Sony acaba de confirmar uno de los cambios más importantes en la historia reciente de PlayStation. A través del PlayStation Blog anunció que, a partir de enero de 2028, dejará de fabricar discos físicos para todos los nuevos juegos que lleguen a sus consolas. La medida no solo afecta a los títulos desarrollados por PlayStation Studios, sino también a los juegos de terceros. En otras palabras: cualquier lanzamiento nuevo para PlayStation a partir de esa fecha será exclusivamente digital.
La compañía explica que la decisión responde a la evolución de los hábitos de consumo. Según Sony, cada vez más jugadores prefieren comprar y descargar sus juegos directamente desde internet, una tendencia que ha ido desplazando al formato físico durante los últimos años.
“Este es un paso natural para que Sony Interactive Entertainment se adapte a las tendencias de consumo, ya que la preferencia por el contenido digital supera ampliamente a la de los discos físicos. Esta transición nos permitirá alinearnos aún más con la forma en que la mayor parte de nuestra comunidad prefiere acceder a los juegos y disfrutarlos en la actualidad”.
Sin embargo, las consecuencias de esta decisión van mucho más allá de dejar de fabricar discos.
GTA 6 ya era una señal de lo que estaba por venir
La industria llevaba tiempo enviando señales de que el formato físico estaba perdiendo terreno. Uno de los ejemplos más claros es GTA 6. Rockstar confirmó hace unos días que sí existirá una edición “física”, pero dentro de la caja no habrá un disco: únicamente un código para descargar el juego.
El videojuego más esperado de los últimos años llegará en una caja, sí, pero esa caja ya no contendrá el elemento más importante que históricamente justificaba comprar una edición física.
Los números también respaldan la decisión de Sony. En su reporte financiero de 2025, la compañía informó que el 80% de las ventas de videojuegos completos ya correspondían al formato digital, mientras que apenas el 20% seguía siendo físico. El mercado de los discos todavía existe, pero ya no representa el negocio principal.
Xbox probablemente sea la siguiente
Si alguien parecía preparado para un cambio como este era Xbox.
Desde la generación del Xbox One, Microsoft comenzó a impulsar un ecosistema donde el formato físico dejó de ser una prioridad. Llegaron las primeras consolas sin lector de discos y muchos lanzamientos empezaron a depender de grandes descargas adicionales para funcionar, incluso cuando se compraban en formato físico.
Más tarde aparecieron las Xbox Series S, una consola completamente digital que demostró que existía un mercado dispuesto a renunciar al lector óptico con tal de pagar menos por el hardware.
Si Sony ya dio este paso, resulta difícil imaginar que Microsoft mantenga durante muchos años más una infraestructura dedicada a fabricar discos.
Nintendo todavía resiste
El caso de Nintendo parece un poco más alentador.
Los cartuchos de Nintendo Switch 2 siguen vigentes y, aunque durante los primeros meses de vida de la consola muchas compañías recurrieron a las Game-Key Cards —cartuchos que únicamente funcionan como una llave para descargar el juego—, esa práctica comenzó a disminuir conforme avanzó el año.
Hoy siguen existiendo títulos que utilizan ese sistema, pero también han regresado juegos que incluyen el contenido completo en el cartucho. Nintendo continúa siendo, por ahora, el principal defensor del formato físico.
¿Qué pasará con las tiendas?
Sony asegura que los videojuegos seguirán estando disponibles mediante distribuidores autorizados. La diferencia es que ya no venderán discos, sino códigos de descarga.
La gran incógnita es si esas tiendas seguirán pudiendo competir con descuentos, promociones o paquetes especiales, como ocurre actualmente con Amazon, Mercado Libre o tiendas especializadas, o si el precio terminará dependiendo casi exclusivamente de las ofertas dentro de PlayStation Store.
El antecedente del PSP Go
No es la primera vez que Sony intenta abandonar el formato físico.
En noviembre de 2009 lanzó el PSP Go, una consola que eliminó por completo los UMD y apostó exclusivamente por las descargas digitales. Sobre el papel parecía una idea adelantada a su tiempo, pero había un problema importante: las tiendas no tenían incentivos para venderla.
Al desaparecer los juegos físicos, Sony concentraba prácticamente toda la venta de software dentro de su propia tienda digital. Para los distribuidores tradicionales, el negocio dejaba de existir.
El resultado fue una distribución muy limitada y unas ventas que estuvieron muy por debajo de las expectativas. También hay que recordar que hace casi dos décadas las conexiones a internet eran mucho más lentas y descargar juegos completos todavía no era un hábito común entre los jugadores.
La diferencia es que hoy el mercado es completamente distinto.
Las tiendas de videojuegos ya no viven únicamente de vender juegos. En México basta visitar cualquiera de las grandes cadenas para notar que gran parte de sus ingresos proviene de figuras coleccionables, tarjetas de regalo, accesorios y mercancía oficial.
Además, comprar saldo digital ya no implica acudir a una tienda especializada. Hoy puedes adquirir crédito para PlayStation, Xbox o Nintendo prácticamente en cualquier tienda de conveniencia, supermercado o incluso desde aplicaciones bancarias y plataformas digitales.
El ecosistema que hizo fracasar al PSP Go simplemente ya no existe.
El verdadero problema no son los discos
Más allá de la nostalgia, el mayor riesgo está en la preservación de los videojuegos. Durante décadas comprar un juego significaba poseer una copia física que podía seguir funcionando mientras el disco y la consola estuvieran en buenas condiciones. En muchos casos bastaba con insertar el disco para jugar, incluso años después de que el título hubiera desaparecido de las tiendas.
En un ecosistema completamente digital esa relación cambia. Los jugadores ya no dependen únicamente del hardware, sino también de servidores, licencias y decisiones comerciales tomadas por las compañías. Si un juego deja de estar disponible o una plataforma cierra sus servicios, el acceso puede desaparecer con ella.
Quizá esa sea la verdadera dimensión del anuncio de Sony. No representa únicamente el fin del formato físico en PlayStation. Representa el momento en que la industria deja de vender videojuegos para empezar, definitivamente, a vender acceso a ellos.
Ver 0 comentarios