Las ciudades creían que tenían sus emisiones bajo control, hasta que los satélites revelaron la preocupante verdad

Gases Efecto Invernadero
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Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr
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Las emisiones de metano en las ciudades han aumentado de manera preocupante en los últimos años. Lo anterior de acuerdo con un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. La investigación fue hecha por investigadores de la Universidad de Michigan con datos recogidos por satélites de alta precisión.

Esta información es alarmante, ya que tan solo entre 2019 y 2023 el incremento fue del 6%, es decir el doble de lo estimado por los inventarios tradicionales de gases de efecto invernadero, los cuales sugieren un aumento más lento. La investigación sugiere que dichos métodos están fallando, lo cual pone en riesgo las metas de "cero emisiones".  

Metano, un enemigo letal

El estudio, financiado por la NASA y el National Institute of Standards and Technology, detalla que los informes oficiales se basan en cálculos manuales sobre fuentes conocidas. No obstante, datos recabados del satélite TROPOMI muestran que la producción real de metano en las grandes ciudades es un 10% superior a las estimaciones oficiales.

Cuando hablamos de gases de efecto invernadero, el dióxido de carbono es el primeo que se viene a la mente. Sin embargo el metano es mucho más agresivo a corto plazo. Datos de la Universidad de Stanford citados por SINC advierten que este gas calienta la atmósfera casi 90 veces más rápido que el CO2 durante sus primeros 20 años de vida.

Para ciudades integradas en la red C40, esto significa que deberán redoblar esfuerzos para reducir dos teragramos adicionales de metano al año si quieren cumplir con sus compromisos climáticos para 2050. Esto es un 30% más de lo que estaba planeado.

Gases

Los humanos, detrás del aumento de gases de efecto invernadero

Investigaciones publicadas en Environmental Research Letters señalan que la actividad humana es responsable de dos tercios de todas las emisiones globales de metano. Por su parte, los investigadores de Stanford explican que las emisiones de metano se dispararon durante el 2020. La investigación señala que, al reducirse el transporte, bajaron las emisiones de óxidos de nitrógeno, lo que ayudó a que el metano se acumulara con mayor facilidad.

Los expertos concluyen que los métodos tradicionales están ciegos ante las fugas en infraestructuras obsoletas y vertederos. Para Erica Whiting, coautora del estudio de publicado por la Universidad de Michigan, solo mediante el monitoreo en tiempo real y de alta resolución se podrán detectar "puntos calientes" de emisión. Esto permitirá intervenciones directas que ayuden a cumplir las metas climáticas con mayor precisión.

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