Japón parece tener un problema bastante extraño con el manga: el negocio puede seguir creciendo mientras una parte de sus futuros lectores se aleja de él. Durante décadas, una revista semanal podía ser la puerta de entrada para que un adolescente conociera varias historias y terminara siguiendo alguna de ellas durante años. Ese mecanismo comenzó a perder fuerza mucho antes de que el teléfono se convirtiera en el principal dispositivo de entretenimiento.
El periodista especializado en industria editorial Ichishi Iida analiza este cambio en su libro publicado en agosto de 2026 y en artículos derivados de la obra. Uno de sus ejemplos más claros es Weekly Shonen Jump: entre los estudiantes varones de secundaria y preparatoria, la cantidad de lectores de la revista cayó hasta aproximadamente una décima parte de lo que representaba dos décadas antes.
Los jóvenes sí están leyendo menos manga
La caída también aparece cuando se observa el consumo de manga en papel. Según los datos recopilados por Iida, en 2023 leía manga impreso 68% de los estudiantes de primaria, 60% de secundaria y 49% de preparatoria.
Al mismo tiempo, el mercado japonés de manga impreso y digital alcanzó cifras récord. Esto deja una contradicción interesante: la industria puede seguir creciendo económicamente aunque una parte de los jóvenes esté leyendo menos en papel.
Para entender qué está pasando, hay que mirar cómo llegaban antes los lectores hasta esas historias. Durante décadas, las revistas eran publicaciones relativamente baratas y fáciles de encontrar, por lo que funcionaban como un escaparate: un adolescente no necesitaba saber qué manga quería leer antes de comprar una; podía encontrarse con una historia simplemente al abrir la revista.
Ese modelo perdió fuerza con el tiempo. Iida señala que en 2004 los tomos recopilatorios superaron a las revistas como principal componente del mercado, y al mismo tiempo, la lectura general de revistas también cayó entre los estudiantes: en preparatoria, el promedio pasó de 6.4 revistas al mes en 1995 a 1.6 en 2021. Para entonces, 65.5% no leía ninguna.
Las revistas dejaron de ocupar el mismo lugar que tenían antes. Y eso importa porque no solo vendían historias: también ponían frente al lector series que probablemente no habría buscado por su cuenta.
Las revistas perdieron terreno, pero el celular no las sustituyó por completo
La explicación más sencilla sería decir que los jóvenes simplemente dejaron el papel y se pasaron al celular, pero los datos cuentan una historia bastante menos sencilla. El manga digital se convirtió en la parte dominante del mercado japonés y en 2025 representó 76.1% de las ventas.
El crecimiento de este formato permitió que la industria siguiera expandiéndose, pero Iida sostiene que las aplicaciones no necesariamente reemplazaron la función que tenían las revistas como puerta de entrada.
La diferencia se vuelve más clara al comparar Japón con Corea del Sur. Iida señala que la lectura de cómics digitales entre estudiantes japoneses alcanza 15% en primaria, 35% en secundaria y 49% en preparatoria, mientras que entre estudiantes surcoreanos el consumo de webtoons llega a 45%, 69% y 70%, respectivamente.
La comparación sirve para poner en perspectiva una idea importante: tener un mercado digital enorme no garantiza, por sí solo, que los jóvenes se conviertan automáticamente en lectores.
Y es cuando aparece una diferencia fundamental entre ambos modelos: un lector adulto que ya sabe qué serie quiere buscar puede entrar a una aplicación y comprarla; un niño que todavía no sabe qué le gusta necesita primero encontrarse con algo que despierte su interés.
La revista cumplía precisamente esa función, ponía varias historias frente al lector sin exigirle que supiera qué estaba buscando y ahora ese descubrimiento compite con algoritmos, redes sociales, videojuegos, videos cortos y otras formas de entretenimiento digital. El manga no solo tiene que competir contra otros mangas: también necesita conseguir unos minutos de atención en un ecosistema donde existen miles de alternativas.
El manga tiene un nuevo reto: encontrar a sus próximos lectores
Eso no significa que el manga japonés esté desapareciendo. El formato digital transformó la industria y permitió que el mercado siguiera expandiéndose incluso mientras las revistas perdían terreno. La dificultad está en otra parte: conseguir que quienes todavía no son lectores lleguen al manga y desarrollen el hábito de consumirlo.
Durante décadas, una revista barata podía terminar en las manos de un adolescente casi por accidente. Ese mecanismo se debilitó mientras caían las revistas y el entretenimiento digital comenzaba a competir por la atención de los jóvenes; la industria encontró una forma de mantener el negocio en el celular. Lo que todavía está por verse es si encontrará una nueva vía para acercar sus historias a quienes aún no saben qué quieren leer.
En México todavía no hay evidencia de que esté ocurriendo exactamente el mismo fenómeno. El MOLEC 2025 del INEGI, que por primera vez amplió su población de estudio a partir de los 12 años e incluyó específicamente la categoría de "historietas, cómics o mangas", encontró que 20.9% de la población alfabeta de 12 años y más leyó alguno de estos materiales.
Entre sus lectores, el formato digital fue más utilizado que el impreso: 66.1% frente a 44.2%. Los datos mexicanos no permiten saber si el manga está perdiendo o ganando lectores jóvenes de la misma manera que en Japón; pero sí muestran que la transición hacia lo digital también forma parte de la manera en que se consumen historietas, cómics y mangas en el país.
El manga japonés ya encontró la forma de mantener su negocio en un mundo digital. Ahora enfrenta otra pregunta: cómo conseguir que la próxima generación encuentre sus historias y quiera seguir leyéndolas.
Imágenes | Pexels
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