
Para el conductor, la diferencia aparece en el mantenimiento
México acaba de marcar un récord que tarde o temprano tendrá consecuencias fuera de las agencias. En el primer semestre de 2026 se vendieron 53,430 vehículos eléctricos, híbridos conectables y eléctricos de rango extendido, 22 % más que un año antes. Todavía no representan la mayor parte del mercado, pero cada auto que entra al parque con menos piezas mecánicas también llega con menos visitas potenciales al taller.
La razón tiene poco misterio. Un eléctrico no necesita correa de distribución, bujías, filtros de aceite ni cambios de aceite del motor. Un auto de gasolina tiene unas 2,000 piezas móviles en su mecánica, frente a unas 20 en el sistema de propulsión de un eléctrico. Para el conductor, la diferencia aparece en el mantenimiento. Para un taller que vive de esas reparaciones, aparece en el número de órdenes de servicio.
Europa ya tiene una idea de lo que puede ocurrir cuando esa transición avanza. Un informe del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea calcula que las reparaciones de los talleres europeos pueden caer 45% entre 2020 y 2030 por efecto del auto eléctrico. En España, donde estos vehículos todavía superan apenas 1% del parque, el cambio ya forma parte de las previsiones de la industria. El porcentaje de eléctricos es pequeño, pero la cantidad de operaciones que pueden desaparecer es mucho mayor.
El sector de la posventa lleva años haciendo sus propias cuentas. En 2019, una asociación integrada en la Confederación Española de Talleres estimó que la actividad de los talleres podría reducirse 50% con la llegada del auto eléctrico. En 2026, representantes de ANCERA, la patronal española de los recambios, hablaron de hasta 70% menos operaciones en los próximos años. Su cálculo también considera el efecto de la conectividad y el control de datos, por lo que esa cifra no corresponde exclusivamente a los autos eléctricos.
El dinero deja todavía más claro el problema. Solera calculó que, si el parque español fuera completamente eléctrico en 2050, la facturación de la posventa podría pasar de 13,639 a 8,472 millones de euros. Son 5,167 millones menos. Una parte importante del negocio actual está en las piezas y los recambios, justo los elementos que el auto eléctrico necesita en menor cantidad.
Para los talleres independientes, adaptarse tampoco es gratis
Del lado del conductor, la cuenta es bastante distinta. En 2024, una reparación tuvo una facturación media de 513 euros, 10,516 pesos, para un auto de combustión y de 368 euros para uno eléctrico, aproximadamente 7,545 pesos, una diferencia cercana a 28%. El mantenimiento periódico mostró una brecha todavía mayor: fue 68 % más barato en un eléctrico que en un auto de gasolina. Las pastillas de freno llegaron a registrar un ahorro de hasta 74 % gracias a la frenada regenerativa.
Hay excepciones capaces de cambiar por completo una factura. Los neumáticos de los eléctricos pueden desgastarse antes y exigir cambios con mayor frecuencia. La batería es el caso más delicado: su sustitución rara vez baja de 10,000 euros, algo así como 204,915 pesos, y una reparación particularmente costosa puede incluso superar el precio del vehículo. El eléctrico elimina muchas operaciones pequeñas y frecuentes, pero concentra parte del riesgo económico en componentes mucho más caros.
Para los talleres independientes, adaptarse tampoco es gratis. ASETRA calcula que solo los equipos de seguridad necesarios para trabajar con sistemas eléctricos cuestan entre 5,000 y 6,000 euros, entre 102,437 pesos y 122,912 pesos. También existe una diferencia en dónde llevan sus autos los propietarios: 83.7% de las visitas de mantenimiento de los vehículos cero emisiones se realizan en concesionarios de la marca. Los talleres oficiales representan menos de una quinta parte de los 410,000 centros mecánicos europeos, pero generan la mitad de la facturación del sector.
México está empezando a construir ese mismo escenario. El récord de ventas de electrificados del primer semestre de 2026 llegó acompañado de un crecimiento de 55.2 % en la red de recarga pública y privada, hasta 60,934 posiciones. Todavía no hay datos aquí que permitan trasladar directamente las previsiones europeas a los talleres mexicanos, pero la dirección del mercado ya cambió. Si cada vez más conductores dejan atrás motores con miles de piezas móviles, el negocio de la reparación tendrá que encontrar ingresos en otra parte. La pregunta ya no es si habrá que reparar eléctricos, sino qué tipo de taller necesitará México cuando sean muchos más.
Imagen | Pexels, Tesla y BYD
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