Llevamos años tomando las pastillas al revés. La ciencia encontró una forma más fácil, pero no funciona para todas

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Tomar una pastilla parece una de las cosas más sencillas del mundo, o no.

Samantha Guerrero

Editora Jr

Hay un gesto que hacemos casi sin pensarlo cuando tomamos un medicamento: ponemos la pastilla en la boca, damos un trago de agua y levantamos ligeramente la cabeza para intentar que llegue a la garganta; pero una ilustración que se volvió viral propone hacer exactamente lo contrario cuando se trata de una cápsula: inclinar la cabeza hacia delante al tragar. A primera vista parece contraintuitivo, aunque la idea no salió de la nada.

La técnica se conoce como lean-forward y lleva décadas apareciendo en la literatura médica. Un estudio publicado en Annals of Family Medicine puso a prueba distintas formas de tragar cápsulas y tabletas y encontró que inclinarse hacia delante podía facilitar considerablemente la deglución de las cápsulas y, eso sí, un detalle importante antes de convertirlo en consejo universal: la técnica depende del tipo de medicamento y de la persona.

El truco está en que una cápsula puede flotar

La explicación comienza con algo tan sencillo como la física. Muchas cápsulas tienen una densidad menor que la del agua, por lo que pueden flotar cuando se encuentran en la boca junto con un sorbo de líquido. Una tableta puede comportarse de otra manera y hundirse con mayor facilidad y parece un detalle pequeño, pero cambia la forma en que el medicamento se desplaza al momento de tragar.

Por eso la postura importa. Cuando inclinamos la cabeza hacia atrás, una cápsula que está flotando puede desplazarse hacia la parte delantera de la boca, justo en la dirección contraria a la que queremos y, al inclinar ligeramente la cabeza hacia delante, en cambio, la cápsula puede desplazarse con el agua hacia la parte posterior de la boca y acercarse a la zona donde comienza la deglución.

Eso no significa simplemente "agacha la cabeza y listo". La técnica estudiada consiste en colocar la cápsula sobre la lengua, tomar un sorbo de agua y después inclinarse hacia delante, acercando ligeramente la barbilla al pecho, para tragar al mismo tiempo el líquido y la cápsula, pero la diferencia está en aprovechar cómo se comporta la cápsula dentro de la boca. 

Y sí, hay un estudio que puso a prueba el truco

La evidencia más conocida llegó en 2014, cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Heidelberg reunió a 151 adultos para evaluar distintas técnicas de deglución. Los participantes probaron 16 presentaciones diferentes de placebos con forma de cápsulas y tabletas, con variaciones de tamaño y forma.

Para las cápsulas utilizaron la técnica de inclinarse hacia delante, mientras que para las tabletas probaron otro método conocido como pop-bottle. La idea era comprobar si cambiar la postura o la forma de beber podía hacer que un medicamento difícil de tragar resultara más sencillo para los participantes.

Los resultados fueron claros para las cápsulas. La técnica de inclinar la cabeza hacia delante mejoró la facilidad para tragarlas en 31 de 35 intervenciones, equivalente al 88.6%; además, el número de participantes que consiguió llevar la cápsula fuera de la boca en el primer intento pasó de 25 a 31.

Aquí está el detalle que suele perderse cuando el estudio se convierte en un consejo viral: los investigadores no utilizaron esa misma técnica para las tabletas. Desde el principio, cada presentación se evaluó con el método que correspondía a su forma y comportamiento físico. 

Entonces, ¿qué pasa si es una tableta?

Para las tabletas, el estudio utilizó el pop-bottle method, que consiste en colocar la tableta sobre la lengua, cerrar los labios alrededor de una botella flexible y beber mediante un movimiento de succión. La estrategia también mostró resultados favorables, aunque no tan altos como los observados con la técnica de inclinarse hacia delante para las cápsulas.

En concreto, el método mejoró la facilidad para tragar las tabletas en 59.7% de las intervenciones. Lo importante no es memorizar cuál porcentaje ganó, sino entender por qué los investigadores utilizaron procedimientos diferentes desde el principio.

La forma del medicamento cambia cómo se comporta al entrar en contacto con el agua. Por eso, una técnica que tiene sentido para una cápsula que puede flotar no necesariamente es la mejor opción para una tableta que tiene un comportamiento distinto. No hay una postura mágica que funcione igual para todo lo que pueda parecer una "pastilla".

Una cosa es cambiar la postura y otra modificar el medicamento

Aquí es donde conviene frenar un poco antes de convertir el consejo viral en una receta para cualquier tratamiento. Cambiar la posición de la cabeza para tragar un medicamento intacto no es lo mismo que abrir, triturar o partir ese medicamento.

Algunas tabletas y cápsulas están diseñadas para liberar el principio activo de manera gradual o para resistir determinadas condiciones antes de llegar al lugar donde deben actuar. Modificar físicamente una presentación de este tipo puede cambiar la velocidad con la que se libera el medicamento y, con ello, la forma en que funciona.

El Specialist Pharmacy Service del NHS advierte que no todas las tabletas pueden triturarse ni todas las cápsulas pueden abrirse. En determinadas formulaciones, hacerlo puede hacer que el medicamento pierda parte de su efecto o aumente el riesgo de ciertos efectos adversos.

Por eso la recomendación sobre la postura no debe confundirse con una autorización para alterar la presentación del medicamento. El truco habla de cómo tragas la cápsula, no de cambiar lo que estás tragando

El truco tampoco funciona igual para todo el mundo

El estudio de 2014 incluyó tanto a personas que tenían dificultades para tragar pastillas como a participantes que no las tenían. Eso permite comparar qué métodos resultan más cómodos, pero no significa que los resultados puedan trasladarse automáticamente a cualquier persona.

La técnica de inclinarse hacia delante funcionó en 31 de 35 intervenciones con cápsulas, mientras que el método utilizado para las tabletas lo hizo en 169 de 283. Ninguno de los dos métodos funcionó en el 100% de las pruebas, algo que conviene recordar antes de tomar una conclusión general a partir de una ilustración viral.

Además, los investigadores trabajaron con placebos y con distintas presentaciones. Eso demuestra que la técnica puede facilitar la deglución en determinadas condiciones, pero no permite asegurar que cualquier persona obtendrá exactamente el mismo resultado con cualquier medicamento.

Y aquí hay una diferencia importante: tener dificultades para tragar una cápsula no necesariamente significa tener un trastorno de deglución. Cuando el problema también aparece al beber agua o comer, la historia cambia. 

Si también te cuesta tragar agua o comida, la historia cambia

Las dificultades para tragar pueden tener causas muy distintas, desde miedo a atragantarse o sequedad de boca hasta enfermedades neurológicas, accidentes cerebrovasculares y otros problemas que afectan el mecanismo de deglución. En estos casos, encontrar una postura más cómoda para una cápsula puede no resolver el problema de fondo.

El NHS recomienda buscar valoración profesional cuando las dificultades no se limitan a los medicamentos, porque puede existir riesgo de atragantamiento o de aspiración, cuando alimentos o líquidos pasan hacia las vías respiratorias en lugar de dirigirse correctamente hacia el esófago.

Además, la solución puede ser otra. Dependiendo de la causa, un profesional puede recomendar cambios en la textura de alimentos o líquidos, modificar la presentación del medicamento o utilizar una estrategia distinta para hacerlo más seguro.

Por eso una imagen que dice "traga las cápsulas así" puede servir para entender una técnica concreta, pero no sustituye una valoración médica cuando existe un problema de deglución. 

La ciencia sí respalda el truco, pero no como una regla universal

La ilustración viral acierta en algo importante: inclinarse ligeramente hacia delante puede facilitar la deglución de una cápsula. La técnica no nació en redes sociales, sino que lleva décadas apareciendo en la literatura médica y fue evaluada experimentalmente con resultados favorables.

Lo interesante es que la explicación no depende solamente de la postura; también tiene que ver con la forma y el comportamiento físico del medicamento dentro de la boca. Una cápsula puede flotar, una tableta puede comportarse de otra manera y una pequeña modificación en la posición de la cabeza puede cambiar el recorrido que sigue cada una.

Así que no hace falta convertirlo en un nuevo "truco secreto" para tomar medicamentos. La evidencia apunta a algo mucho más sencillo: la forma de la pastilla importa y, en el caso de determinadas cápsulas, mirar ligeramente hacia abajo puede hacer que tragarlas resulte más fácil.

La próxima vez que alguien diga que lleva toda la vida tomando las pastillas "de la manera correcta", quizá haya una pregunta mucho más interesante que hacerle: ¿qué tipo de pastilla tiene en la mano?

Imágenes | Pexels, @YukiguniUchusen

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