
Un proyecto de preparatoria demuestra cómo la educación y la tecnología pueden ayudar a resolver desafíos del sector salud.
Una incubadora para recién nacidos suele asociarse con grandes hospitales, equipo médico especializado y tecnología costosa. Sin embargo, dos alumnas de preparatoria en México desarrollaron un prototipo que incorpora funciones de monitoreo remoto para este tipo de dispositivos médicos. Gracias a sensores biomédicos, puede registrar los signos vitales de bebés en tiempo real y enviar la información para consultarla a distancia.
El proyecto fue creado por Valeria Escobar González e Ivana Olguín Monroy, estudiantes del CCH Naucalpan de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como parte de su formación técnica en Mecatrónica. Aunque todavía no se trata de un dispositivo listo para uso hospitalario, la propuesta ya ganó el primer lugar en la modalidad de Diseño Innovador durante la XXXIV Feria de las Ciencias, la Tecnología y la Innovación.
Alumnas de la UNAM diseñaron una incubadora para monitorear bebés a distancia
De acuerdo con La Jornada, la incubadora surgió como un trabajo final de la carrera técnica en Mecatrónica que el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) ofrece mediante sus Estudios Técnicos Especializados. El prototipo fue diseñado para monitorear a distancia a bebés que permanecen en incubadoras y facilitar el seguimiento tanto para personal médico como para familiares.
La propuesta integra una plataforma web donde pueden consultarse distintos datos del bebé. Esto permitiría, por ejemplo, que madres, padres o cuidadores puedan estar pendientes de algunos indicadores incluso si no se encuentran físicamente en el hospital. También abre la posibilidad de construir un historial clínico más detallado, ya que el sistema almacena registros de las mediciones realizadas.
Por ahora, el desarrollo se mantiene en fase de prototipo. Sin embargo, sus creadoras consideran que, con recursos suficientes y un ensamble más profesional, podría perfeccionarse para una eventual aplicación en unidades médicas.
La tecnología detrás de la incubadora neonatal de la UNAM
Según información de la Gaceta CCH, el proyecto se llama Incubadora neonatal a bajo costo, con monitoreo multifactorial vía remota. El sistema integra sensores biomédicos y ambientales capaces de medir temperatura corporal, oxigenación, frecuencia cardíaca, peso y calidad del aire, entre otros factores.
Estos datos se transmiten en tiempo real mediante cuatro microcontroladores hacia una página web. Además, el prototipo puede enviar alertas a una aplicación de mensajería instantánea y cuenta con pantallas físicas como respaldo en caso de fallas de conexión.
El diseño busca resolver un problema común en los hospitales: que el monitoreo de un bebé en incubadora depende de la observación presencial. En una clínica, una herramienta así podría ayudar a dar seguimiento continuo a variables relevantes, aunque cualquier aplicación real tendría que pasar por procesos técnicos, médicos y regulatorios antes de llegar a pacientes.
Cómo un proyecto escolar demuestra el potencial de la educación STEM en México
El caso también muestra el potencial de la formación técnica en el bachillerato. Las estudiantes atribuyen parte del resultado al acompañamiento de sus profesores, quienes ayudaron a encauzar una idea académica hacia un proyecto con posible impacto social.
De acuerdo con la Gaceta CCH, el prototipo fue desarrollado con la asesoría de los profesores Gerardo Escamilla Núñez y Marcos Germán Aureliano Guadalupe. La UNAM destacó que la propuesta busca beneficiar a hospitales y clínicas públicas, especialmente en sectores con recursos limitados, mediante una alternativa de bajo costo.
Sin embargo, el camino para transformar un prototipo escolar en un dispositivo médico funcional todavía es largo. Un desarrollo de este tipo requiere validación técnica, pruebas clínicas, certificaciones y recursos para perfeccionar su diseño antes de llegar a hospitales.
Aun así, el proyecto de las alumnas del CCH demuestra que la innovación tecnológica no depende únicamente de grandes empresas o centros de investigación. También puede surgir en las aulas cuando existe acceso a formación en áreas STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas— acompañada de una visión social.
En este caso, el conocimiento adquirido en Mecatrónica no se utilizó para resolver un desafío industrial, sino para responder a una necesidad del sector salud. Es un ejemplo de cómo la formación en disciplinas STEM puede generar innovación con impacto social cuando se orienta a resolver problemas reales.
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