Los titanes de la inteligencia artificial quieren desacelerar, pero el presidente de EE.UU. no está de acuerdo, y tampoco el hombre que les vende los chips

Los titanes de la inteligencia artificial quieren desacelerar, pero el presidente de EE.UU. no está de acuerdo, y tampoco el hombre que les vende los chips

La posición de la Casa Blanca es desregulación, inversión y esfuerzos renovados por salir adelante en la competencia geopolítica.

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Wilson Vega

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Wilson Vega

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Fanático de la tecnología, el cine y la cultura pop. Periodista de profesión y geek por vocación, apasionado de la inteligencia artificial y la robótica en la ciencia ficción y en el mundo real. A veces, el éxito significa ser el primero en fracasar.

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Una constelación de nombres de los principales laboratorios de IA ha salido a medios y redes sociales en las últimas semanas para pedir la regulación efectiva del desarrollo de la inteligencia artificial de Frontera. Pero mientras la industria busca un consenso, la respuesta de la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha sido monolítica: el mandatario considera que las advertencias son un engaño y si las empresas quieren implementar una desaceleración a nivel industrial, tendrán que hacerlo ellas mismas.

El fin de semana, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, pidió al gobierno estadounidense que regule las empresas de IA en un esfuerzo para ralentizar el ritmo del desarrollo de la tecnología y permitir la implementación de las salvaguardas necesarias. Su preocupación principal, dijo, es que el avance de la tecnología supere la capacidad humana para comprenderla o controlarla

El ensayo de Amodei recibió un poco común respaldo tanto del director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, como de Elon Musk, propietario del chatbot Grok y CEO de xAI. El director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, también ha pedido desacelerar el desarrollo de nuevos modelos.

Caso aparte parece ser el de Jensen Huang. A diferencia de los otros desarrolladores de modelos de frontera, el CEO de Nvidia se ha manifestado explícitamente en contra de la regulación de la IA, que calificó como “completamente innecesaria”. Trump, de hecho, llamó el lunes a Huang, que tomó su llamada en vivo en el escenario en la Cumbre All-In en Los Ángeles.

“Es todo un engaño. Los data center hacen ricas a las personas y hacen ricos a los estados. Ese va a ser el petróleo de los próximos 20 ó 25 años”, dijo Trump en la llamada.

Trump también se reunió en privado con Sam Altman, durante la convención republicana de mitad de período, en Dallas, para discutir sobre la inteligencia artificial.

La posición de Trump

Así las cosas, la posición de la Casa Blanca es prácticamente opuesta a lo que plantea Amodei: desregulación, inversión y, de hecho, esfuerzos renovados por salir adelante en la competencia geopolítica.

De allí que no sea de extrañar que Trump haya señalado específicamente a Amodei por su petición de moderación. Tras afirmar que su gobierno “ha impedido que las 'personas' de IA hagan cosas malas, o potencialmente malas, como Dario (¡Anthropic!), que ahora finge ser un 'angelito perfecto'”, Trump lanzó una amenaza velada al decir que la Casa Blanca tiene “un enorme poder CRIMINAL y REGULATORIO sobre estas empresas”.

En la visión del mandatario, los llamados a regular y desacelerar el ritmo de innovación en IA en EE. UU. solo benefician a China, un fuerte competidor por el liderazgo de la industria, y el único control necesario es un “presidente fuerte e inteligente”.

La FRONTIER Act

Mientras el Ejecutivo lanza indirectas, en la Cámara de Representantes de EE. UU., las acciones y posturas frente a la regulación de la inteligencia artificial se dividen entre el impulso de normas obligatorias y propuestas de pausas estrictas.

El representante Josh Gottheimer (D-N.J.), copresidente de la Comisión de IA de la Cámara, está promoviendo la creación de normas nacionales obligatorias y límites legales ejecutables. Gottheimer criticó a los ejecutivos tecnológicos por pedir una desaceleración tras haber avanzado a toda marcha, y afirmó que no se puede confiar en la autorregulación ni en auditorías de terceros.

Una propuesta que comienza a ganar tracción entre las empresas del ramo es el proyecto H.R. 9925, la llamada FRONTIER Act, que plantea “supervisión federal del desarrollo y despliegue de inteligencia artificial fronteriza en el comercio interestatal y exterior, y para otros fines”.

El proyecto propone establecer un marco regulatorio y de supervisión federal sobre el desarrollo y despliegue de modelos avanzadas de inteligencia artificial (IA de frontera) en el comercio. Su objetivo principal es abordar y mitigar los "riesgos catastróficos" derivados del uso de estos sistemas masivos de IA, definiendo tales riesgos como incidentes previsibles que potencialmente podrían causar la muerte o lesiones graves a más de 50 personas, o generar pérdidas económicas superiores a mil millones de dólares.

Para lograrlo, la legislación contempla la creación de estándares de transparencia, requisitos de informes y la intervención de Organizaciones de Verificación Independiente (IVOs por sus siglas en inglés) encargadas de auditar los modelos de IA según sus niveles de capacidad computacional. Así mismo, establece obligaciones diferenciadas para los desarrolladores en función de su escala económica y de cómputo, con categorías específicas para desarrolladores grandes y muy grandes.

La semana pasada, informó Político, el gobernador de California, Gavin Newsom, firmó dos proyectos de ley que regulan cómo los grupos externos evalúan los programas de IA para garantizar su seguridad. “Anthropic ya apoyó los proyectos de ley en agosto, y OpenAI lo hizo el miércoles justo, antes de que el gobernador demócrata diera su aprobación”, dice el informe. El respaldo en medio del revuelo viral causado por las publicaciones en redes sociales del ex investigador en IA, Jacob Coxon, anunciando su dimisión de Anthropic, que reavivaron los llamados, entre los congresistas, por acciones legislativas urgentes.

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