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México subió el impuesto a refrescos y el mayor golpe no fue para Coca-Cola, sino para las tienditas

Valeria Romero

Editora

El impuesto sobre las bebidas azucaradas en México ya comienza a reflejarse en los resultados de una de las compañías más grandes del sector. The Coca-Cola Company reconoció que el aumento al precio de refrescos afectó sus volúmenes de venta en el país, obligándola a replantear precios, promociones y su estrategia comercial en uno de sus mercados más relevantes.

La caída no es menor. México es históricamente uno de los principales consumidores de refresco a nivel global —y Coca-Cola una de sus marcas favoritas—, por lo que el aumento en los costos ya empieza a repercutir en los hábitos de consumo

En este contexto, la compañía enfrenta un desafío más complejo: adaptarse a una regulación más estricta sobre su producto estrella, mientras lidia con consumidores que, presionados por una economía incierta, ahora piensan dos veces antes de gastar en un refresco.

Coca-Cola empieza a resentir el impuesto a refrescos en sus ventas 

De acuerdo con información de El Economista, el CEO regional Henrique Braun confirmó que las operaciones en México resintieron el impacto del incremento al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a bebidas azucaradas desde enero de 2026. Este ajuste fiscal elevó la carga por litro de refresco, lo que se tradujo en menores volúmenes de venta.

Este cambio ya se reflejó en el precio al consumidor. Antes del ajuste, algunas de las presentaciones más populares —como las botellas retornables de 2.5 y 3 litros— se vendían entre 34 y 44 pesos, pero tras el aumento de impuestos llegaron a subir hasta 40 y 50 pesos, respectivamente. Es decir, incrementos de entre 6 y 10 pesos por producto, que en algunos casos representaron alzas cercanas al 15% o incluso 20%.

Aunque la empresa no detalló cifras específicas, sí reconoció que la caída de ventas en México fue lo suficientemente relevante como para ser compensada con crecimiento en otros mercados como Brasil y Centroamérica. En América Latina, el volumen apenas creció 1%, impulsado por categorías como agua, café y bebidas deportivas.

No es la primera vez que la industria enfrenta este tipo de presión. Braun recordó que un escenario similar ocurrió en 2014, cuando también se introdujo un impuesto a bebidas azucaradas en México. La diferencia ahora es que el ajuste es más agresivo y llega en un contexto de mayor sensibilidad económica.

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Coca-Cola ajusta precios y lanza promociones para enfrentar el IEPS 

Ante la caída en consumo, la estrategia de la compañía se basa en trasladar parte del impacto al precio, pero sin perder volumen. Esto se ha traducido en ajustes en el costo de productos, así como en promociones dirigidas a mantener la demanda.

Según informes de El Financiero, Coca-Cola FEMSA —el principal embotellador de Coca-Cola en el país— también enfrentó menores volúmenes en México, lo que contribuyó a una caída de 17.4% en su utilidad operativa en la región. A pesar de ello, sus ingresos crecieron ligeramente, impulsados por incrementos de precios y desempeño en otros países.

Al mismo tiempo, la compañía está reforzando su estrategia de marketing con campañas de mayor escala, incluyendo activaciones vinculadas a la Copa Mundial de la FIFA. Estas iniciativas buscan mantener la relevancia de la marca y generar conexión con el consumidor, incluso en un momento de menor consumo.

El impacto llega a las tienditas: menos consumo y compras más pequeñas 

El ajuste al IEPS no solo afecta a las grandes compañías. También impacta a toda la cadena, especialmente a las tienditas de barrio, donde los refrescos funcionan como productos clave para atraer clientes. De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), estos productos pueden representar hasta 15% del ticket promedio, por lo que cualquier cambio en su precio o demanda tiene efectos directos en sus ingresos.

En este contexto, pequeños comerciantes ya reportan una caída en ventas y cambios en el comportamiento del consumidor. Como informamos en Xataka México, algunas tienditas registran disminuciones de entre 15% y 20%, en parte porque los clientes están reduciendo el tamaño de sus compras. Además, el aumento de precios ha provocado que muchos opten por presentaciones más pequeñas o marcas más económicas.

Pero el verdadero objetivo del impuesto estaba enfocado en combatir una problemática de salud pública. México se mantiene entre los países con mayor consumo de refrescos a nivel mundial, con más de 160 litros por persona al año, de acuerdo con datos de la UNAM. Este patrón está vinculado con altos índices de obesidad y enfermedades como la diabetes, lo que ha llevado al gobierno a reforzar medidas fiscales como el IEPS con el objetivo de desincentivar su consumo.

Si bien el impuesto puede tensionar la economía de los pequeños negocios y afectar a la industria refresquera, en teoría, estas medidas están comenzando a influir en la reducción del consumo de bebidas azucaradas en el país, un problema que durante años ha impactado especialmente a las infancias. La pregunta que queda abierta es si este cambio en el consumo podrá sostenerse en el tiempo.

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