Cuando se piensa en apuestas, la sabiduría popular y la tradición llevan a pensar en si saldrá cara o sello, en si la bola caerá en rojo o negro o en si un equipo, un atleta, un piloto o un caballo se alzarán vencedores. Es apenas hace muy poco tiempo que comenzamos a pensar, también, en si Kash Patel seguirá siendo director del FBI el primero de junio, si Ucrania tendrá el control de Kostyantynivka en su guerra con Rusia o si el estrecho de Hormuz volverá a la normalidad en mayo.
Pero es la realidad que normalizó Polymarket, una plataforma descentralizada peer-to-peer que opera sobre la blockchain Polygon, en la que los usuarios compran y venden acciones para apostar sobre los resultados de eventos reales.
La empresa lo llama "mercado de predicción" y lo describe como una forma de recopilar datos sobre el futuro ofreciendo al público una forma de apostar en él. Polymarket utiliza stablecoins USDC para permitir un trading no custodial, que permite a los usuarios prever las probabilidades de que ocurran determinados eventos.
El despido de Jimmy Kimmel, el arresto del líder de un cartel del narcotráfico, el precio del Dogecoin y hasta la segunda venida de Cristo pueden ser temas de apuesta si alguien tiene el dinero y elige arriesgarlo. también hay apuestas sobre el juicio que enfrenta a Elon Musk y a Sam Altman. Por supuesto, también hay apuestas más comunes, como el ganador de Eurovisión o el vencedor de la Copa Mundial de Fútbol.
El éxito de Polymarket, en sí mismo, desafía las probabilidades. En un reporte de The Guardian de hace una semana se lee: “En julio de 2024, poco antes de que Donald Trump fuera reelegido en Estados Unidos, Polymarket había informado de unos 400 millones de dólares en total cotizados en sus plataformas ese año. Hoy puede mover más que eso en un solo día”. Donald Trump Jr. es asesor de la compañía, cargo que asumió en 2025.
Según reporta Binance, “la firma generó más de un millón de dólares en ingresos diarios por honorarios el primero de abril, apenas dos días después de que la plataforma extendió las comisiones de aceptación a casi todas las categorías del mercado”.
Quienes la han usado mucho tiempo dicen que cada vez se parece más a un casino en el que todo puede ser monetizado. Era cuestión de tiempo para que alguien quisiera cargar los dados.
Hagan sus apuestas
El reporte que publicó esta semana The Financial Times cita los datos de un análisis del Anti-Corruption Data Collective, un grupo de investigación sin ánimo de lucro, que halló que las llamadas apuestas ‘long-shot’ tienen, en promedio, una de victorias de alrededor del 52 por ciento en los mercados de acciones militares y de defensa. Las ‘long-shot’ se definen como apuestas de 2,500 dólares o más y con probabilidades del menos del 35 por ciento.
El reporte -que se puede descargar aquí- iluminó fenómenos estadísticos que la matemática no puede explicar: Los mercados políticos generan una cifra desproporcionada (más del 36%) del volumen total de operaciones en Polymarket, a pesar de ser una pequeña parte (4%) del total de mercados en la plataforma. En la categoría de temas militares, las apuestas arriesgadas alcanzan un inverosímil 52% de éxito. En la mayoría de los otros mercados, el éxito de las apuestas ‘long-shot’ se ubica alrededor del 14%.
Lo que sugieren estas cifras es que hay categorías de mercado político con un especial riesgo de uso de información privilegiada. Específicamente se trata de categorías determinadas por las decisiones de un individuo o pequeño grupo de individuos.
Entre enero de 2021 y marzo de 2026 el estudio identificó unos 35 millones de dólares en apuestas arriesgadas, de los cuales 9 millones se hicieron en las primeras diez semanas de 2026. En estas últimas, el porcentaje de éxito se sale de las cartas y sugiere, dicen los investigadores, que hay serias razones para considerar que se operó con información privilegiada.
Es lo que parece haber ocurrido en un caso muy sonado: el de un soldado estadounidense que participó en la operación de captura de Nicolás Maduro. Según los fiscales que ordenaron su arresto, Gannon Ken Van Dyk apostó más de 33,000 dólares en Polymarket apenas horas antes de que se anunciara la captura del presidente venezolano. El militar se embolsó una ganancia neta de más de 400,000 dólares al ir contra la tendencia… y acertar.
Pero ese no es, ni mucho menos, el único caso. A lo largo del segundo mandato de Donald Trump, varias apuestas por millones de dólares han sido puestas en Polymarket horas o minutos antes de grandes anuncios de la Casa Blanca. La BBC encontró un patrón constante de picos de interés que muestran las características del uso ilegal de información privilegiada -insider trading- en temas como el precio del petróleo, que sube o baja de acuerdo a los anuncios de Washington sobre la guerra en Irán
Otra cosa es probar esas sospechas ante una corte. Aunque el insider trading es ilegal en EEUU desde 1993, nunca un funcionario ha sido procesado o llevado ante la Justicia por ese cargo. Paul Oudin, profesor de la ESSEC Business School, lo puso así en declaraciones para la cadena británica: "Puedes tener operaciones masivas en un instrumento financiero que demuestren claramente que alguien tenía acceso a lo que Donald Trump estaba a punto de declarar. Sin embargo, hay una alta probabilidad de que nadie sea procesado".
Wall Street pone atención
El éxito de Polymarket ya llamó la atención de Wall Street. Gigantes financieros como Intercontinental Exchange, los propietarios de la bolsa de Nueva York -la bolsa de valores más grande del mundo en términos de capitalización bursátil total de sus empresas cotizadas- están inyectando cientos de millones de dólares para integrar y distribuir los datos de Polymarket a sus previsiones de mercado.
El peligro de esa integración es extremo, porque crea una posibilidad real de que los apostadores en Polymarket puedan manipular mercados internacionales. En teoría, pequeñas cantidades de dinero bien apostado podrían cambiar las tasas que ofrece Polymarket para un evento determinado. Y si fondos de inversión y sistemas de comercio algorítmico de Wall Street empiezan a usar las probabilidades de los apostadores como indicadores fiables para comprar o vender acciones, tendríamos la máquina perfecta para manipular los mercados.
Todo esto puede pasar porque el "mercado de predicción" no está regulado. Pero eso podría estar por cambiar. Las sospechas en torno a Polymarket han desatado una tormenta política y legislativa en Estados Unido y cada vez más voces a ambos lados del espectro partidista han dado un paso al frente para advertir que estos mercados son una amenaza crítica para la seguridad nacional.
Un posible desarrollo de esta alerta es una legislación, que empieza a tomar forma, para prohibir de forma categórica cualquier tipo de contrato o apuesta relacionada con acciones militares, declaraciones de guerra o terrorismo internacional. La idea es eliminar cualquier posibilidad de que los funcionarios públicos con acceso a inteligencia puedan lucrarse con el caos bélico.
Porque el incentivo económico altera todo el paisaje. El contrato social asume que la toma de decisiones en los altos niveles del gobierno o del ejército se basa exclusivamente en el interés nacional o, al menos, en la minimización de daños. Pero si un alto cargo gubernamental o un general con mando sobre una operación descubre que puede garantizarse un retiro millonario simplemente ordenando un bombardeo táctico o un martes en lugar de un jueves, la cosa cambia. Eso, dicen los críticos, tiene el potencial de corromper la cadena de mando desde su base más profunda.
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