La automatización con recursos de IA ha permeado toda clase de labores repetitivas dentro y fuera de las oficinas de entidades públicas y privadas. Era cuestión de tiempo para que saltara a la vía pública y China parece haber dado un paso contundente, con la integración operativa de unidades mecánicas -robots- en el manejo del tráfico de sus ciudades.
Específicamente, de Hangzhou, la capital de la provincia de Zhejiang. Allí, la firma tecnológica SUPCON Information desplegó desde mayo de este año una escuadra de 15 sus robots modelo T2, unos humanoides de 1,88 metros de altura y 98 kilogramos, diseñadas para asumir tareas de control vial. Este despliegue, reportado por Reuters, marca una transición visible en la estrategia de la industria robótica oriental, en la que estas máquinas pasan de las exhibiciones comerciales a escenarios urbanos reales y cotidianos.
El T2, dice el informe, “no es exactamente el "RoboCop" de la película de 1987”: no tiene arma, ni autoridad para efectuar arrestos, no conduce una patrulla y se desplaza sobre ruedas, “en lugar del paso mecánico del cyborg de Hollywood”.
Pero existe, y está en la calle, usando cámara, radares y algoritmos de visión artificial para identificar infracciones específicas como el tránsito de motociclistas sin casco, vehículos con exceso de pasajeros, invasión de líneas de parada y cruces peatonales con semáforo en rojo. El fabricante asegura que tiene una precisión superior al 95 por ciento.
“Al detectar una falta, la unidad emite advertencias verbales automatizadas y ejecuta gestos de control vial mediante brazos de siete articulaciones sincronizados con la red de semáforos local”, se lee en el informe.
Cao Hui, director del centro de innovación de sistemas inteligentes no tripulados de SUPCON, explicó que el objetivo central del proyecto radica en sustituir la sanción posterior por una corrección oportuna en el lugar de los hechos, antes de que las conductas de riesgo se consoliden como hábitos. Según los datos facilitados por la compañía, las 15 unidades desplegadas en Hangzhou emitieron más de 170,000 advertencias preventivas durante sus primeros meses de operación.
Siempre listos
La principal ventaja de este sistema es su disponibilidad. Las unidades están programadas para funcionar de manera autónoma entre las 7 de la mañana y las 6 de la tarde y en lugar de mantener una posición física se desplazan entre intersecciones complejas según se les necesita. A diferencia del personal humano, sujeto a fatiga física y variaciones térmicas, los robots mantienen patrones de vigilancia constantes durante largas jornadas bajo condiciones climáticas diversas.
Technology.org lo puso así: “Una evaluación independiente de las funciones reales de los robots humanoides este año sugiere que la mayoría se centran más en la recopilación de datos que en el trabajo productivo. Las funciones municipales, como la dirección del tráfico, son de las pocas en las que las limitaciones de la máquina apenas importan”.
Eso sí, cuando llega la necesidad de multar a alguien -o arrestarlo- una plataforma central gestionada por oficiales humanos se activa para movilizar refuerzos. Alrededor de 50 robots de esta categoría operan en ocho ciudades repartidas en tres provincias chinas y SUPCON apunta a alcanzar las 200 unidades activas antes de finalizar el año.
La sola existencia de agentes de tránsito robótico habla del volumen de producción alcanzado por los fabricantes orientales. En términos simples, China produce más robots de los que pueden absorber las fábricas, por lo que se hace necesario encontrar aplicaciones comerciales de escala para una industria que tan solo el primer semestre de este año manufacturó -según diversas fuentes- entre 19,000 y 40,000 unidades. El gigante asiático concentra el 97 por ciento de los envíos mundiales de esta tecnología.
Imagen | Xataka México con Gemini
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