Si el precio de la consola o el computador que planeabas comprar el próximo mes súbitamente se eleva 100 ó 200 dólares, no busques las razones en una tecnología revolucionaria, una actualización de sus componentes o una nueva disrupción de los canales de distribución. Lo más probable es que ese aumento tenga que ver con el descontento de un operario que decidió apagar una máquina en una gigantesca planta de Samsung en Corea del Sur.
Bueno, en realidad, con el descontento de miles de empleados. Básicamente se quejan de que el boom tecnológico que ha catapultado las ganancias de Samsung, que han subido casi un 300 por ciento en los últimos 12 meses, no se ha traducido en mejores condiciones para quienes mueven las líneas de producción. Si cumplen su amenaza de ir a la huelga, podrían costarle a la tecnológica 700 millones de dólares por día.
El reclamo central es el aumento de las primas que reciben por buen desempeño, que hoy no pueden superar el 50% del salario base anual. Según reporta DW, los sindicatos dicen que un empleado de la división de procesadores de Samsung recibe hoy un tercio de lo que recibiría un trabajador en un puesto similar en la empresa rival SK Hynix.
Todos pierden
La propuesta de declarar una huelga de 18 días a partir del 21 de mayo si las negociaciones con la dirección fracasan tiene el apoyo de alrededor de 40,000 miembros sindicales. La más reciente propuesta de la compañía fue rechazada, y el plazo que antes parece lejano luce cada vez más inminente.
Así que el tiempo juega contra Samsung, que no puede permitirse perder terreno frente a su rival en el pulso por satisfacer la demanda de los centros de datos de IA, en especial cuando acaba de comenzar la fabricación de memorias HBM4, la siguiente generación de chips de alta velocidad, que alimenta los aceleradores de IA. SK Hynix ha acortado la distancia de su segundo lugar y, de hecho, multiplicó por más de cinco sus beneficios en el primer trimestre de 2026.
Pero, de ocurrir, una huelga en un punto vital de la cadena de producción enviaría olas por todo el paisaje tecnológico global. Samsung es actualmente la mayor fabricante mundial de memorias, y cualquier tropiezo en su suministro solo empeoraría la escasez de RAM, que algunos analistas ya prevén que dure hasta 2030. Eso conllevaría a todavía más aumentos de precios. Solo por poner un ejemplo, la versión de 4TB del popular SSD Samsung 990 Pro cuesta hoy casi 1,000 dólares cuando a comienzos del año pasado costaba alrededor de 320.
La fábrica de chips más grande del mundo
Nano City, el campus de semiconductores de Samsung en Pyeongtaek. Foto: Samsung
El campo de esta batalla es Pyeongtaek, el centro de producción más grande del mundo, especializado en chips de memoria (DRAM, V-NAND) y fundición de vanguardia (EUV). Lejos de ser una fábrica como las que conocemos, se trata más bien de un complejo industrial en permanente expansión, en el que el año pasado Samsung comenzó a construir su quinta planta, que le costará 300,000 millones de dólares.
En 2020, la ciudad de Pyeongtaek contaba con aproximadamente 275,000 empleados distribuidos en miles de empresas. Pero ninguna se compara con Samsung, que emplea a alrededor de 125,000 personas en Corea del Sur. De ellas, unas 90,000 pertenecen a algún sindicato y, obviamente, la mayoría está en Pyeongtaek.
La fundición de vanguardia de Samsung utiliza tecnología de litografía ultravioleta extrema (EUV) para fabricar los microchips más avanzados del mundo. Samsung es una de apenas dos empresas en el mundo con capacidades para la fabricación en masa de nodos de vanguardia, en el rango de los nanómetros. Todo esto explica por qué cuando se oyen rumores de huelga en Pyeongtaek el mundo se detiene a escuchar.
Pero no todos están con el sindicato. La semana pasada, un grupo de accionistas de Samsung organizó una “contraprotesta” para denunciar las acciones del sindicato, que compararon con las tácticas intimidatorias de un prestamista. En declaraciones a The Korea Herald, Min Gyeong-kwon, de 47 años, quien organizó la actividad, dijo que amenazar con detener la producción "mantiene como rehenes los activos de millones de accionistas".
A esto se suma que Pyeongtaek no es el único frente de inconformidad que Samsung ha tenido que manejar. A 80 kilómetros de allí, en Incheon, el sindicato de Samsung Biologics -la división farmacéutica de Samsung, que trabaja con anticuerpos monoclonales y biespecíficos- planea irse a la huelga el 1 de mayo. El evento marca una escalada en una disputa laboral que los líderes sindicales afirman que ya no se limita a un pequeño número de puntos de negociación, sino que trata cuestiones más amplias sobre la toma de decisiones dentro de la empresa.
Pero en este frente, al menos, Samsung ha recibido buenas noticias. El Tribunal de Distrito de Incheon señaló que “las acciones de huelga deberían restringirse en procesos de fase final donde exista un riesgo significativo de deterioro del producto”, según relató The Korean Times. Esto significa que el sindicato puede realizar un abandono en procesos en fases temprana como el cultivo celular, la purificación y la filtración viral, pero no en las operaciones de acabado en las que las sustancias se procesan para su mantenimiento y almacenamiento.
Mientras tanto, en Pyeongtaek, el sindicato sigue en sus preparativos para dar inicio a la huelga general. De hecho, este jueves presentó una notificación en la comisaría de policía de Yongsan, en Seúl. Su intención no es otra que poner a marchar a miles el 21 de mayo y llegar, se indicó, hasta la residencia del presidente de Samsung, Lee Jae-yong.
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