Vivir en una unidad con vecinos mayores de 70 era un dolor de cabeza, pero la Generación Z lo convirtió en una olla a presión digital

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr

Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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En México son comunes las unidades habitacionales. Lotes caracterizados por ser conjuntos de viviendas con espacios e infraestructura común que, de manera general, se distinguen por ser edificios con departamentos. Una vez aclarado qué son, otra de sus particularidades es que en ellas viva gente de todas las edades y, por ende, sea una comunidad de vecinos variada

Al menos en la capital, el ritmo de vida que se lleva suele ser desgastante y agotador. Sumado a la falta de civismo y empatía que suele darse en estas comunidades vecinales, muchas veces termina en un dolor de cabeza. Generalmente gracias a las actitudes de jubilados y personas mayores de 70. Pero la Generación Z fue más allá: llevó ese estrés a lo digital.

Los grupos de WhatsApp. En la actualidad es casi un protocolo que se te agregue a un grupo nacido de la idea de agilizar la comunicación entre los vecinos. Y si te han añadido a alguno, seguramente ya sabes hacia dónde vamos con esto. El informar si hubo algún inconveniente con la luz, el agua o simplemente avisar que dejaron un paquete a nombre de una persona ausente se volvió una olla de presión. 

Lo que antes era un diálogo en las escaleras o una nota en la puerta, se ha transformado en un cúmulo de mensajes pasivo-agresivos. Más allá de resolver un conflicto, es una búsqueda por exhibir el problema con todos y a su vez aquel que está denunciando la queja se vea apoyado por el resto de vecinos. Una herramienta digital que traslada la negatividad de las redes sociales al día a día.

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La Generación Z como detonante. Porque el otorgar tu número de teléfono deriva en una insistente oleada de textos invasivos que, en lugar de favorecer la convivencia, se priorizan las quejas de unos a otros. Y si de por sí ya eran molestos esos dimes y diretes públicos, las nuevas generaciones se han apoyado en aplicaciones como Nextdoor. Un tipo de red social destinada a crear comunidades vecinales. 

El objetivo ideal de este tipo de apps era que las personas se ayudaran unas con otras. Pero esa promesa terminó en que al menos un 70% de los mensajes enviados sean quejas de suciedad, ruido y una acusación directa. Claro, esto ya bajado al contexto estadounidense, pero la idea es la misma: discusiones que antes eran cara a cara ahora son señalizaciones con foto y video como testigo. 

La otra cara de la moneda. Si bien el problema puede entenderse como discusiones que poco a poco se acrecientan entre los vecinos, algo que tal vez no se toma en cuenta es que ello puede desencadenar consecuencias entre quienes ni la deben ni la temen. Un estudio de la Universidad de Houston demostró que la proliferación de comunidades digitales generan cierto grado paranoia y mayor preocupación de la que debería.

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De esta manera, el análisis se concentró en cómo la utilización de este tipo de aplicaciones y chats grupales impactan entre las comunidades de vecinos. Se demostró que aquellos que tienen dichas herramientas suelen percibir una inseguridad y peligro incluso más alto en comparación de quienes no las usan. La cuestión radica en que ni siquiera eran conscientes de si realmente su barrio tiene un índice de criminalidad alto.

El ejemplo. Para demostrar cómo es que este tipo de grupos pueden llegar a ser tóxicos se encuentra la cuenta Líos de Vecinos. Un portal donde se muestra a la perfección cómo los gen Z, quienes se han acostumbrado a compartir su día a día en redes a sobremanera, pasan esas quejas privadas como el chisme de todo el vecindario. Lo más común: carteles que se pegan en escaleras. 

Peor aún, si aterrizamos el contexto nuevamente a Ciudad de México, en Facebook se pueden hallar grupos como Vecinos Unidos Iztapalapa. Aquí, la idea de pasar información para denunciar alguna queja o avisar algún tipo de inconveniente se transformó en un mercado virtual de compra y venta. Puedes encontrar desde servicios de fletes hasta teléfonos usados.

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