La transición energética en México comienza a mostrar un protagonista claro. Mientras otras fuentes renovables mantienen un crecimiento más moderado, la energía solar fotovoltaica se ha convertido en la tecnología que más rápido ha expandido su presencia dentro del sistema eléctrico nacional.
El cambio no sólo se refleja en la cantidad de parques solares que han entrado en operación durante la última década. También empieza a modificar la estrategia del país, que ahora busca combinar la instalación de paneles solares con sistemas de almacenamiento mediante baterías para resolver uno de los principales desafíos de esta tecnología: seguir suministrando electricidad cuando deja de brillar el sol.
Los paneles solares ya lideran el crecimiento de las energías renovables en México
Lo que hace apenas una década parecía un mercado emergente, hoy representa el mayor crecimiento entre las tecnologías renovables del país. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Energía (CNE), retomados por El Economista, México cuenta con 114 permisos en operación para parques solares de mediana y gran escala, que en conjunto suman 8,690 megawatts (MW) de capacidad instalada.
La expansión ha sido acelerada. En 2016 existían apenas 130 MW distribuidos en 14 proyectos. Diez años después, la capacidad instalada se multiplicó 66 veces, respaldada por inversiones superiores a 10,661 millones de dólares. Estas plantas generan alrededor de 22,561 gigawatts hora (GWh) al año, equivalentes al 3.8% de toda la electricidad producida en México.
El crecimiento también supera al de otras fuentes renovables. Mientras la generación hidroeléctrica prácticamente permaneció estable durante la última década y la energía eólica aumentó poco más de dos veces, la generación fotovoltaica creció 76 veces respecto a 2016, impulsada principalmente por la entrada en operación de grandes parques solares desarrollados tras las subastas eléctricas realizadas hace algunos años.
El siguiente paso ya no consiste en instalar más paneles, sino en almacenar la energía
Aunque la energía solar continúa expandiéndose, su principal limitación sigue siendo la misma: sólo produce electricidad cuando existe suficiente radiación solar.
Por ello, cada vez más proyectos incorporan sistemas de almacenamiento con baterías (BESS), capaces de conservar parte de la electricidad generada durante el día para utilizarla cuando aumenta la demanda o durante la noche.
Un ejemplo es el nuevo parque solar adjudicado al grupo español Aldesa. El proyecto contempla una planta fotovoltaica de 420 MWp, acompañada por un sistema de almacenamiento de 150 MW, además de infraestructura de transmisión para incorporar la energía al Sistema Eléctrico Nacional. La inversión supera los 160 millones de euros, es decir, más de 3,000 millones de pesos.
Este tipo de infraestructura anticipa una tendencia que comienza a consolidarse tanto en México como en otros mercados: el valor de un parque solar ya no depende únicamente de cuánta electricidad puede producir, sino también de cuánto tiempo puede conservarla disponible para el sistema eléctrico.
México prepara el siguiente paso de la energía solar: almacenar la electricidad
La incorporación de baterías también forma parte de la estrategia energética del Gobierno federal. Durante la presentación del Plan de Crecimiento de Energías Renovables, la Presidencia informó que hacia 2030 se añadirán 32 mil MW de nueva capacidad eléctrica, de los cuales alrededor del 70% provendrá de fuentes renovables. La inversión prevista asciende a 739,000 millones de pesos.
Dentro de este plan destacan proyectos como la Central Fotovoltaica Rafael Galván Maldonado, en Puerto Peñasco, Sonora, que al concluir sus cuatro etapas alcanzará 1,000 MW de capacidad y contará con 246 MW de almacenamiento mediante baterías, convirtiéndose en la central fotovoltaica más grande de América.
El impulso también responde a un contexto de mayor demanda energética derivada del nearshoring, el crecimiento industrial y la expansión de centros de datos. Especialistas destacan que México posee una ventaja natural importante: alrededor del 75% del territorio se encuentra dentro del llamado cinturón solar, una de las regiones con mayor radiación del mundo, de acuerdo con el Atlas Solar Global citado por El País.
En ese escenario, los paneles solares se han consolidado como la tecnología renovable que más rápido avanza en México. Sin embargo, la siguiente etapa de la transición energética no dependerá únicamente de instalar más capacidad fotovoltaica, sino de desarrollar sistemas capaces de almacenar esa electricidad para garantizar un suministro continuo incluso cuando el sol ya no esté presente.
Imagen | Pexels
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