Parece un lago perdido entre las montañas, pero forma parte del sistema que abastece a millones de mexicanos

A simple vista parece un lago cualquiera, pero es una de las obras de ingeniería hidráulica más importantes de México.

Agua Potable
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samantha

Samantha Guerrero

Editora Jr
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Está rodeado de montañas y bosques. El agua permanece inmóvil y el paisaje transmite una tranquilidad difícil de asociar con una de las obras de ingeniería más importantes del país y a simple vista cuesta imaginar que desde uno de estos embalses comienza un recorrido que termina cientos de kilómetros después, cuando millones de personas abren la llave de su casa para bañarse, cocinar o simplemente llenar un vaso de agua.

Ese es el papel del Sistema Cutzamala. Más que un conjunto de presas, es una enorme red hidráulica que abastece de agua potable a buena parte de la Zona Metropolitana del Valle de México y lo sorprendente es que el viaje no empieza cuesta abajo, como cualquiera imaginaría. Aquí el agua tiene que hacer exactamente lo contrario: subir.

No es un lago cualquiera

Cuando se habla del Sistema Cutzamala, muchas personas imaginan una sola presa. En realidad, es una red formada por siete embalses, plantas de bombeo, plantas potabilizadoras, túneles, canales y acueductos que trabajan sin descanso, pero todo comienza aquí.

En un paisaje donde el agua parece inmóvil, arranca un recorrido que millones de personas nunca ven, aunque dependan de él todos los días.

Aquí es donde todo cambia: el agua tiene que subir

Normalmente, los sistemas de abastecimiento aprovechan la gravedad. El agua baja de las montañas y llega por sí sola hasta las ciudades, y en el Sistema Cutzamala ocurre justo lo contrario.

El agua almacenada en las presas ubicadas entre Michoacán y el Estado de México tiene que ascender hasta el Valle de México, una región situada a una altitud mucho mayor. Para conseguirlo, el sistema utiliza varias estaciones de bombeo capaces de impulsar millones de litros de agua más de 1,100 metros cuesta arriba.

Mover semejante cantidad de agua contra la gravedad consume enormes cantidades de energía. Esa es una de las razones por las que el Sistema Cutzamala suele considerarse una de las obras hidráulicas más complejas del mundo.

La próxima vez que abras la llave de tu casa, vale la pena pensar que esa agua probablemente ya venció la gravedad antes de llegar hasta ti. Y ese era apenas el comienzo del viaje.

Subir la montaña es apenas el primer paso

Una vez que vence la gravedad, el viaje todavía está lejos de terminar. El agua continúa su camino por túneles, canales abiertos y acueductos que atraviesan decenas de kilómetros hasta llegar a las plantas potabilizadoras.

Cutzamala Imagen | Conagua

Ahí recibe el tratamiento necesario para convertirse en agua apta para el consumo humano. Después sigue avanzando hacia la red de distribución que abastece a la Ciudad de México y a diversos municipios del Estado de México.

Todo ese recorrido ocurre lejos de la vista de la mayoría; nosotros solo conocemos el último paso del viaje: abrir la llave y esperar que salga agua.

El sistema del que dependen millones de personas

Actualmente, el Sistema Cutzamala aporta alrededor del 25 % del agua potable que consume la Zona Metropolitana del Valle de México. Eso significa que aproximadamente 5.5 millones de personas dependen directamente de este recorrido para realizar actividades tan cotidianas como cocinar, bañarse, lavar la ropa o limpiar la casa.

Su importancia quedó especialmente clara durante la crisis hídrica de 2023 y 2024. La falta de lluvias provocó que el almacenamiento de las presas descendiera hasta niveles históricamente bajos, obligando a reducir el suministro en distintas zonas de la capital y del Estado de México.

De pronto, millones de personas comenzaron a mirar con atención unos embalses que durante años habían pasado prácticamente desapercibidos. La crisis dejó algo muy claro: buena parte del agua que consume una de las zonas urbanas más grandes del mundo depende del nivel que alcanzan unos cuantos lagos escondidos entre montañas.

Mucho más que un conjunto de presas

Aunque se suele hablar del Sistema Cutzamala como si fuera una sola presa, en realidad funciona como una enorme maquinaria que nunca se detiene. Bombas, plantas potabilizadoras, túneles, canales y acueductos trabajan de forma coordinada las 24 horas del día para mantener el suministro hacia el Valle de México.

Además, todo el sistema necesita un monitoreo constante. Se revisan los niveles de almacenamiento, la calidad del agua, el consumo de energía y las lluvias que determinarán cuánta agua podrá captarse durante la temporada.

Por eso, cada reporte sobre el nivel de las presas del Cutzamala suele convertirse en noticia. No solo habla del estado de un embalse; también ofrece una pista sobre el agua que podría llegar —o dejar de llegar— a millones de hogares.

Sistema Cutzamala Imagen | Conagua

Un lago tranquilo donde comienza uno de los viajes de agua más complejos de América Latina

Desde la orilla, cualquiera podría pensar que se trata de un lago perdido entre las montañas. El agua permanece en calma y el paisaje parece no cambiar nunca, pero esa tranquilidad engaña.

Mientras todo parece inmóvil, millones de litros de agua comienzan un recorrido que desafía la gravedad, atraviesa cientos de kilómetros de infraestructura y termina abasteciendo casas, hospitales, escuelas, comercios e industrias en la región más poblada del país.

Esa sería la parte más sorprendente del Sistema Cutzamala. Que uno de los recorridos de agua más complejos de América Latina comienza exactamente donde parece que no ocurre absolutamente nada.

Imagen | Conagua

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