Uno de los periodos más importantes de la Edad de Piedra, según los expertos, es el Neolítico. En ese momento es cuando aparecen las primeras estrategias de agricultura y ganadería. El cerdo se comenzó a domesticar hace unos 13,000 años; los primeros indicios de la domesticación del ganado bovino datan de hace 8,000 años en Oriente Próximo, mientras que los primeros gallos y gallinas comenzaron a criarse hace 7,400 años en el sudeste asiático.
En comparación, las técnicas de acuicultura son mucho más jóvenes y, sin embargo, ha permitido a la humanidad reducir su dependencia de la pesca salvaje. Por ejemplo, la crianza de lubina inició en la década de los 60 en Italia, mientras que el cultivo de camarones, o camaronicultura, inició en 1933 en Japón. Curiosamente, estos últimos son los animales más criados en el mundo junto con otros crustáceos, los langostinos.
Los crustáceos, líderes de la acuicultura mundial
De acuerdo con un artículo de la organización Shrimp Welfare Project, el autor, Andrés Jiménez Zorrilla, explicaba que los camarones y langostinos representan el 51% de los animales vivos en granjas a nivel mundial. De acuerdo con el autor, en el mundo se cultivan alrededor de 230,000 millones de unidades.
Los segundos animales que más han sido criados en el mundo son los pescados y mariscos, con un 22.8% del total. En tercer lugar, por increíble que parezca, se encuentran los insectos, con 18.9% del total. Los pollos y gallinas apenas representan el 7.3% y los ganados vacuno y porcino, apenas el 1%. Hablamos de 125,000 millones de pescados, 4,330 millones de pollos, 790 millones de cerdos y apenas 1.5 millones de terneras y vacas.
Entre todas las especies de crustáceos cultivados a nivel global, las más habituales son el Litopenaeus vannamei (langostino vannamei) y el Penaeus monodon (langostino tigre). De acuerdo con el artículo, ambos representan el 90% de los camarones que son criados en las granjas del mundo.
"Los camarones importan"
Al igual que muchas otras especies domésticas y criadas para el consumo humano, los camarones no están exentos de sufrimiento. De acuerdo con un estudio encargado por Reino Unido, la arquitectura neuronal de los camarones incluye receptores de dolor y experimentan estados similares a la ansiedad cuando se sienten amenazados e incluso muestran respuestas conscientes al dolor.
En su artículo, Jiménez Zorrilla describe el doloroso proceso al que son sometidas las madres pare inducir el desove, el cual incluye la mutilación del apéndice del que sobresalen los ojos de estos crustáceos. También describe la vida de los camarones jóvenes luego de ser trasladados a los estanques de engorda, donde viven hacinados entre 500 y 1,000 ejemplares, nadado en agua de muy mala calidad.
Por ello, propone procesos más humanos y compasivos de crianza y sacrificio de estos animales, que garantices su bienestar y su muerte digna, así como las condiciones de captura de los ejemplares silvestres. El autor aboga por modelos de cultivo de menor densidad y la promoción de regulaciones comerciales que limiten la importación de camarones que han vivido en condiciones deficientes.
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