
Yankuilotl fabricará las tarjetas electrónicas
Durante años, México armó autos para el mundo, pero el corazón electrónico de muchos vehículos llegó desde Asia. Esa realidad podría empezar a cambiar desde Puebla. El gobierno estatal asegura que el centro tecnológico Yankuilotl fabricará las tarjetas electrónicas que darán vida al automóvil eléctrico Olinia, un paso que busca reducir la dependencia de proveedores extranjeros en una de las piezas más importantes de cualquier vehículo moderno. La apuesta resulta relevante porque ya no se trata sólo de ensamblar un automóvil, sino de desarrollar parte de la tecnología que define cómo funciona.
El anuncio llegó por voz del gobernador Alejandro Armenta, quien explicó en entrevista con El Portador que Yankuilotl tendrá un papel clave dentro del proyecto Olinia. Según el mandatario, este centro cuenta con capacidad para ensamblar cerca de 200,000 microcomponentes por hora. Esa infraestructura permitirá fabricar tarjetas electrónicas para distintos sectores industriales sin recurrir al proceso que durante años obligó a empresas mexicanas a depender de fabricantes instalados en otros países. La intención consiste en construir una cadena tecnológica con mayor presencia nacional.
Para entender la importancia del proyecto basta pensar en el teléfono celular que millones de personas llevan en el bolsillo. Detrás de la pantalla existe una tarjeta electrónica que conecta y coordina cada componente. Lo mismo sucede con un reloj inteligente, una cámara, un electrodoméstico o un automóvil. Langzut López Miro, director general de Yankuilotl, explicó que esas tarjetas funcionan como el cerebro de los dispositivos electrónicos. En el caso de Olinia, esa tecnología formará parte del sistema electrónico que permitirá operar el vehículo eléctrico impulsado por el gobierno federal.
El esquema planteado también divide responsabilidades entre dos proyectos tecnológicos. Kutsari tendrá la tarea de diseñar los chips desarrollados por el gobierno federal. Después, Yankuilotl creará las tarjetas electrónicas donde esos chips quedarán integrados. Langzut López Miro afirmó que esa combinación permitirá construir una cadena de valor nacional. La idea consiste en que el conocimiento, el diseño y parte de la producción permanezcan dentro del país, en lugar de depender por completo de fabricantes extranjeros para cada etapa del proceso.
Ese punto cobra relevancia porque la industria mexicana conoce muy bien las consecuencias de depender del exterior. Alejandro Armenta recordó que muchas empresas poblanas dedicadas a fabricar ventiladores, electrodomésticos y otros productos enviaban los diseños de las tarjetas electrónicas a países asiáticos o incluso a Estados Unidos para completar el ensamblaje. Ese procedimiento podía tomar varios meses. Después llegó la pandemia de COVID-19 y las cadenas de suministro quedaron bajo presión. Aquella experiencia dejó claro que cualquier interrupción internacional afecta de inmediato la producción local.
Ahora el gobierno estatal sostiene que Yankuilotl no sólo ensambla tarjetas electrónicas. El centro también desarrolla el diseño de esos componentes y el software necesario para diversos proyectos tecnológicos. Como ejemplo, Armenta mencionó el nuevo sistema de bicicletas públicas del estado. Según explicó, el equipo participó en el desarrollo de las bicicletas, las estaciones, la electrónica y la aplicación que utilizarán los usuarios. Ese antecedente sirve como carta de presentación para mostrar que el proyecto busca resolver problemas completos y no limitarse al trabajo de manufactura.
Puebla también buscará ser proveedor de Volkswagen y Audi en México
El siguiente paso todavía representa un desafío importante. Alejandro Armenta adelantó que Yankuilotl buscará las certificaciones necesarias para convertirse en proveedor de la industria automotriz instalada en Puebla. El objetivo apunta directamente hacia Volkswagen y Audi, dos fabricantes que concentran parte importante de la producción nacional. Esa meta resulta ambiciosa porque la industria automotriz exige estándares técnicos y de calidad muy estrictos antes de incorporar cualquier componente a la fabricación de un vehículo.
El gobernador también explicó que el origen de Yankuilotl surgió a partir del trabajo conjunto con Celina Peña, entonces secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Según Armenta, el proyecto despertó el interés del Gobierno federal por el potencial que representa para fortalecer el desarrollo tecnológico del país. Esa conexión permitió integrar el trabajo estatal con la estrategia federal alrededor de Olinia y Kutsari. En otras palabras, la intención consiste en crear una ruta donde diseño, desarrollo y manufactura formen parte del mismo ecosistema.
Todavía falta comprobar si esa estrategia logrará traducirse en una cadena de suministro sólida para la industria automotriz mexicana. Las tarjetas electrónicas representan apenas una parte del complejo rompecabezas que da vida a un vehículo eléctrico. Sin embargo, fabricar ese cerebro dentro del país cambia la conversación sobre el papel de México en la industria. Durante décadas el valor nacional se concentró en el ensamblaje. Si proyectos como Yankuilotl consiguen cumplir las metas anunciadas, Puebla podría demostrar que el futuro del automóvil también pasa por el diseño y la tecnología desarrollada desde territorio mexicano.
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