Secretaría de Marina, la Capitanía de Puerto, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y otras autoridades competentes. La revisión contempla aspectos como la documentación de las embarcaciones, sus condiciones de operación, la seguridad de la navegación, la protección ambiental y el aprovechamiento de bienes nacionales.
El problema está en saber qué reglas aplican
Puerto Vallarta sí tiene disposiciones contra determinados formatos de publicidad de gran tamaño. El artículo 56 de su Reglamento de Imagen Visual e Identidad prohíbe construir, levantar, instalar o desplegar estructuras, pantallas destinadas a anunciar productos o servicios dentro del municipio.
Pero aquí está el detalle: la pantalla que provocó la polémica no está instalada sobre una avenida ni sobre un terreno, sino montada en una embarcación que navega en la bahía. Por eso, no basta con asumir que el reglamento municipal se aplica automáticamente, ya que una de las cuestiones que ahora deben determinar las autoridades es qué marco jurídico corresponde a una actividad publicitaria que se desarrolla sobre una unidad naval en el espacio marítimo.
Una trajinera con publicidad y una pantalla gigante sobre un barco pueden parecer el mismo problema a primera vista, pero jurídicamente no necesariamente lo son. En Xochimilco, las trajineras operan dentro de un espacio turístico y ambiental delimitado, con reglas específicas para esta actividad y para la protección de los canales. En Puerto Vallarta, en cambio, la pantalla se encuentra en la Bahía de Banderas, donde entran en juego normas y autoridades relacionadas con la navegación y el espacio marítimo.
El Ayuntamiento tampoco ha establecido públicamente que la embarcación opere de manera ilegal. Su solicitud busca determinar si cuenta con la documentación y los requisitos correspondientes y, en caso de encontrar incumplimientos, que se adopten las medidas que correspondan.
Mientras tanto, Bahía de Banderas también se deslindó de haber autorizado este tipo de publicidad. El gobierno municipal de Nayarit señaló que no ha emitido permisos para esta actividad en su litoral y aclaró que la embarcación se encuentra frente a Puerto Vallarta, en Jalisco.
Hasta ahora, la pantalla está ahí y está siendo utilizada para mostrar publicidad, pero no se ha establecido públicamente que opere sin autorización o que lo haga de manera ilegal. Lo que sí existe es una solicitud formal para que las autoridades federales revisen bajo qué condiciones funciona.
La publicidad también encontró una forma de moverse
El caso de Puerto Vallarta deja una pregunta que va más allá de si una pantalla gigante resulta agradable o molesta frente a una playa. Durante décadas, la publicidad exterior tuvo algo en común: el anuncio tenía un lugar fijo.
Una pantalla sobre una embarcación cambia esa lógica; el soporte puede desplazarse y llevar el anuncio a distintos puntos del litoral, sin necesidad de instalar una nueva estructura en cada lugar. La tecnología, en realidad, no necesitó inventar un nuevo tipo de pantalla. Bastó con colocar una ya conocida sobre una unidad que puede navegar.
Y ahí está el punto: por ahora queda por determinar qué requisitos necesita este formato, quién puede regularlo y bajo qué condiciones puede utilizar el espacio marítimo frente a Puerto Vallarta. La respuesta puede ser más importante que la propia pantalla, porque si un espectacular puede navegar, también puede cambiar de lugar el límite entre publicidad y paisaje.
Imágenes | Pexels, @banderasnews
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