Termina una tormenta de verano y, de un momento a otro, parece que las hormigas invadieron todo. Empiezan a aparecer alrededor de las lámparas, sobre las banquetas, en los jardines e incluso dentro de algunas casas. Lo primero que muchos pensamos es que la lluvia inundó el hormiguero y las obligó a salir, pero en realidad ocurre exactamente lo contrario.
Las hormigas llevaban semanas, o incluso meses, esperando ese momento. Lo que parece una invasión repentina es, en realidad, uno de los eventos más importantes de toda su vida: el vuelo nupcial, el proceso con el que nacen nuevas colonias.
Las hormigas con alas no aparecieron de un día para otro
Lo curioso es que esas hormigas no crecieron alas de la noche a la mañana. Su historia empezó mucho antes de que cayeran las primeras gotas de lluvia.
Meses antes del vuelo nupcial, la colonia produce una generación especial de individuos reproductores. A diferencia de las obreras, cuya vida transcurre buscando alimento, cuidando larvas y defendiendo el hormiguero, estas hormigas reciben un trato muy distinto.
Las obreras las alimentan constantemente y las mantienen protegidas porque representan el futuro de toda la colonia. Su única misión será abandonar el nido cuando llegue el momento indicado y no, no pertenecen a otra especie.
Son las mismas hormigas de siempre, solo que atraviesan su etapa reproductiva. Los machos y las futuras reinas desarrollan alas porque las necesitarán para un único vuelo. Después de eso, no volverán a utilizarlas.
Entonces, ¿por qué salen justo después de la lluvia?
Podrían hacerlo cualquier otro día del año, pero esperan a que llueva porque ese momento les ofrece muchas más posibilidades de sobrevivir.
Después de una tormenta, el aire tiene mayor humedad, la temperatura suele ser más estable y el suelo queda mucho más blando. Todo eso facilita que las futuras reinas puedan excavar su nuevo hormiguero sin perder tanta energía.
Además, la humedad reduce el riesgo de que se deshidraten durante el vuelo. Después de millones de años de evolución, las colonias "aprendieron" que ese era el mejor momento para reproducirse. No es casualidad que aparezcan justo cuando termina de llover.
¿Y por qué vuelan alrededor de los focos?
Hay otro detalle que seguramente has notado: muchas terminan dando vueltas alrededor de focos, faroles o cualquier fuente de luz durante la noche. No es que las lámparas formen parte de su plan.
Como ocurre con muchos insectos, la iluminación artificial altera la forma en que se orientan durante el vuelo. En lugar de seguir referencias naturales, terminan rodeando las luces, donde además quedan mucho más expuestas a depredadores.
Por eso parece que "invaden" patios o entradas de las casas, cuando en realidad simplemente fueron atraídas por la iluminación.
Una boda que dura apenas unos minutos
Durante unos minutos ocurre algo impresionante. Miles de hormigas provenientes de distintas colonias despegan prácticamente al mismo tiempo y la sincronización no es casualidad.
Al hacerlo de forma simultánea, aumentan las posibilidades de que machos y reinas de colonias diferentes se encuentren, lo que favorece la diversidad genética y reduce la reproducción entre individuos emparentados. Para nosotros solo parecen cientos de insectos volando. Para ellas, es el momento del que depende el futuro de toda una colonia.
El verdadero trabajo empieza cuando termina el vuelo
Después del apareamiento, la historia cambia por completo. Los machos prácticamente ya cumplieron el único propósito de su vida y la mayoría muere pocas horas o días después; las futuras reinas, en cambio, apenas empiezan el trabajo difícil.
Lo primero que hacen al aterrizar es desprenderse de sus alas. Ya no volverán a necesitarlas. De hecho, los músculos que utilizaban para volar comienzan a degradarse y se convierten en una reserva de energía que les permitirá sobrevivir durante las primeras semanas.
Después buscan un lugar adecuado, excavan una pequeña cámara bajo tierra y permanecen ahí completamente solas. Durante ese tiempo ni siquiera salen a buscar alimento. Todo depende de las reservas que acumularon antes del vuelo mientras ponen sus primeros huevos.
Cuando nacen las primeras obreras, la colonia comienza realmente a existir. Ellas serán las encargadas de salir a buscar comida, ampliar el hormiguero, cuidar las larvas y proteger a la reina, y, a partir de ese momento, la reina prácticamente no volverá a salir del nido. Su trabajo será poner huevos durante años y, en algunas especies, incluso durante décadas.
La mayoría nunca logrará fundar un hormiguero
Aunque durante el vuelo pueden verse miles de hormigas con alas, muy pocas llegarán al final del proceso. Muchas serán devoradas por aves, lagartijas, arañas, ranas o peces; otras morirán antes de encontrar un sitio adecuado para establecerse.
Solo una pequeña parte de las reinas conseguirá fundar una nueva colonia. Por eso la naturaleza produce tantos individuos al mismo tiempo; no espera que todos sobrevivan; apuesta a que, entre miles de intentos, algunas reinas logren iniciar un nuevo hormiguero.
En México, este espectáculo ocurre todos los años
Si alguna vez has visto cientos de hormigas con alas alrededor de un foco después de una tormenta, probablemente estabas presenciando exactamente este fenómeno. En buena parte de México ocurre cada temporada de lluvias y, en algunas regiones, incluso tiene un significado cultural.
Las famosas chicatanas, que son las hormigas reproductoras de ciertas especies de hormigas arrieras, aparecen precisamente con las primeras lluvias y forman parte de la gastronomía tradicional de estados como Oaxaca, Chiapas, Puebla, Veracruz, Guerrero e Hidalgo. Su llegada es tan predecible que muchas comunidades saben exactamente cuándo salir a recolectarlas.
No estás viendo una plaga; estás viendo cómo nace una nueva colonia
Por eso los especialistas explican que la aparición repentina de hormigas con alas no significa necesariamente que exista una infestación. La mayoría de las veces solo indica que una colonia alcanzó la madurez y llegó el momento de reproducirse.
Quizá esa sea la parte más interesante de toda la historia. La próxima vez que termine una tormenta y veas cientos de hormigas con alas alrededor de una lámpara, probablemente ya no pensarás que el hormiguero se inundó; en realidad, estarás viendo uno de los momentos más importantes de la vida de una colonia.
En apenas unas horas, esas hormigas encontrarán pareja, las futuras reinas perderán las alas y comenzarán a construir un nuevo hormiguero que, con el paso de los años, podría albergar cientos de miles o incluso millones de individuos. Lo que para nosotros parece una invasión dura apenas unos minutos, para ellas es el comienzo de toda una nueva ciudad bajo tierra.
Imágenes | Pexels
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