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Muchos criticaron el diseño de Olinia, pero el creador del auto eléctrico lo tiene claro: “No queremos que se vea bonito”

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No intenta enamorar desde la estética

Adolfo Reséndiz

Editor

Las críticas llegaron incluso antes de que el primer Olinia 1 toque las calles. Apenas apareció el prototipo del nuevo auto eléctrico mexicano, las redes sociales hicieron lo de siempre. Hubo memes, comparaciones con carritos de golf y dudas sobre si realmente merece llamarse automóvil. La diferencia es que, esta vez, el equipo detrás del proyecto no parece molesto. De hecho, acepta parte de la comparación.

Durante una demostración privada para medios en la Base Militar Número 1, Fernando Ocaña, líder de diseño automotriz de Olinia, respondió en exclusiva para Xataka México a la pregunta que millones de personas ya se hacían. ¿Por qué parece carrito de golf? La respuesta sorprendió porque no intentó negar el parecido. Según el diseñador, en México ya existen cientos de golfitaxis que funcionan como transporte urbano ligero y Olinia 1 busca elevar la calidad de ese nicho con mayor espacio, seguridad y funcionalidad.

Olinia 1 en México.

La frase cambia por completo la conversación alrededor del proyecto. Olinia 1 no quiere parecer deportivo. Tampoco futurista. Mucho menos agresivo como la mayoría de vehículos modernos. Fernando Ocaña explicó que el objetivo jamás fue crear un coche para presumir. La meta consiste en fabricar algo útil para la vida diaria. “No queremos que pienses qué bonito auto. Queremos que pienses qué útil auto”, dijo durante la charla.

Ese enfoque explica muchas de las decisiones que hoy hacen tan extraño al primer eléctrico mexicano. La carrocería tiene proporciones poco comunes porque el proyecto nació alrededor de una necesidad concreta. El espacio para transportar a una persona en silla de ruedas condicionó gran parte de la arquitectura. También explica las puertas traseras que abren hacia atrás, el piso bajo para facilitar el acceso y las agarraderas exteriores que parecen tomadas de un transporte público más que de un coche tradicional.

La realidad es que Olinia 1 no intenta jugar el mismo partido que Tesla, BYD o cualquier otra marca china. Mientras gran parte de la industria busca pantallas enormes y diseños agresivos, este pequeño vehículo mexicano intenta resolver problemas mucho más terrenales. El tráfico eterno de CDMX. Las calles inundadas. Los costos de gasolina. El transporte público saturado. Incluso el detalle de conservar una llanta de refacción parece una indirecta contra varios autos modernos que ya eliminaron ese componente básico.

Olinia 1 más allá del diseño

Por eso también tiene especificaciones tan particulares. El motor eléctrico desarrolla 13.5 kilowatts, cerca de 18 caballos de fuerza, alimentados por una batería de 14.7 kilowatts hora. La velocidad máxima queda limitada a 50 kilómetros por hora y la autonomía promete superar los 125 kilómetros por carga. No es un auto para carretera. Tampoco pretende serlo. El enfoque está completamente dirigido a trayectos urbanos en ciudades como CDMX, Estado de México y Puebla.

La propuesta técnica también aterriza en la vida real de las ciudades mexicanas. El sistema eléctrico cuenta con protección IP67 contra agua y polvo para enfrentar inundaciones y charcos. La suspensión delantera tipo McPherson busca soportar mejor calles deterioradas y topes agresivos. Las llantas Bridgestone Ecopia EP150 en medida 165/65 R14 ofrecen un perfil más cómodo para superficies irregulares. Además, la batería puede recargarse en cualquier enchufe doméstico mediante un conector tipo NACS, el estándar popularizado por Tesla.

Todo eso llega acompañado de un precio que explica gran parte del ruido alrededor del proyecto. El gobierno mexicano promete un costo cercano a 150,000 pesos. Esa cifra convertiría a Olinia 1 en el auto eléctrico más barato del país. También lo colocaría cerca del precio de muchas motocicletas premium y vehículos seminuevos de gasolina. Ahí aparece el verdadero reto. Convencer a la gente de cambiar velocidad y estatus por practicidad y ahorro diario.

Claudia Sheinbaum y Olinia 1.

Tal vez por eso Olinia 1 genera tantas opiniones divididas. No intenta enamorar desde la estética. Busca convencer desde la utilidad. En una industria obsesionada con líneas agresivas, luces futuristas y pantallas gigantes, el pequeño eléctrico mexicano parece decir algo completamente distinto. Tal vez el futuro del automóvil no necesita verse espectacular. Tal vez solo necesita funcionar mejor para las ciudades donde vivimos.

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