Investigadores mexicanos mezclaron veneno de alacrán con chile habanero y descubrieron algo inesperado: antibióticos

La ciencia mexicana está buscando nuevas armas contra las bacterias resistentes.

Samantha Guerrero

Editora Jr

La resistencia a los antibióticos ya es uno de los mayores problemas de salud del planeta. Cada vez hay más bacterias capaces de sobrevivir a medicamentos que antes funcionaban sin dificultad, y mientras eso ocurre, desarrollar nuevos tratamientos se volvió más lento, caro y complicado. Hasta ahora. Una posible alternativa podría surgir de algo inesperado: mezclar veneno de alacrán con compuestos derivados del chile habanero.

Eso es precisamente lo que desarrolla un grupo de investigadores mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, quienes trabajan en antibióticos experimentales inspirados en moléculas naturales capaces de atacar microorganismos cada vez más difíciles de eliminar.

Tres nuevos antibióticos de un alacrán de Veracruz

El proyecto, desarrollado en colaboración con especialistas de la Universidad de Stanford, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y otros centros de investigación. Gracias a este trabajo, el equipo ya logró desarrollar tres antibióticos experimentales capaces de actuar contra bacterias resistentes a tratamientos convencionales.

Dos de ellos provienen del veneno del alacrán Diplocentrus melici, una especie originaria de Veracruz. A partir del cual, el investigador Lourival Possani Postay y un equipo lograron aislar dos moléculas conocidas como benzoquinonas. 

Lo curioso es que ambas sustancias reaccionan al contacto con el aire: una cambia a color azul y la otra a rojo. Pero lo realmente importante es lo que hacen. La benzoquinona azul mostró resultados contra Mycobacterium tuberculosis, responsable de la tuberculosis, mientras que la roja actuó frente a Staphylococcus aureus, un microorganismo relacionado con infecciones graves como neumonía, meningitis, septicemia o infecciones hospitalarias. 

Además, los investigadores descubrieron que una de las moléculas también puede actuar contra Acinetobacter baumannii, otra bacteria conocida por su resistencia a medicamentos y su presencia frecuente en los hospitales.

El chile habanero terminó convertido en antibiótico

El tercer compuesto experimental surgió a partir del chile habanero. Los investigadores desarrollaron un antibiótico capaz de actuar contra Pseudomonas aeruginosa, bacteria oportunista que suele afectar a pacientes con sistemas inmunológicos debilitados y que también presenta altos niveles de resistencia a tratamientos convencionales.

Uno de los puntos más importantes del proyecto: las bacterias contra las que están dirigidos estos antibióticos son consideradas por la Organización Mundial de la Salud como amenazas prioritarias para la salud pública debido al crecimiento global de microorganismos resistentes.

Ya fueron patentados, pero todavía falta mucho

Los tres antibióticos experimentales ya fueron patentados en México y Sudáfrica. Sin embargo, todavía se encuentran en una fase temprana de investigación y los científicos buscan apoyo económico para realizar ensayos clínicos y eventualmente producirlos a mayor escala.

Eso significa que todavía pasarán años antes de saber si alguno puede convertirse en un medicamento aprobado para humanos. Aun así, el avance resulta importante por otra razón: abre nuevas rutas para desarrollar antibióticos en un momento donde muchas bacterias evolucionan más rápido de lo que la medicina logra responder.

Y el problema no es menor. En México, la resistencia antimicrobiana ya es considerada una amenaza para la salud pública. La propia Secretaría de Salud ha advertido que las bacterias resistentes pueden volver mucho más peligrosas las infecciones comunes y poner en riesgo tratamientos médicos como cirugías, quimioterapias o trasplantes.

De hecho, el país cuenta desde hace años con una Estrategia Nacional de Acción contra la Resistencia a los Antimicrobianos, impulsada por autoridades sanitarias y organismos internacionales ante el crecimiento de bacterias resistentes en hospitales y sistemas de salud.

Es por eso que las investigaciones de la UNAM resultan tan relevantes. Porque mientras muchos antibióticos pierden efectividad, la ciencia mexicana está buscando nuevas armas en lugares que hasta hace poco parecían más cercanos al veneno que a una cura.

Imagen | Nano Banana 2

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