Durante mucho tiempo, un aeropuerto tuvo una misión bastante clara: recibir pasajeros, despachar equipaje y conectar ciudades. Todo lo demás (tiendas, restaurantes, hoteles o salas VIP) existía para hacer más llevadera la espera antes de abordar un avión, pero esa idea empieza a quedarse corta.
Cada vez más países están dejando de ver a los aeropuertos como simples infraestructuras de transporte. Ahora quieren convertirlos en el centro de nuevos polos económicos, lugares donde, además de despegar y aterrizar aviones, también se hagan negocios, se instalen empresas y se genere buena parte de la actividad económica de una región. Perú quiere ser el primero en América Latina en llevar esa apuesta a gran escala.
Su plan consiste en transformar el entorno del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, en Lima, en una auténtica Ciudad Aeropuerto, un desarrollo donde convivirán hoteles, oficinas, centros logísticos, comercios y espacios empresariales alrededor de la terminal aérea. La idea parece sencilla, pero cambia por completo la forma de entender un aeropuerto: dejar de ser un lugar de paso para convertirse en el motor de una nueva zona de desarrollo.
El aeropuerto ya no es el destino, sino el punto de partida
Durante años, la conversación sobre aeropuertos en México giró alrededor de una misma pregunta: ¿dónde construirlos? El debate por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), la inauguración del AIFA o las ampliaciones de terminales como Guadalajara y Monterrey estuvieron centrados en la infraestructura necesaria para mover más pasajeros.
Durante décadas parecía que la solución era simple: si había más viajeros, bastaba con construir una terminal más grande. Hoy la conversación empieza a ser otra.
Los aeropuertos más importantes del mundo descubrieron que buena parte de su negocio ya no depende únicamente de los vuelos. Hoteles, parques industriales, centros de distribución, oficinas, comercios y servicios especializados generan miles de empleos y atraen inversiones que van mucho más allá del transporte aéreo.
La idea tiene nombre: Aerotropolis
Hace poco más de un siglo, muchas ciudades crecieron alrededor de puertos marítimos o estaciones de tren. Para el urbanista John Kasarda, hoy ocurre algo parecido, solo que el nuevo centro de gravedad ya no son los ferrocarriles, sino los aeropuertos: A esa idea la llamó Aerotropolis.
Su planteamiento es que los aeropuertos ya no funcionan únicamente como puertas de entrada a una ciudad. También pueden convertirse en el núcleo alrededor del cual se concentren empresas, centros logísticos, parques industriales y servicios capaces de conectar mercancías y personas con el resto del mundo en cuestión de horas.
En pocas palabras, el aeropuerto deja de ser el lugar donde empieza un viaje y se convierte en el lugar donde comienza una economía.
No es una idea nueva, pero sí una de las primeras en América Latina
Aunque el concepto pueda sonar futurista, varios países llevan años poniéndolo en práctica. En Dubái, el aeropuerto impulsó el crecimiento de zonas francas, hoteles, centros de negocios y parques logísticos que hoy forman parte de la estrategia con la que Emiratos Árabes Unidos se consolidó como un centro mundial de comercio.
En Incheon, Corea del Sur, el desarrollo fue distinto. Alrededor de la terminal crecieron parques tecnológicos, centros de investigación, espacios comerciales y oficinas diseñadas para atraer empresas internacionales. El objetivo nunca fue únicamente mover pasajeros, sino crear un ecosistema donde la conectividad impulsara la innovación.
Mientras tanto, el aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, evolucionó hasta convertirse prácticamente en un distrito empresarial con hoteles, oficinas corporativas, centros de distribución y servicios conectados directamente con la terminal.
Cada proyecto siguió un camino diferente, pero todos comparten una misma idea: el aeropuerto dejó de ser solo una infraestructura de transporte.
Perú quiere cambiar la forma de entender un aeropuerto
Ese es precisamente el objetivo del proyecto alrededor del nuevo Jorge Chávez. La iniciativa contempla el desarrollo de una Ciudad Aeropuerto, un complejo que aprovechará la ampliación de la terminal, diseñada para atender alrededor de 40 millones de pasajeros al año en su primera etapa, para atraer inversión, empresas, hoteles, oficinas y centros logísticos.
La apuesta no consiste únicamente en recibir más vuelos. También busca convertir al aeropuerto en un detonador del desarrollo económico de Lima y fortalecer su papel como uno de los principales centros de conexión aérea de Sudamérica.
Si el proyecto cumple sus objetivos, Perú podría convertirse en el primer país de América Latina en desarrollar una ciudad aeropuerto bajo este modelo.
Lo que significa para América Latina
Mientras Perú habla de construir una ciudad alrededor de un aeropuerto, en México la discusión ha sido distinta. Durante años, el debate se concentró en dónde debía estar la infraestructura: el AICM, el AIFA o las ampliaciones de Guadalajara y Monterrey.
Ahora empieza a aparecer una pregunta diferente. No solo importa cuántos pasajeros puede mover un aeropuerto; también importa qué ocurre alrededor de él.
Si el modelo peruano demuestra ser exitoso, podría convertirse en una referencia para otras ciudades latinoamericanas que buscan aprovechar mejor su conectividad aérea y convertir esa infraestructura en un detonador de desarrollo económico.
El verdadero reto quizá no esté dentro del aeropuerto
Sin embargo, construir una ciudad aeropuerto implica algo más que levantar hoteles, oficinas y centros logísticos. También requiere que millones de personas y toneladas de mercancías puedan llegar hasta ella de forma eficiente.
De poco sirve tener uno de los aeropuertos más modernos de la región si los accesos viales, el transporte público o la logística no crecen al mismo ritmo. Ese podría ser el mayor desafío del proyecto peruano.
Durante décadas, los aeropuertos fueron el principio o el final de un viaje. La apuesta de Perú plantea algo distinto: que también puedan convertirse en el lugar donde una ciudad empiece a crecer.
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