Sabíamos que los cefalópodos eran inteligentes, pero no tanto: una sepia aprobó un test aplicado en niños

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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¿Qué tan listo puede ser un animal? Por mucho que nos cueste creerlo, los cefalópodos son esa especie que ha destacado por sus impresionantes habilidades cognitivas y su alta capacidad de adaptación. Múltiples estudios respaldan cómo esta especie de moluscos son sumamente inteligentes. Pero nunca creímos que lo fueran tanto.

Sorprendentemente, el representante de demostrarlo es la sepia común (Sepia officinalis). Un animal que no solo es capaz de recordar qué, dónde y cuándo comió por última vez, sino que también pudo superar una prueba para niños enfocada en la capacidad de aplazar la gratificación: la "prueba del malvavisco".

De acuerdo con un artículo publicado en Proceedings of the Royal Society B, la sepia es un animal capaz de aprobar el test del malvavisco. A grandes rasgos, la prueba consiste en ofrecer un dulce a un niño bajo la explicación de que si no lo come, después se le darán más. Si el niño rechaza el dulce para esperar una recompensa mayor, aprueba.

Esto mismo se le aplicó a sepias. Claro, adaptado a su alimento. Para ello los investigadores mostraron dos tipos de comida a los animales, una más apetecible que la otra. Posteriormente, pusieron cada una de las comidas detrás de dos puertas con figuras simples como un círculo y un cuadrado. Se les hizo saber que ambas puertas abrirían.

sepia

En primer lugar se abría la puerta con el alimento no tan rico y después se revelaban, detrás de la segunda puerta, unos camarones, la comida favorita de las sepias. El punto es que si las sepias comían tras abrirse la primera puerta, el contenido de la segunda era retirado. Así, los animales descubrieron que comerían mejor a cambio de esperar.

En efecto, esperaron. Según el equipo, esta capacidad de esperar se debe a una estrategia que las sepias han desarrollado para cazar. Esto gracias a sus dotes para camuflajearse y emboscar a sus presas. La conclusión de los investigadores indica que la facilidad para esperar a presas mejores se deriva de una estrategia evolutiva de estos animales.

Un método interesante ya que, como explican en National Geographic, los cefalópodos pueden contener hasta 10,000,000 de células que les permiten cambiar rápidamente el color, el patrón y la textura de su cuerpo. Gracias a esto obtienen un disfraz perfecto que les ayuda a engañar a sus presas e incluso comunicarse con los suyos. 

Igualmente, el estudio menciona que los cefalópodos poseen los sistemas nerviosos más complejos entre los invertebrados. Esto convierte el tema de la inteligencia en un punto central para los investigadores, quienes han mostrado un interés creciente en analizar el desarrollo de las habilidades cognitivas de estas especies a partir de sus circunstancias evolutivas.

Es cierto que muchos hemos crecido con la idea, evidentemente documentada, de que la inteligencia animal destaca principalmente en primates, delfines u otros mamíferos. Sin embargo, este hallazgo posiciona a las sepias como un nuevo punto de referencia para replantear lo que sabemos sobre las capacidades cognitivas de los invertebrados

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