Construyó un lago para criar peces y terminó creando un ecosistema: 1,000 días después llegaron águilas, ciervos y búhos

Lago Eu

¿Qué puede pasar cuando construyes un lago para criar peces?

Samantha Guerrero

Editora Jr

La transformación no ocurrió de golpe. Primero apareció el agua, después llegaron los peces y, poco a poco, comenzaron a aparecer animales que nunca habían formado parte del proyecto y lo que había sido un campo de maní en Alabama, Estados Unidos, terminó convertido en un nuevo punto de encuentro para la fauna de los alrededores. 

En apenas 1,000 días, un antiguo terreno agrícola pasó a tener un lago de poco más de dos hectáreas, visitado por ciervos, mapaches, aves, búhos y hasta águilas calvas. El propietario no estaba intentando construir un santuario ni recuperar un ecosistema perdido: quería criar peces grandes, pero el nuevo paisaje terminó ofreciendo oportunidades que otras especies también supieron aprovechar

De un campo de maní a un lago de más de dos hectáreas

El proyecto, según The Land Outlet, comenzó en 2021 con un objetivo bastante concreto: construir un estanque capaz de producir ejemplares grandes de lubina. El lugar recibió el nombre de Crimson Oak Pond y ocupa alrededor de cinco acres, poco más de dos hectáreas. Pero hacer el estanque no consistió simplemente en excavar un hoyo y esperar a que apareciera el agua. 

Para acondicionar el terreno fueron necesarios aproximadamente 850 camiones de arcilla, también se añadieron rocas, una isla, muelles y distintas estructuras sumergidas para crear zonas con diferentes características dentro del estanque. La idea era ofrecer refugios y áreas de alimentación para los peces y hacer que el nuevo cuerpo de agua tuviera mayor complejidad. 

El proyecto incorporó además aireadores y cámaras subacuáticas para seguir variables como el oxígeno y observar el comportamiento de los animales. Después llegó la parte que sí estaba planeada: introducir peces y construir una cadena alimentaria alrededor de ellos. 

Primero entraron miles de peces pequeños que servirían como alimento y más tarde llegaron lubinas tigre, tilapias, truchas y camarones de agua dulce. El objetivo seguía siendo producir peces grandes, pero el estanque empezaba a ofrecer algo más que un lugar para pescar. 

Una isla, rocas y peces cambiaron las posibilidades

Parte de lo interesante está en que el lago no fue una masa de agua uniforme. Las rocas y estructuras sumergidas ofrecían escondites para los peces, mientras que la isla agregaba una superficie que antes no existían, mientras que las distintas profundidades también creaban ambientes diferentes dentro del mismo estanque. 

Eso puede parecer un detalle de diseño, pero tiene consecuencias ecológicas. Las características físicas de un cuerpo de agua, como su profundidad, vegetación, calidad del agua y disponibilidad de refugios, pueden influir en qué organismos son capaces de utilizarlo y de qué manera. 

En otras palabras, el proyecto terminó construyendo una especie de infraestructura ecológica sin que ese fuera su objetivo principal. Los peces encontraron alimento y refugio, mientras que el agua y las orillas comenzaron a ofrecer recursos para otras especies. 

Y cuando aparece un nuevo recurso en un paisaje, no hace falta enviar invitaciones. Los animales de los alrededores pueden descubrirlo por su cuenta.

Los primeros visitantes no fueron invitados

Con el paso del tiempo, las cámaras comenzaron a registrar algo que no estaba contemplado en el proyecto original. Los ciervos se acercaron al lago para beber, mientras que mapaches y ardillas comenzaron a recorrer las orillas. Después aparecieron patos, búhos y otras aves que encontraron en el nuevo paisaje distintos recursos.

Y luego llegaron las águilas calvas. Al principio sobrevolaban la propiedad, pero después comenzaron a bajar hasta el agua para beber y capturar peces. Los responsables del proyecto incluso instalaron una plataforma con la intención de facilitar que alguna pudiera utilizarla para anidar. 

Ninguno de esos animales fue introducido como parte de un programa de conservación. El nuevo cuerpo de agua simplemente comenzó a ofrecer recursos que las especies de la zona podían aprovechar; el lago había sido construido pensando en los peces; la fauna, en cambio, estaba viendo otra cosa: un nuevo lugar con agua y alimento. 

El lago no creó la vida de la nada

Aquí es donde la historia entra de lleno en la ecología. Un estanque artificial no se convierte automáticamente en un ecosistema natural solo porque empiecen a aparecer animales, pero eso tampoco significa que no pueda convertirse en un hábitat útil. 

Investigaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) han estudiado durante años el papel de los estanques artificiales en paisajes agrícolas. Estos cuerpos de agua pueden proporcionar hábitat para distintos grupos de fauna, incluidos anfibios, aves, reptiles y mamíferos, aunque el resultado depende de factores como la calidad del agua, la vegetación y las condiciones del terreno que los rodea. 

En un estudio sobre estanques agrícolas de Minnesota, por ejemplo, los investigadores encontraron que estos cuerpos de agua podían funcionar como sitios de reproducción para al menos 10 especies de anfibios. No todos los estanques ofrecían las mismas condiciones, pero algunos podían convertirse en piezas importantes para determinadas especies.

Otro trabajo comparó estanques naturales con estanques excavados y otras estructuras de retención de agua. Los resultados mostraron que algunos cuerpos de agua artificiales podían sostener comunidades nativas y presentar condiciones ecológicas comparables a las de ciertos estanques naturales, aunque el resultado dependía del agua, el suelo y el paisaje que los rodeaba. 

Y ahí encaja lo ocurrido en Alabama. El propietario no construyó un refugio para ciervos ni diseñó un espacio para águilas: creó un conjunto de condiciones que terminó siendo útil para ellas.

Un lago artificial puede ser hábitat, pero no sustituye a uno natural

Una revisión publicada en 2024 analizó 104 estudios realizados en 27 países y encontró que los estanques artificiales pueden aportar beneficios importantes para la biodiversidad. La investigación reunió trabajos sobre distintos grupos de organismos y mostró que estos cuerpos de agua pueden convertirse en hábitats valiosos dentro de determinados paisajes

Uno de los estudios incluidos en la literatura comparó 91 estanques artificiales con 38 naturales en Irlanda. Los estanques artificiales presentaron 43% más riqueza de especies de invertebrados acuáticos y 33% más abundancia que los naturales con los que fueron comparados. 

El dato puede sonar espectacular, pero tiene un matiz importante: los estanques artificiales no eran copias de los naturales y tampoco albergaban necesariamente las mismas especies. Tenían diferencias en tamaño, química del agua, vegetación y estructura del entorno, por lo que tener más especies en determinados casos no significa que puedan sustituir a un humedal natural. 

Existe algo interesante: los dos tipos de cuerpos de agua pueden cumplir funciones distintas dentro de un paisaje. Un estanque artificial no necesita convertirse en una réplica de un ecosistema natural para ofrecer refugio, alimento o lugares de reproducción a determinados organismos y eso ayuda a entender por qué un proyecto construido con un objetivo muy concreto puede terminar adquiriendo un valor ecológico que nadie había planeado. 

México también tiene humedales creados por humanos

Lo ocurrido en Alabama puede parecer una curiosidad aislada, pero la idea también tiene un equivalente en México. Aquí, algunos cuerpos de agua creados por personas pueden terminar desempeñando funciones ecológicas que van bastante más allá del objetivo para el que fueron construidos. 

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas reconoce dentro de los humedales artificiales a cuerpos de agua como estanques utilizados para criar peces y camarones, además de embalses, canales y otras estructuras. Esta clasificación forma parte de la definición de humedales de la Convención Ramsar, de la que México forma parte desde 1986.

La razón es sencilla: un cuerpo de agua no adquiere valor únicamente por su origen, también importa qué funciones puede desempeñar una vez que existe. Dependiendo de sus características y del paisaje que lo rodea, puede convertirse en una fuente de alimento, refugio o agua para distintas especies.

En Ciudad de México existe un ejemplo a una escala completamente distinta. La Secretaría del Medio Ambiente capitalina señala que el sistema lacustre de Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco ocupa 2,657 hectáreas y está reconocido como humedal de importancia internacional. La ciudad también ha desarrollado humedales artificiales en parques y otros espacios públicos. 

Eso no significa que un estanque para peces sea equivalente a Xochimilco. Son ambientes con historias, dimensiones y funciones ecológicas completamente diferentes y la conexión está en otra parte: un cuerpo de agua creado o modificado por humanos puede terminar ofreciendo oportunidades que la fauna sabe aprovechar.

La naturaleza encontró otro uso para el proyecto

Después de unos 1,000 días, Crimson Oak Pond seguía siendo un estanque artificial construido para criar peces. Pero alrededor de él ya habían aparecido ciervos, búhos, mapaches, aves y águilas que incorporaron ese nuevo paisaje a sus recorridos. 

No fue necesario convertir el lugar en una reserva ni introducir animales para conseguirlo. El proyecto creó nuevas condiciones y distintas especies fueron capaces de encontrarlas y aprovecharlas de maneras que no estaban contempladas en el objetivo original.

Eso tampoco significa que cualquier estanque artificial vaya a convertirse en un refugio para la biodiversidad. El resultado depende del diseño, la calidad del agua, la vegetación y de lo que ocurre en el terreno que lo rodea.

Pero ahí está precisamente lo interesante de Crimson Oak Pond: el proyecto comenzó pensando en peces y terminó ofreciendo un espacio que otras especies también supieron utilizar. La naturaleza no necesitó que nadie le explicara para qué se había construido el lago y simplemente encontró qué podía hacer con él. 

Imágenes | @_bamabass_

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