México ya tiene un nuevo laboratorio para el futuro de su agricultura. Bayer puso en marcha el primer ForwardFarm del país en Querétaro, una finca demostrativa donde productores, investigadores, universidades y autoridades podrán conocer cómo distintas tecnologías buscan resolver uno de los mayores retos del campo, producir más alimentos utilizando menos recursos naturales.
El cambio climático, la presión sobre la disponibilidad de agua, el incremento de los costos de producción y la necesidad de elevar el rendimiento agrícola han obligado al sector a buscar nuevas alternativas. De acuerdo con el comunicado de Bayer, la empresa pretende demostrar, en condiciones reales de producción, que la agricultura regenerativa y las herramientas digitales pueden mejorar la productividad sin comprometer la rentabilidad de los productores.
Una granja para mostrar cómo podría cambiar la agricultura mexicana
El proyecto nace gracias a un acuerdo entre Bayer y el Rancho El Marquesado de Guadalupe, un establecimiento agropecuario de más de 600 hectáreas ubicado en Querétaro, cuya historia se remonta a 1925. La familia Rubín, responsable del rancho, será la encargada de operar este espacio que combinará agricultura y ganadería como parte de un ecosistema de aprendizaje para otros productores.
Según explicó Bayer, el modelo forma parte de la red internacional ForwardFarming, presente en más de 10 países y con más de 15 fincas demostrativas distribuidas en naciones como Brasil, Argentina, Alemania, Francia, China e India. En conjunto, estos espacios han recibido más de 93,800 visitas de agricultores, investigadores y especialistas interesados en conocer de primera mano cómo funcionan distintos sistemas de agricultura regenerativa adaptados a cada región.
A diferencia de un centro de investigación convencional, la filosofía del programa consiste en que el conocimiento viaje de productor a productor. Manuel Bravo, presidente y director general de Bayer México, explicó a Expansión que la intención es que sean los propios agricultores quienes compartan qué tecnologías funcionaron, cuáles debieron ajustarse y qué resultados obtuvieron en sus parcelas.
La apuesta: producir más maíz usando menos agua
Durante 2026, Bayer implementará un paquete tecnológico que integra semillas mejoradas, plataformas digitales y prácticas agrícolas regenerativas. Entre las principales innovaciones se encuentra Preceon (Vitala), una nueva arquitectura de maíz de baja estatura desarrollada en México. Estos híbridos permiten incrementar la densidad de siembra, aprovechar mejor cada hectárea y reducir el riesgo de que las plantas se doblen por efecto del viento gracias a un sistema de raíces más profundas.
De acuerdo con Expansión, estos híbridos no son transgénicos y la empresa estima que pasarán de unas 500 hectáreas utilizadas durante las pruebas a cerca de 60,000 hectáreas sembradas este año. El proyecto también incorpora FieldView, una plataforma que analiza la información generada en cada parcela para apoyar decisiones sobre densidad de siembra, nutrición y sanidad vegetal.
A ello se suma CARLOTA, una herramienta desarrollada en México que utiliza sensores, datos en tiempo real e inteligencia artificial para determinar cuándo y cuánto regar. Bayer aseguró que actualmente opera en aproximadamente 30,000 hectáreas de 16 estados y que, en pruebas realizadas con sandía en Sonora, logró reducir el consumo de agua hasta en 35%.
La agricultura regenerativa busca demostrar que productividad y sostenibilidad pueden convivir
La tecnología será complementada con prácticas como siembra directa, rotación de cultivos, cultivos de cobertura y manejo eficiente del suelo y del agua, principios que también promueve la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural como parte de la agricultura regenerativa. La dependencia señala que este enfoque busca reconstruir la materia orgánica del suelo, favorecer la biodiversidad y trabajar con los procesos naturales para fortalecer la seguridad alimentaria a largo plazo.
Bayer sostiene que este modelo ya ha mostrado resultados en México, con incrementos de hasta 25% en productividad, mejoras de ingresos de hasta 50%, reducción cercana a 30% en el consumo de agua y disminución de emisiones de alrededor de 20%. Sin embargo, la empresa reconoce que el ForwardFarm de Querétaro deberá generar sus propios datos antes de confirmar que estos beneficios pueden replicarse bajo las condiciones específicas del Bajío.
El verdadero reto será convencer a los productores
Más allá de la innovación tecnológica, Bayer reconoce que el principal desafío sigue siendo económico. En entrevista con Expansión, Manuel Bravo afirmó que ninguna tecnología podrá escalar si no mejora los ingresos del agricultor desde el primer ciclo productivo.
Ese reto cobra importancia considerando que sembrar una hectárea de maíz en el Bajío puede costar alrededor de 55,000 pesos, según datos compartidos por Marco Gallegos, representante de cuentas clave de Bayer. A ello se suma que, de acuerdo con el Censo Agropecuario 2022 citado por Expansión, casi nueve de cada diez unidades agropecuarias reportan dificultades por el aumento en los costos de insumos y servicios, mientras solo una pequeña proporción accede a crédito o seguros.
El desafío también es tecnológico. Bayer cita datos del INEGI que indican que apenas 30% de las unidades de producción agropecuaria en México han incorporado tecnologías avanzadas como sensores, monitoreo inteligente o maquinaria de precisión, un nivel que todavía se encuentra por debajo de otros mercados de la región.
Por ello, la empresa no planea abrir inmediatamente nuevas ForwardFarm. Primero evaluará si este laboratorio agrícola consigue demostrar que producir más maíz con menos agua no solo es técnicamente posible, sino también un negocio rentable para los agricultores mexicanos.
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