
El régimen simplificado del SAT ya concentra millones de contribuyentes, aunque aún enfrenta retos para reducir la informalidad.
Formalizar a millones de pequeños negocios ha sido uno de los grandes retos del sistema tributario mexicano durante décadas. Cada intento del Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha buscado reducir la carga administrativa y hacer más atractivo el pago de impuestos para quienes trabajan por cuenta propia o tienen microempresas, aunque con resultados limitados.
Cuatro años después de su lanzamiento, el Régimen Simplificado de Confianza (Resico) parece haber cambiado ese panorama. De acuerdo con cifras del SAT retomadas por Expansión, el esquema ya suma 4.4 millones de contribuyentes, convirtiéndose en el régimen simplificado con mayor adopción en la historia del organismo.
Sin embargo, el crecimiento del programa también abre una discusión más amplia. Aunque millones de personas optaron por este modelo gracias a tasas reducidas y declaraciones más sencillas, especialistas consideran que todavía existen obstáculos que impiden que el combate a la informalidad avance al mismo ritmo.
El Resico ya es el régimen simplificado más exitoso en la historia del SAT
Al cierre de abril de 2026, el Resico alcanzó 4.4 millones de contribuyentes inscritos, una cifra que, según datos del SAT, se encuentra apenas a unos 200,000 registros de igualar la población total de Panamá, estimada en 4.6 millones de habitantes.
El resultado también coloca al programa por encima de sus antecesores. El Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repeco), vigente entre 2010 y 2013, llegó a 3.8 millones de personas, mientras que el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), implementado en 2014, cerró diciembre de 2021 con 3.5 millones de contribuyentes antes de comenzar a coexistir con el Resico.
El objetivo del nuevo esquema fue simplificar el cumplimiento fiscal para personas físicas con actividades empresariales, servicios profesionales, arrendamiento o actividades del sector primario cuyos ingresos anuales no superen los 3.5 millones de pesos.
El éxito del Resico también tiene un obstáculo: el IVA
Uno de los principales atractivos del Resico es su esquema de tributación. De acuerdo con Santiago Vélez, integrante de la Comisión Técnica de Investigación Fiscal del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM), citado por Expansión, el régimen aplica un Impuesto Sobre la Renta (ISR) de entre 1% y 2% sobre los ingresos, además de mantener un proceso de declaración simplificado frente a otros esquemas fiscales.
En comparación, explicó el especialista, un trabajador asalariado puede enfrentar tasas efectivas de entre 28% y 32%, por lo que el Resico representa una alternativa más accesible para pequeños contribuyentes.
No obstante, el régimen mantiene la obligación de cobrar, retener y enterar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16%. Según Vélez, esta condición continúa generando resistencia entre algunos prestadores de servicios, ya que existen clientes que prefieren pagar en efectivo y evitar solicitar factura para no cubrir ese impuesto. En ese escenario, el incentivo para abandonar la informalidad pierde parte de su efecto.
Más contribuyentes no significan menos informalidad en México
Aunque el número de inscritos sigue aumentando, el impacto sobre la economía informal ha sido mucho más moderado.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa de informalidad pasó de 59.5% en 2010, cuando comenzó el Repeco, a 54.8% al cierre de abril de 2026. Si se observa únicamente el periodo del Resico, la reducción también ha sido limitada: del 55.2% registrado en el primer trimestre de 2022 al 54.8% del primer trimestre de 2026.
Por otra parte, la Secretaría de Hacienda y el SAT no publican de forma desagregada cuánto recauda específicamente este régimen por ISR e IVA. Lo que sí informan son las llamadas renuncias recaudatorias, es decir, el monto que el gobierno deja de percibir por ofrecer estos incentivos fiscales. Para 2025 se estimaron en 2,654 millones de pesos y para 2026 aumentaron a 2,819 millones.
Mientras tanto, el RIF continúa perdiendo peso. Al cierre de abril de este año apenas concentró 382,014 contribuyentes, muy lejos de las cifras que ahora registra el Resico. Esto refleja cómo el nuevo modelo logró consolidarse como la principal apuesta del SAT para atraer a micro y pequeños contribuyentes hacia la formalidad, aunque el reto de reducir la economía informal sigue lejos de resolverse por completo.
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