
La nueva pulsera de Garmin refleja una tendencia que busca reducir el protagonismo de las pantallas.
Durante años, los relojes y pulseras inteligentes evolucionaron con una misma lógica: pantallas más grandes, más funciones y una mayor interacción con el usuario. Ahora, la industria de wearables parece avanzar en la dirección contraria. Algunos fabricantes apuestan por dispositivos más discretos y cómodos, pensados para acompañar al usuario sin llamar constantemente su atención.
Esa tendencia es la que nos presenta Garmin con el lanzamiento de CIRQA Smart Band, su primera pulsera inteligente sin pantalla. La propuesta está pensada para quienes quieren monitorear su salud y actividad física sin tener una pantalla mostrando notificaciones o estadísticas todo el tiempo. Toda la información queda concentrada en la aplicación Garmin Connect, mientras la banda registra los datos de manera continua.
CIRQA Smart Band de Garmin registra más de 80 deportes sin depender de una pantalla
La principal característica de CIRQA Smart Band no está en incorporar una nueva función, sino en eliminar un elemento que parecía indispensable: la pantalla. En lugar de interactuar directamente con el dispositivo, los usuarios consultan sus métricas desde el teléfono, mientras la pulsera permanece registrando información durante todo el día sin resultar incómoda.
La banda puede medir la frecuencia cardiaca, el nivel de energía Body Battery, el estrés, la oxigenación en sangre (Pulse Ox), la temperatura de la piel y distintos indicadores relacionados con el sueño. También permite registrar más de 80 actividades deportivas e incorpora métricas como el VO2 máximo, un indicador que estima la capacidad del cuerpo para aprovechar el oxígeno durante el ejercicio, además del estado de entrenamiento, la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC) y el tiempo de recuperación.
Además de registrar las etapas del sueño, la banda ofrece una puntuación de sueño, recomendaciones personalizadas para mejorar el descanso y una función de alineación del sueño, que busca mostrar qué tan sincronizado está el usuario con su ritmo circadiano.
Para las mujeres, también incorpora herramientas de seguimiento del ciclo menstrual y el embarazo, con predicciones de los periodos y estimaciones retrospectivas de la ovulación a partir de la temperatura de la piel durante el sueño. Además, permite sincronizar estos datos con la aplicación Natural Cycles, autorizada por la FDA, aunque esta integración requiere una suscripción independiente.
Más allá de las funciones, uno de los aspectos que Garmin destaca es que ninguna de estas herramientas requiere una suscripción adicional, una decisión que la diferencia de algunos servicios disponibles en el mercado.
Garmin y Google coinciden en una apuesta: eliminar la pantalla
El lanzamiento de Garmin llega apenas unos meses después de que Google presentara Fitbit Air, una pulsera que comparte prácticamente la misma filosofía: ser tan ligera y discreta que el usuario olvide que la lleva puesta, especialmente al dormir.
Las coincidencias no terminan ahí. Ambos dispositivos trasladan la experiencia principal a una aplicación móvil, detectan actividades automáticamente y buscan convertirse en un complemento del smartwatch, más que en su reemplazo. Sin embargo, cada fabricante sigue una estrategia distinta.
Mientras Fitbit Air apuesta por integrarse con el ecosistema de Google Health y Pixel Watch, Garmin aprovecha la fortaleza de Garmin Connect, una plataforma ampliamente utilizada entre deportistas y usuarios que buscan métricas avanzadas de entrenamiento. Además, CIRQA Smart Band promete hasta 10 días de batería, por lo que puede permanecer colocada prácticamente toda la semana sin necesidad de recargar, por encima de los siete días anunciados por Google para Fitbit Air.
La tecnología invisible empieza a ganar terreno entre los wearables y Garmin lo sabe
La CIRQA Smart Band llegará a partir del 21 de agosto a México con un precio de 4,199 pesos. El dispositivo está disponible en color negro, gris, rosa y azul, incluirá una correa de tela y ofrecerá una banda para el brazo como accesorio opcional para quienes prefieran utilizarla durante el entrenamiento o al dormir.
Más allá del lanzamiento, la apuesta de Garmin refleja una tendencia que empieza a consolidarse en la industria de los wearables: la de la tecnología invisible, donde el dispositivo deja de ser el centro de la experiencia para funcionar casi en segundo plano. Marcas como Google, Oura, Apple y Samsung ya exploran esta categoría con pulseras y anillos inteligentes que reducen o eliminan la pantalla para priorizar el monitoreo continuo de la salud.
El cambio también responde a un fenómeno más amplio. Después de años en los que las pantallas ganaron protagonismo en prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana, una parte de los consumidores comienza a mostrar fatiga ante las notificaciones y la necesidad de estar conectados permanentemente.
Por ello, gana fuerza una tendencia que busca recuperar una experiencia más cercana a lo analógico: dispositivos que recopilan información de forma constante, pero que solo muestran los datos cuando el usuario realmente los necesita. Así, la ausencia de pantalla deja de ser una limitación para convertirse en uno de los principales diferenciadores de esta nueva generación de wearables.
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