Japón encontró una forma bastante peculiar de combatir el calor: meter a las personas en un refrigerador. No es una escena de ciencia ficción ni una máquina diseñada para conservar humanos, sino del Do Hiemon Box, una cabina en la que una persona puede entrar durante unos minutos para recibir aire frío directamente sobre la cabeza, el cuello, los hombros y la espalda.
La máquina mantiene su interior alrededor de 15 °C y puede dirigir aire de aproximadamente 5 °C hacia el cuerpo. La idea es bastante sencilla: en lugar de intentar enfriar una oficina, una fábrica o una obra completa, se enfría directamente a la persona que acaba de pasar varias horas bajo el sol.
Y aunque parece uno de esos inventos que uno esperaría encontrar en una película, ya se está utilizando en Japón. Trusco Nakayama comenzó a comercializarlo en abril de 2026 y, cuatro meses después, ya había vendido alrededor de 300 unidades.
No, no es un refrigerador para humanos
A primera vista, el Do Hiemon Box parece exactamente eso: un refrigerador industrial de acero inoxidable, con una puerta de cristal y espacio suficiente para que entre una persona, pero no está diseñado para congelar a nadie.
Cuando alguien entra y cierra la puerta, el interior se mantiene alrededor de 15 °C, mientras el sistema dirige aire de aproximadamente 5 °C hacia determinadas zonas del cuerpo. Cuenta con una banca y diferentes configuraciones para modificar el flujo de aire.
Según la información del producto, la persona puede empezar a sentir alivio después de unos cinco minutos y permanecer dentro unos 10 minutos como parte de su descanso. Además, la máquina tiene un límite de seguridad y se apaga automáticamente después de 20 minutos.
La diferencia frente a un aire acondicionado convencional está justamente ahí. Un aparato normal intenta cambiar la temperatura de una habitación completa. El Do Hiemon Box hace lo contrario: crea una pequeña burbuja de frío alrededor de una sola persona durante unos minutos.
La cabina además tiene ruedas y puede conectarse a una toma de corriente convencional. Eso sí, pesa alrededor de 293 kilogramos, así que moverla no es precisamente como cambiar de sitio un refrigerador doméstico.
La idea nació de algo mucho más cotidiano
El concepto no surgió de un laboratorio intentando construir un “refrigerador humano”. De acuerdo con la información sobre el desarrollo del producto, Trusco Nakayama tomó como referencia su experiencia con máquinas expendedoras de alimentos congelados y se planteó si una idea similar podía utilizarse para ayudar a una persona a recuperarse después de estar expuesta al calor.
El objetivo no era construir una habitación en la que alguien pudiera pasar horas descansando. La idea era mucho más concreta: crear un espacio pequeño donde una persona pudiera enfriarse rápidamente durante una pausa.
Por eso las primeras unidades comenzaron a instalarse en lugares como acerías, obras de construcción, almacenes, campos de golf, universidades y centros de ocio. En una obra puede utilizarla un trabajador después de pasar un periodo prolongado bajo el sol.
En una fábrica puede colocarse cerca de una zona donde exista una mayor carga térmica y en un campo de golf puede funcionar como un punto de recuperación después de varias horas de actividad. El escenario cambia, pero la idea es la misma: cuando no puedes enfriar todo el lugar, puedes crear un punto específico para que una persona se enfríe.
Cuesta alrededor de 164,000 pesos
Uno de los interesantes detalles es que no está pensado para cualquier casa. El Do Hiemon Box cuesta aproximadamente 1.5 millones de yenes, que equivalen a unos 164,000 pesos mexicanos, así que no estamos hablando precisamente de un aparato que puedas comprar para tenerlo junto al refrigerador de la cocina.
El mercado objetivo son principalmente empresas, universidades, instalaciones deportivas y otros espacios donde varias personas pueden utilizar la misma cabina. En esos lugares, el costo puede tener otra lectura si el equipo se utiliza como un punto de descanso para trabajadores expuestos a temperaturas elevadas.
También está el consumo eléctrico. Se ha reportado un gasto de alrededor de 16 yenes por hora, equivalente a unos 1.75 pesos mexicanos con el mismo tipo de cambio, y la idea, sin embargo, no es mantener la cabina encendida durante todo el día, sino utilizarla durante periodos cortos cuando alguien necesita enfriarse. Es decir, comprarla es caro; utilizarla durante unos minutos no tanto, y esa es precisamente la lógica comercial detrás del producto.
Ya llegó a fábricas, campos de golf y zonas afectadas por un terremoto
Lo interesante es que el Do Hiemon Box no se quedó como una máquina de demostración. Para agosto de 2026, Trusco Nakayama ya había vendido alrededor de 300 unidades, cuatro meses después de su lanzamiento comercial.
Las cabinas estaban llegando a sectores muy diferentes, desde acerías y obras hasta universidades y campos de golf; también hay ejemplos de uso fuera del entorno laboral. Una unidad fue puesta a disposición del Ayuntamiento de Maebashi, en la prefectura de Gunma, para que pudiera utilizarse gratuitamente durante el horario de atención.
Y después ocurrió algo todavía más peculiar. Tras el terremoto de Kumamoto de julio de 2026, la empresa anunció que prestaría gratuitamente unidades a municipios y centros de apoyo para ayudar a personas afectadas y a quienes participaban en las labores de recuperación durante las altas temperaturas.
En una actualización publicada el 19 de agosto, SDRS informó que 10 unidades habían sido proporcionadas y siete ya estaban instaladas en centros de voluntariado y otros puntos de las zonas afectadas.
Eso cambia un poco la percepción de la máquina. Ya no se trata únicamente de un producto extraño para empresas: también puede convertirse en un punto de enfriamiento temporal cuando las personas no tienen acceso sencillo a un espacio climatizado.
No es un tratamiento contra el golpe de calor
Aquí hay que hacer una distinción importante. El fabricante presenta el Do Hiemon Box como una herramienta para ayudar a prevenir que los síntomas relacionados con el calor empeoren y para facilitar una recuperación rápida durante una pausa, pero eso no significa que sea un tratamiento médico para un golpe de calor grave.
Una persona con síntomas graves relacionados con el calor necesita atención médica y medidas de enfriamiento apropiadas. No se trata simplemente de entrar a una cabina, cerrar la puerta y esperar 20 minutos.
Por eso, la forma más precisa de describirlo es como una herramienta de enfriamiento personal para los descansos, especialmente después de una exposición prolongada a temperaturas elevadas, y eso es importante porque la máquina no sustituye otras medidas de seguridad: hidratación, pausas, sombra, vigilancia de los trabajadores y atención médica cuando sea necesaria.
El calor también está cambiando la forma de trabajar
La aparición de esta cabina no ocurre en el vacío. Japón lleva años enfrentándose a temperaturas elevadas y episodios de calor extremo, algo que también ha obligado a empresas e instituciones a prestar mayor atención a la exposición térmica durante las jornadas laborales.
Trusco Nakayama ha señalado que la demanda general de productos de refrigeración para lugares de trabajo aumentó con fuerza durante los últimos años. El Do Hiemon Box entra precisamente en ese cambio de mentalidad: la pausa para enfriarse empieza a convertirse en una herramienta de seguridad y no solamente en un momento para descansar.
Una acería y un campo de golf no tienen demasiado en común. Pero ambos pueden tener trabajadores expuestos al calor durante largos periodos y ahí es donde este aparato encuentra su nicho.
México tampoco está tan lejos de esta conversación
Aquí es donde el invento japonés deja de parecer solamente una rareza tecnológica. México también tiene regiones donde las temperaturas elevadas pueden representar un riesgo importante para quienes trabajan al aire libre, desde la construcción y la agricultura hasta mantenimiento, transporte y otras actividades donde pasar horas bajo aire acondicionado simplemente no es una opción. La NOM-015-STPS-2001 establece límites de exposición y medidas de control para trabajadores que laboran bajo condiciones térmicas elevadas o abatidas.
Eso no significa que México necesite comprar exactamente el mismo refrigerador de 1.5 millones de yenes. La idea interesante es otra: crear puntos de enfriamiento donde una persona pueda recuperarse rápidamente después de estar expuesta al calor.
Podría ser una cabina como esta, pero también un espacio climatizado, una estación de enfriamiento u otra solución diseñada específicamente para trabajadores que pasan buena parte de su jornada bajo temperaturas elevadas.
El problema que intenta resolver Japón no es exclusivo de Japón: qué hacer cuando no puedes enfriar todo el lugar, pero sí necesitas bajar rápidamente la carga térmica de una persona.
Japón está probando una nueva forma de combatir el calor
La imagen de una persona entrando en un refrigerador parece sacada de una película de ciencia ficción, pero detrás del aspecto extraño del Do Hiemon Box hay una necesidad bastante concreta. Si una fábrica, una obra o un campo de golf no puede enfriarse por completo, quizá no tenga sentido intentar climatizar todo el espacio. Puede ser más práctico crear un punto donde los trabajadores puedan enfriarse durante unos minutos y después regresar a sus actividades.
Por ahora, los datos permiten decir que la máquina ya se está utilizando en cientos de lugares de Japón, que llegó a diferentes sectores y que incluso fue prestada para apoyar a personas afectadas por un desastre.
Lo que todavía no podemos decir es que haya demostrado por sí misma reducir muertes u hospitalizaciones por golpe de calor, porque no tenemos una evaluación independiente que lo compruebe.
Japón no inventó un refrigerador para humanos porque sí; está probando una forma de enfriar directamente a la persona cuando enfriar todo lo que la rodea no resulta práctico. Por ahora son unas 300 cabinas, pero si los veranos siguen siendo cada vez más difíciles de soportar, quizá dentro de unos años entrar a una caja fría para recuperarse del calor deje de parecer una idea tan extraña.
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