
Tesla suele requerir entre 15 y 25 minutos para llevar un vehículo del 10% al 80%
Cuatro minutos. Ese es el tiempo que ya necesita una tecnología de carga china para llevar un auto eléctrico del 10% al 70% de batería. Geely afirma que su sistema puede hacerlo en cuatro minutos con 30 segundos con una potencia máxima de 2,250 kW. La cifra parece suficiente para cambiar una de las principales objeciones a los eléctricos, pero también plantea una duda más incómoda: qué ocurre con una batería cuando recibe semejante cantidad de energía en tan poco tiempo.
La respuesta de la industria china ha sido subir la potencia. Geely no está sola. BYD desarrolla cargadores de nivel megavatio y baterías Blade capaces de pasar del 10% al 97% en nueve minutos. Li Auto utiliza la batería Kirin 5C de CATL en sus modelos insignia y anuncia hasta 500 kilómetros adicionales de autonomía con 12 minutos de carga. Sunwoda también entró en esta carrera con una batería que promete pasar del 10% al 97% en nueve minutos.
La comparación con lo que muchos conductores conocen ayuda a dimensionar el cambio. Tesla suele requerir entre 15 y 25 minutos para llevar un vehículo del 10% al 80% en un Supercharger. Mercedes-Benz ofrece ese mismo rango en hasta 22 minutos. Las tecnologías chinas más recientes buscan reducir ese tiempo a menos de la mitad. Ya no se trata de esperar durante una comida o una pausa larga. En las condiciones adecuadas, la parada puede acercarse al tiempo que un conductor acepta para cargar combustible.
El problema es que una batería de iones de litio no recibe tanta energía gratis. La carga ultrarrápida genera calor y puede acelerar la degradación de las celdas. También obliga a vigilar con mayor precisión los puntos donde la temperatura puede subir demasiado. Geely diseñó para ello un sistema de refrigeración líquida de circuito completo que alcanza la batería de almacenamiento de la estación, los cables y el puerto de carga del vehículo. La refrigeración deja de ser un asunto exclusivo del paquete de baterías.
Las propias celdas también están bajo revisión. Algunos fabricantes reducen su longitud y otros utilizan diseños de láminas cortas para disminuir la fricción y controlar el aumento de temperatura. El software entra en la misma ecuación. Geely utiliza algoritmos de aprendizaje profundo que funcionan dentro del vehículo y pueden anticipar un incremento de temperatura con hasta 30 segundos de anticipación. Fabricantes de baterías y automóviles también recurren a recubrimientos especializados y corrientes pulsadas de alta frecuencia para combatir el desgaste que provoca la carga rápida.
La velocidad de carga ya se acerca a su límite
Hay otro límite que no está dentro del automóvil. Un cargador capaz de entregar 2,250 kW necesita una infraestructura eléctrica capaz de soportar esa demanda. Por eso, la siguiente batalla podría tener menos que ver con conseguir otro minuto de ventaja y mucho más con instalar suficientes cargadores. Un ejecutivo de Geely señaló a Reuters que la velocidad de carga ya se acerca a su límite y apuntó hacia el despliegue masivo de infraestructura como el siguiente paso.
La solución tampoco depende exclusivamente de la red eléctrica. Las nuevas estaciones pueden combinar almacenamiento de baterías y energía solar para atender parte de la demanda de los vehículos sin trasladar toda la carga de golpe a la red. BYD ya tiene una meta concreta: construir 90,000 estaciones de carga rápida para 2028. La compañía también planea instalar 300 estaciones en Reino Unido durante el próximo año. La escala del proyecto da una pista de hacia dónde se mueve la competencia.
Y existe una alternativa todavía más radical para eliminar la espera. NIO cuenta con más de 4,000 estaciones de intercambio de baterías, donde el paquete completo puede sustituirse en unos tres minutos. En ese caso, el auto no necesita permanecer conectado mientras recupera energía. Sale con otra batería. China está probando así dos caminos distintos para resolver el mismo inconveniente: cargar una batería cada vez más rápido o directamente cambiarla.
La carrera deja una paradoja interesante. Los autos eléctricos ya pueden acercarse a los tiempos de una parada para cargar combustible, pero conseguirlo exige baterías específicas, refrigeración, software, almacenamiento de energía y una infraestructura eléctrica capaz de soportar potencias de varios kW. El siguiente récord quizá ya no sea un auto que cargue en cuatro minutos. Puede ser una estación capaz de hacerlo para muchos autos sin que el resto de la red note la diferencia.
Imagen | Geely, BYD y NIO
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