La ganadería enfrenta un reto ecológico mayúsculo: su huella de gases de efecto invernadero. Aunque solemos señalar las emisiones de metano generadas por las vacas, los rumiantes menores —como borregos, cabras y ovejas— también aportan volúmenes considerables al problema. Frente a este panorama, un equipo de científicos encontró una alternativa insospechada en los desechos de otra industria: transformar los residuos líquidos del procesamiento de aceitunas en un ingrediente capaz de recortar estas emisiones prácticamente a la mitad.
Esta iniciativa corre a cargo del Grupo Operativo supraautonómico ATHENEA, un consorcio español encabezado por Citoliva (Centro Tecnológico del Olivar y del Aceite). La meta central del proyecto radica en aprovechar la salmuera y diversos subproductos del olivar para disminuir su impacto ambiental, insertándolos de lleno en un modelo de economía circular.
El avance clave consistió en aislar compuestos antioxidantes de esas aguas residuales: polifenoles de la aceituna de alto valor biológico. Una vez recuperados, los investigadores los formularon como suplemento nutricional para enriquecer el alimento balanceado destinado a corderos.
Las pruebas de laboratorio arrojaron cifras contundentes. La integración de estos polifenoles logró reducir cerca de un 40% la generación de metano durante la fermentación entérica de los animales. El beneficio ambiental no implicó sacrificios zootécnicos: el valor nutrimental de la dieta se mantuvo intacto, sin mermar la salud ni el desarrollo del hato. De este modo, un residuo tradicionalmente problemático para la industria del olivar se convierte en un insumo estratégico para mitigar las emisiones ganaderas.
El proyecto no se detiene en el tratamiento de efluentes líquidos. ATHENEA también evalúa el potencial de otros dos remanentes del olivar: la hoja de olivo y el alpeorujo (la masa húmeda que queda tras prensar el fruto). Mediante procesos de ensilado y fermentación, el equipo los adaptó como sustitutos del forraje tradicional para ovejas merinas en pastoreo.
Con ello se obtuvieron ventajas productivas sin elevar los costos de alimentación. Las ovejas alimentadas con el silo a base de hoja de olivo alcanzaron el destete con una mejor condición física y corporal. Los corderos cuya dieta incorporó alpeorujo registraron tasas de crecimiento más aceleradas. Ambos trabajos se se presentaron durante el Congreso de la Sociedad Española de Ovinotecnia y Caprinotecnia (SEOC).
Imagen | Unsplash
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