En el ecosistema del PC gaming, existen múltiples métodos para refrigerar el CPU y la GPU: desde la tradicional pasta térmica y los sistemas de refrigeración líquida, hasta el uso de metal líquido o almohadillas de grafeno. Sin embargo, el conocido modder Billet Labs ha presentado una alternativa que, aunque poco ortodoxa, resulta tan descabellada como funcional: un radiador de hierro fundido de la época victoriana.
Tal como demuestra Billet Labs en su video, este experimento lleva la curiosidad y el ingenio a otro nivel. El proyecto consiste en construir una computadora prácticamente silenciosa refrigerada por un enorme radiador de hierro que pesa más de 45 kilos, logrando la hazaña de acoplarlo con éxito al sistema.
Billet Labs
Rendimiento sorprendente a pesar de las dificultades
El sistema cumplió su cometido inicial: mantener la PC en silencio y con temperaturas óptimas. Durante las pruebas con Marvel’s Spider-Man 2, los componentes apenas superaron los 60 grados. Sin embargo, a pesar del éxito técnico, Billet Labs asegura que es algo que "no volvería a hacer" debido al mantenimiento y la complejidad de adaptar un artefacto de más de 100 años a una placa de PC moderna.
“Mis reflexiones finales son: ¿valió la pena? Bueno, estoy muy contento de haberlo logrado, me alegra mucho que esté terminado. ¿Lo haría otra vez? En absoluto. Fue una construcción difícil, pero disfruté esa parte; lo que no disfruté fue hacerlo funcionar una vez terminó la construcción”.
Ingeniería del siglo XIX para tecnología moderna
Para dimensionar este hallazgo, debemos entender que estos sistemas de calefacción tradicionales, popularizados a finales del siglo XIX, son valorados por su alta inercia térmica y robustez. Más allá de su peso y su estética vintage, la ventaja técnica que se aprovecha es la enorme cantidad de agua que puede almacenar y su capacidad para gestionar el calor, ideal para controlar las temperaturas de memorias RAM, almacenamiento, GPU y CPU.
Lograr que este gigante de hierro funcione requiere un trabajo avanzado de ingeniería y soldadura. El radiador tuvo que ser adecuado con mangueras, válvulas y sensores para transportar el líquido de forma eficiente. Además, la limpieza interna fue un reto crítico, considerando que se trata de un objeto con más de un siglo de antigüedad.
Imagen de Billet Labs.
En conclusión, Billet Labs demostró que con el ingenio suficiente, un objeto de casi 200 años de historia puede ofrecer un rendimiento óptimo y silencioso, convirtiéndose en la alternativa definitiva para quienes buscan llevar la refrigeración extrema al límite.
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