
Reportan una solicitud previa para registrar el nombre de Merlín ante el IMPI.
Merlín ya no es solo uno de los fenómenos virales más inesperados del Mundial. El pato que conquistó internet con su playera de la Selección Mexicana ahora también podría convertirse en un caso de propiedad intelectual después de que surgieran reportes sobre solicitudes para registrar comercialmente su nombre e imagen ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Por ahora no existe una resolución oficial ni una disputa legal confirmada. Sin embargo, la situación ha llamado la atención porque involucra a uno de los personajes más populares que han surgido alrededor del Mundial 2026 en México.
El reporte apunta a una solicitud presentada días antes
De acuerdo con información difundida por el reportero Sebastián Reséndiz, una persona habría presentado ante el IMPI una solicitud para registrar expresiones relacionadas con Merlín antes de que la familia del ave iniciara sus propios trámites.
Según ese reporte, el 17 de junio se presentó una solicitud para registrar frases como "El Pato Merlín" y "El Pato de la Suerte" dentro de una categoría relacionada con servicios comerciales y publicitarios.
Días después, la familia de Merlín también acudió al IMPI para comenzar el proceso de protección de la identidad comercial del personaje, una intención que ya había manifestado públicamente tras la explosión de popularidad que alcanzó el pato en redes sociales.
Hasta ahora, sin embargo, no existe una resolución del instituto ni la familia ha confirmado públicamente una impugnación o conflicto legal relacionado con estas solicitudes.
Presentar una solicitud no significa obtener la marca
Uno de los puntos más importantes es que una solicitud de registro no equivale a una marca concedida. El IMPI debe revisar cada expediente, analizar antecedentes, evaluar posibles conflictos y determinar si la solicitud cumple con todos los requisitos legales antes de emitir una resolución. Este proceso puede extenderse durante varios meses.
Además, presentar primero una solicitud no garantiza automáticamente obtener el registro. La autoridad también considera otros elementos jurídicos antes de otorgar derechos exclusivos sobre una marca.
Tras la difusión de la información relacionada con Merlín, Vidal Llerenas, director general del IMPI, recordó públicamente que los procedimientos de registro incluyen distintas etapas de análisis antes de conceder cualquier protección legal.
Eso quiere decir que el hecho de que exista una solicitud previa no significa que esta será aprobada ni que quien la presentó obtendrá el control comercial del personaje.
Cuando un meme empieza a generar valor económico
El caso también refleja la velocidad con la que un fenómeno viral puede adquirir valor comercial. En cuestión de semanas, Merlín pasó de ser una mascota conocida en su entorno familiar a convertirse en una figura reconocida en todo el país. Su imagen ha aparecido en memes, publicaciones de marcas, contenidos de medios de comunicación y campañas relacionadas con el Mundial.
Ese crecimiento ayuda a explicar por qué la familia decidió iniciar trámites para proteger legalmente el nombre y la imagen del pato. Después de todo, cuando un personaje se vuelve viral, también puede convertirse en un activo con potencial económico.
Lo interesante es que este tipo de situaciones son cada vez más frecuentes en la era de las redes sociales. Un meme, una frase o incluso una mascota pueden transformarse rápidamente en una marca potencial mucho antes de que exista una estrategia comercial formal detrás.
No sería el primer fenómeno de internet que llega al IMPI
México ya ha visto casos similares. Uno de los ejemplos más conocidos ocurrió con "Liru Sisa", una expresión creada por los propios consumidores mexicanos para referirse a Little Caesars. Lo que comenzó como una broma en internet terminó convirtiéndose en un activo de marca registrado por la compañía.
La diferencia es que Merlín no es una frase ni un eslogan, sino un personaje cuya popularidad surgió de forma espontánea gracias a la viralidad de las redes sociales y al contexto del Mundial.
Por ello, el caso también abre una conversación más amplia sobre quién puede explotar comercialmente fenómenos nacidos en internet y hasta dónde puede llegar la protección legal de personajes que originalmente nunca fueron concebidos como marcas.
Un pato viral que terminó llegando al IMPI
Por ahora no existe una disputa legal abierta ni una resolución definitiva sobre las solicitudes relacionadas con Merlín. Será el IMPI quien determine si alguno de los registros procede y bajo qué condiciones.
Lo que sí está claro es que el pato ya trascendió el ámbito de los memes y las redes sociales. En apenas unas semanas pasó de caminar por las calles de la Ciudad de México con una playera de la Selección Mexicana a formar parte de conversaciones sobre marcas, propiedad intelectual y valor comercial.
Más allá de quién obtenga finalmente el registro, el caso ilustra cómo funciona la economía de internet: un personaje viral puede convertirse en una marca potencial en cuestión de días. Y pocos ejemplos recientes lo demuestran tan bien como el de Merlín.
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