La psicología explica por qué internet se enamoró de Merlín y cómo eso podría impulsar compras impulsivas de animales

La viralidad del animal puede despertar el deseo de adquirir uno por impulso.

Merlin Pato
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Samantha Guerrero

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Entusiasta de la tecnología. Otaku en las sombras, con RGB para ver de noche y debilidad por las historias donde alguien grita “¡Seeenpaiiiii!”. Como diría Vash the Stampede: “¡Este mundo está hecho de amor y paz!”.

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Merlín pasó de ser un pato paseando con la playera de la Selección Mexicana a convertirse en uno de los fenómenos virales del Mundial. Sus videos han acumulado millones de reproducciones, inspirado memes y provocado todo tipo de reacciones en redes sociales.

Pero mientras internet se divierte con el famoso pato, especialistas en comportamiento animal y psicología advierten sobre un efecto que suele acompañar este tipo de casos: el aumento en el interés por tener una mascota similar sin conocer realmente lo que implica cuidarla. No sería la primera vez que una tendencia viral termina influyendo en las decisiones de compra o adopción de animales.

México es un país donde las mascotas forman parte de millones de hogares

El contexto ayuda a entender por qué un fenómeno como Merlín puede tener impacto. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021 del INEGI, el 69.8% de los hogares mexicanos convive con al menos una mascota, lo que refleja la enorme presencia de animales de compañía en el país.

Con base en esos datos, distintas estimaciones apuntan a que en México existen decenas de millones de mascotas, principalmente perros y gatos, pero también aves, peces y otras especies domésticas.

Cuando un animal se vuelve famoso, también puede volverse una moda

Organizaciones dedicadas al bienestar animal han advertido que la popularidad de ciertas mascotas en internet puede despertar el interés por adquirir ejemplares similares por motivos emocionales o estéticos.

En el caso de Merlín, asociaciones protectoras recuerdan que los patos no son accesorios para fotografías o videos, sino animales con necesidades muy específicas de espacio, alimentación, higiene, acceso al agua y atención veterinaria. 

Patito 1

Algunas incluso señalan que reciben con frecuencia ejemplares abandonados por personas que descubren demasiado tarde la responsabilidad que implica cuidarlos.

La psicología tiene una explicación: el efecto de arrastre

Uno de los conceptos para entender este comportamiento es el llamado efecto Bandwagon o efecto de arrastre, un sesgo cognitivo mediante el cual las personas tienden a adoptar conductas porque observan que muchas otras también lo hacen.

En el caso de Merlín, millones de usuarios han compartido imágenes y videos del pato vestido con la playera de México. Esa exposición constante puede hacer que algunas personas desarrollen el deseo de tener un animal similar simplemente porque lo asocian con una experiencia positiva o ampliamente aceptada en redes sociales.

La necesidad de participar en una conversación colectiva o formar parte de una tendencia puede influir en decisiones de consumo mucho más de lo que imaginamos.

Patos 1

También influye el llamado “esquema de bebé”

Otro mecanismo conocido es el Kindchenschema o “esquema de bebé”, descrito por el etólogo Konrad Lorenz. Rasgos como ojos grandes, cuerpos redondeados o movimientos torpes suelen despertar respuestas automáticas de ternura y protección.

Los patitos encajan casi perfectamente en esa descripción. Por eso, una imagen de Merlín caminando con una camiseta de futbol puede generar simpatía casi de inmediato.

El problema es que esa reacción emocional puede desplazar momentáneamente el análisis racional. Antes de pensar en el espacio que necesita un pato, su alimentación o los cuidados que requiere durante años, muchas personas se quedan únicamente con la imagen simpática que ven en internet.

La ciencia ya ha documentado este fenómeno

La influencia de la cultura popular sobre la elección de mascotas ha sido estudiada durante años.

Una investigación publicada en PLOS ONE encontró que la aparición de determinadas razas de perros en películas puede incrementar significativamente su popularidad y modificar las preferencias del público. Otro estudio analizó el llamado “efecto Harry Potter” para investigar si la saga había impulsado el interés por los búhos como mascotas y concluyó que las representaciones mediáticas pueden alterar la percepción pública sobre ciertos animales.

Blancos Patos

Asimismo, investigaciones sobre educación ambiental muestran que cuando una especie se vuelve especialmente carismática o popular, muchas personas desarrollan simultáneamente el deseo de protegerla, pero también el impulso de querer poseerla, una paradoja que puede terminar afectando su bienestar.

En México no hay cifras sobre patos mascota, pero sí regulación sobre estas aves

Aunque no existen estadísticas oficiales sobre la compra de patos como animales de compañía, organismos como el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) regulan aspectos relacionados con la movilización y sanidad de estas aves.

Por su parte, el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) las incorpora principalmente dentro de la actividad agropecuaria nacional, lo que refleja que su crianza suele estar asociada a fines productivos más que al mercado de mascotas.

El problema no es Merlín, sino las decisiones impulsivas

La historia del pato viral ha servido para sacar sonrisas y demostrar el enorme poder de internet para convertir una escena cotidiana en un fenómeno nacional. Sin embargo, organizaciones de rescate recuerdan que esa popularidad también puede generar consecuencias inesperadas.

Los patos requieren cuidados específicos, espacio suficiente, acceso permanente al agua, alimentación adecuada y atención responsable durante toda su vida. No son una mascota apropiada para todas las personas ni para cualquier hogar.

Imagen Patos

Una lección que ya se ha repetido con otros animales famosos

A lo largo de los años, películas, series y tendencias en redes sociales han disparado el interés por distintas especies, desde perros de razas específicas hasta animales exóticos. En muchos casos, el entusiasmo inicial terminó traduciéndose en abandonos cuando los propietarios descubrieron que la realidad era mucho más compleja que la imagen vista en pantalla.

Merlín probablemente seguirá siendo uno de los personajes más entrañables de este Mundial. Pero su caso también deja una enseñanza importante: un video viral puede despertar simpatía por un animal sin mostrar todo lo que implica cuidarlo.

La psicología explica por qué nuestro cerebro se siente atraído por estas imágenes. La responsabilidad empieza cuando esa emoción se transforma en la decisión de llevar una mascota a casa, un compromiso que puede durar muchos años y que va mucho más allá de una tendencia en redes sociales.

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