CDMX tiene más de medio millón de viviendas en zonas de alto riesgo: el problema no es solo dónde están, sino cómo están

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Obed Nares

Editor Jr
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Me apasionan las palabras, la creatividad, el entretenimiento, la tecnología y la innovación. Soy mexicano, periodista, escritor, artista y disque filósofo.

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Ciudad de México tiene un problema que no siempre se ve en la superficie: más de medio millón de viviendas están ubicadas en zonas de muy alto riesgo. No se trata solo de sismos, sino de una combinación de factores estructurales, geológicos y urbanos que, poco a poco, han puesto en jaque a una parte importante de la población.

De acuerdo con un diagnóstico de la Secretaría de Vivienda capitalina basado en el Atlas de Riesgo de Ciudad de México, más de 500 mil viviendas en ocho alcaldías están en zonas consideradas de alto peligro. Según reportó La Jornada, estas áreas enfrentan amenazas como hundimientos, inestabilidad de laderas y vulnerabilidad ante fenómenos naturales como lluvias extremas o sismos.

Las alcaldías con mayor concentración de viviendas en riesgo son Cuauhtémoc, con 167 mil 308; Iztapalapa, con 90 mil 749; y Gustavo A. Madero, con 82 mil 389. A estas se suman Benito Juárez, Tláhuac, Venustiano Carranza, Iztacalco y Xochimilco, que en conjunto acumulan más de 200 mil viviendas adicionales en esta condición. El problema no está focalizado en la periferia, también afecta zonas céntricas y altamente urbanizadas.

Viviendas viejas, deterioradas y con fallas estructurales

El riesgo no solo depende de dónde están las casas, sino también de cómo están construidas. Datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 muestran que en la capital hay más de tres millones de viviendas y poco más de la mitad tienen 26 años o más de antigüedad.

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A esto se suma otro dato clave, cerca del 45% presenta problemas estructurales. Grietas, cuarteaduras, humedad, hundimientos o deformaciones en puertas y ventanas son parte del día a día en miles de hogares. También hay fallas en instalaciones eléctricas, tuberías y drenaje.

Un estudio académico  refuerza esta idea, el deterioro acumulado del parque habitacional no es un fenómeno aislado, sino el resultado de décadas de crecimiento urbano desordenado, falta de mantenimiento y desigualdad en el acceso a vivienda de calidad.

Ayudas limitadas frente a un problema masivo

Ante este panorama, el gobierno capitalino ha planteado un programa social para apoyar a personas en situación de riesgo. El objetivo es garantizar el derecho a una vivienda adecuada, con condiciones mínimas de habitabilidad y seguridad.

Sin embargo, el alcance es reducido frente a la magnitud del problema. Aunque alrededor de un millón 300 mil personas podrían ser beneficiarias potenciales, en 2026 solo se prevé apoyar a dos mil 800 personas. El programa contempla ayudas económicas para renta, hospedaje temporal o reubicación, con montos mensuales que van de mil 500 a cuatro mil pesos. El presupuesto total asciende a poco más de 84 millones de pesos. La brecha entre la necesidad y la respuesta institucional es evidente.

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La crisis de vivienda que lo agrava todo

Este problema estructural se inserta en un contexto más amplio: la crisis de vivienda en México. Según un reporte de El País, en la última década las rentas en zonas céntricas de la Ciudad de México han aumentado hasta un 140%, mientras que la vivienda accesible se ha reducido.

El déficit habitacional en el país ronda los ocho millones de viviendas, mientras que el rezago, casas con carencias o en malas condiciones, afecta a casi una cuarta parte del parque habitacional. Esto genera un efecto en cadena: quienes no pueden pagar zonas más seguras terminan viviendo en áreas de mayor riesgo o en viviendas deterioradas. Al mismo tiempo, la oferta de vivienda económica sigue siendo mínima: de decenas de miles de casas construidas recientemente, menos del 1% corresponde a este segmento.

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