Tesla anunció que detendrá la producción, en su planta de Texas, de su controvertida camioneta Cybertruck a mediados de 2027. Aunque la firma de Elon Musk presentó la decisión como un paso necesario para liberar espacio para fabricar el nuevo robotaxi Cybercab, es difícil no verla en el contexto de una de sus apuestas más osadas y, en últimas, fallidas.
El Cybertruck se presentó en medio de superlativos, pero desde el comienzo enfrentó graves problemas de ventas, numerosos recalls y rechazo internacional por regulaciones de seguridad. Al final quedó muy por debajo de las metas iniciales debido a su elevado precio y fallas de diseño. Y no ayudó que Musk, que creó la fama de Tesla sobre las alas de una visión ecológica que le valió la simpatía de las élites liberales de California, haya pivoteado a la derecha hasta volverse un ícono, si bien temporal, del movimiento MAGA.
Las razones del fin
El fin de la producción del Cybertruck (programado para mediados de 2027) se debió a una combinación de factores estratégicos, comerciales, regulatorios y de mercado. La Gigafactory de Tesla del condado de Grimes, en Texas, se dedicará, en el futuro, a acelerar el volumen de fabricación del nuevo Cybercab y, posiblemente, de los robots Optimus.
Pero los observadores del mercado no dejan que Tesla olvide que la que anuncia su cierre es una línea de producción que se quedó lejos, pero muy lejos, de sus objetivos. Antes de su lanzamiento, a finales de 2023, Musk había indicado que se proponía vender entre 100,000 y 250,000 unidades anuales. Al final, vendió aproximadamente 70,000 unidades en total, a precios mucho más elevados de lo prometido.
Aunque originalmente se promocionó con un precio base de 39,900 dólares, el Cybertruck nunca comercializó una versión por debajo de los 59,000 y, de hecho, los modelos con tracción integral superaron los 80,000 e incluso los 90,000 dólares. Las metas comerciales de Musk se estrellaron con dificultades para homologar en mercados clave como Europa un armatoste angular con carrocería de acero inoxidable, con el peso de un tanque y la aceleración de un McLaren.
Problemas de producción
Además de una estética futurista que generó posturas extremas, la creciente participación política de Elon Musk distanció a parte del público comprador tradicional de vehículos eléctricos, lo que convirtió al Cybertruck en un símbolo político objeto de rechazo y boicots. Algunos propietarios de Tesla vendieron sus vehículos al poco tiempo y el Cybertruck en particular se convirtió en un símbolo sinónimo de Musk.
Pero eso habría sido excusable si el carro en sí cumpliera las promesas de la marca. Lamentablemente, el Cybertruck enfrentó desafíos de producción desde el principio.
Su carrocería de acero inoxidable era difícil de moldear y soldar. En marzo de 2025, más de 46,000 Cybertrucks, prácticamente toda la flota, fueron sacados del mercado temporalmente debido a un problema con el panel de revestimiento exterior, que se desprendía del vehículo, lo que podía suponer un peligro en la carretera y aumentar el riesgo de un accidente.
El primer año tras su lanzamiento estuvo plagado de retiradas a revisión y el modelo se ganó la fama de ser inseguro y poco confiable. Stephanie Valdez Streaty, directora de Industry Insights en Cox Automotive, le dijo a TT News: “El Cybertruck es muy de nicho. El diseño puede ser muy polarizante. Es caro. Son todas buenas razones que terminan por acumularse”.
Con todo, aún le quedan fanáticos. Mike Floy, de Motor Trend, escribió: “Aparte de su visibilidad comprometida debido a su diseño, el Cybertruck es bastante bueno haciendo cosas de camiones, y su impresionante sistema de dirección drive-by-wire fue uno de los puntos fuertes. Aunque probablemente pasará a la historia como un Edsel moderno en lugar del pionero camión eléctrico que en muchos aspectos es, una cosa está clara: nunca, jamás lo confundirás con otra cosa”.
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