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Moto G9 Power, lo hemos probado: una batería cada vez más exuberante que se paga con menos capacidades fotográficas
Análisis

Moto G9 Power, lo hemos probado: una batería cada vez más exuberante que se paga con menos capacidades fotográficas

La segmentación en a familia G tiene todavía mucho que dar. Lo dice y lo prueba Motorola año con año desde que decidió tener móviles para todos los gustos y todas las necesidades. Entre ellos, el del apellido power se destaca precisamente por ser el más poderoso en batería, pero eso sí, a cambio tendremos un equipo de considerable tamaño.

Los que aborrezcan el momento de tener que acudir con desaforo a un cargador y buscar un contacto de corriente, puede que en este encuentren a su nuevo mejor amigo, aunque tendrán que hacer algunas concesiones. Luego de haberlo probado por espacio de un par de semanas, así es cómo me ha ido con el Moto G9 Power.

Características técnicas

MOTO G9 POWER

PANTALLA

6.8 pulgadas con resolución HD+ Agujero en pantalla

Snapdragon 662

4 GB de RAM 128 GB de almacenamiento, expandible con microSD hasta 512 GB

SISTEMA OPERATIVO

Android 10

CÁMARAS TRASERAS

Triple: 64 megapixeles f/1.8 principal 2 megapixeles f/2.4 macro 2 megapixeles f/2.4 para profundidad

CÁMARA FRONTAL

16 megapixeles f/2.2

BATERÍA

6,000 mAh con carga rápida TurboPower de 20W por USB Type-C

OTROS

Sensor de huellas trasero Jack 3.5 mm Bluetooth 5.0

PRECIO

6,299 pesos

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Adiós al acabado en aluminio

La batería del G8 Power ya estaba por encima de la media, y la nueva versión llega incluso a superarle. Mientras que el G8 Power tenía 5,000 mAh en batería, el Moto G9 Power tiene 6,000 mAh. Antes de adentrarnos en ello, hay que revisar el efecto colateral que ello ha tenido en diseño.

El Moto G9 Power es considerablemente más grande que en la versión anterior, y en particular, mucho más alto. El Moto G9 Power es un teléfono alargado, que llega a los 172.14 milímetros de largo, aunque eso sí, Motorola parece haber tenido especial cuidado en no hacerlo extremadamente ancho y grueso lo que la experiencia de sujeción agradece. El crecimiento en grosor y ancho fue de menos de un milímetro para cada caso.

Es un gran acierto en diseño para un teléfono que sí está por encima del promedio en tamaño, pero que al sujetarlo, tampoco es particularmente incómodo, y eso es mucho decir para un smartphone con panel de 6.8 pulgadas.

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El crecimiento en panel tiene correlación directa con cuan largo es el equipo. Ahora el panel es de 6.8 pulgadas (la versión anterior era de 6.4 pulgadas) y cuenta con un agujero en pantalla que podrá resultar incómodo para algunos pero que para aquellos que lo han adoptado desde hace tiempo no representará problema. Eso sí, como siempre sucede habrá que estar conscientes de que la barra de íconos es más ancha de lo normal precisamente debido a la perforación.

A la buena experiencia de sujeción contribuye además que Motorola abandona el cuerpo de aluminio y ahora opta por el plástico texturizado. No ofrece sensación premium, pero aleja toda duda sobre potenciales resbalones. Unas cosas por otras.

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Quizás en aspectos visuales la característica que más paga el crecimiento de tamaño es la resolución de pantalla. Las 6.8 pulgadas en panel tienen resolución HD+, lo que representa una disminución respecto al Full HD+ incorporado en la generación pasada.

Parece que Motorola cedió a tener un móvil más grande para tener una batería portentosa, mejoró el aspecto de sujeción, hizo un gran trabajo de compactación, pero el costo final del móvil no alcanzaría a amortiguar que el panel mejorará a la par que todos los demás aspectos. Una pena para quienes no estén dispuestos a tener un móvil con resolución menor de FullHD, pero que no importará para quienes no desvaríen al encontrar pequeños dientes de sierra, un aspecto que dicho sea de paso ya ha causado escozor antes con el Motorola One que un panel más chico.

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Independientemente del desazón con la resolución, el panel LCD del Moto G9 Power no está por debajo de la media. Como suele ser en Motorola los tonos suelen ser bastante neutros así que para los aficionados del color bastará con hacer el ajuste a colores saturados. Quizás haga falta un poco de brillo para ver con claridad a la luz del rayo batiente del sol, pero tampoco es una preocupación constante en tiempos de encierro. En resumen, si obviamos el asunto de la resolución, estamos ante un LCD hecho y derecho y bastante cumplidor.

Lo último que cabe destacar del diseño es que Motorola se une a la tendencia de agrupar los lentes en forma de un cuadrado, y que el módulo apenas sobresale del reverso, una bondad de la que ya pocos se pueden ufanar. El sensor de huellas está ubicado como de costumbre al reverso, pero debido a lo alto del equipo el sensor es bastante incómodo de alcanzar si se sujeta el móvil desde la esquina inferior derecha, como al menos yo solía hacer antes del Moto G9 Power.

Tras batallar algunos días, me he dado cuenta que cambiar la sujeción del móvil a la parte media resuelve todo el problema, lo que es posible otra vez gracias a que el Moto G9 Power no es extremadamente ancho.

Pero si el usuario no puede hacer ese ajuste al sujetar, entonces se topará de frente con que el sistema de identificación biométrica será algo complicado. El Moto G9 Power cuenta con reconocimiento facial, pero dado que hablamos de una perforación sencilla al frente, no hay sensor alguno para identificar profundidades o ayudar al reconocimiento en la oscuridad; de ahí la importancia de llegar con soltura al sensor de huellas del reverso.

Una batería para tres días (en algunos casos)

El punto más sólido, lo sabíamos desde antes de probarlo, es la batería, Con 6,000 mAh en batería era esperable que el Moto G9 Power se desempeñara por encima de la media, la pregunta es más bien qué tanto.

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En el peor de los casos el Moto G9 Power me ha rendido para dos días completos, y he terminado con un 14% de batería al término de la segunda jornada. Fueron días intensos de trabajo en donde por la naturaleza de lo que hacemos en Xataka, necesitamos de consultar constantemente el smartphone.

AL término de la segunda jornada el móvil llegó con 14%, tras haber agotado 38% en el primer día y 48% en un segundo día de inesperada carga de trabajo. Es sin duda una marca excepcional que me habría permitido usarlo por al menos la mitad del siguiente día si es que me hubiera arrojado a no volver a cargar el G9 Power, pero no soy tan aventurado.

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Sin embargo he tenido también experiencia de tres días de autonomía, en donde el primero de ellos fue un fin de semana. En este caso gasté un 28% en el primer día, 35% en el segundo y nuevamente 35% en el tercero. Llegué al final del día martes rozando con un 2%-3%, con un G9 Power que apenas llega a la meta cual maratonista.

En este caso el consumo de pantalla fue 13 horas con 14 minutos, lo que según las estadísticas del móvil drenó el 30% de la capacidad total de la batería. 22% de la batería fue drenado por red móvil en espera y después siguió WhatsApp con 9% dado que se usó durante una hora con 24 minutos en total durante los tres días de uso. Los datos son los siguientes:

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En definitiva el G9 Power puede alcanzar holgadamente para tres días en algunos usos. La marca es buena incuestionablemente, sin embargo es una marca que vimos ya en el G8 Power. Parece entonces que el equipamiento de 1,000 mAh más en batería son suficientes solo para conservar la autonomía ya vista, considerando el consumo energético extra a consecuencia del crecimiento en pantalla.

Motorola ha subido el siguiente escalón en la carga, pues el Moto G9 Power cuenta con una carga rápida de 20W, suficientes y necesarios para una batería de tremendo tamaño.

En cuanto a rendimiento el G9 Power recibe una merecida actualización con el Snapdragon 662, un procesador de Qualcomm bien establecido en la gama media con el aquellos que usen el smartphone para ver redes sociales y consumir videos no tendrán mayor problema. En las dos semanas con el equipo, no he experimentado ralentización alguna.

El apartado fotográfico es la reducción más significativa de características

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Potencialmente imbatible en batería para los smartphones de su rango, el Moto G9 Power tendrá que sortear el convencer a sus usuarios de que la cámara sigue siendo competente, incluso aunque haya perdido los lentes gran angular y telefoto con los que sí contaba la versión pasada, el G8 Power. El que busque versatilidad en el aspecto fotográfico tendrá aquí su mayor decepción.

El G8 Power tenía además de FullHD+, tenía cuatro lentes: el principal, el telefoto, el ultra gran angular y un macro. Ahora el Moto G9 Power tiene un principal, un macro y uno de profundidad, perdiendo los que para mí son eran los dos lentes más valiosos. Para compensar el tema de la versatilidad ahora el primer sensor escaló al pasar de 16 megapixeles a unos considerables 64 megapixeles, que luego del uso de la técnica de fusión de cuatro pixeles en uno para dar más luminancia a las tomas, nos arroja fotos por default de los mismos 16 megapixeles.

El punto nodal es si la técnica resulta lo suficientemente buena como para amortiguar el haber perdido los lentes de telefoto y gran angular. Nuestros primeros resultados usando la fusión de pixeles, con capturas por default son los siguientes:

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A rayo directo de luz la reproducción de color es acertada con colores vivos pero no sobresaturados. Aunque es de apreciar una cámara que no exagera en los tonos, hay que notar la ligera aparición de grano en las zonas oscuras, lo que nos prepara para un rango dinámico que puede mejorarse. Lo mismo ocurre con las siguientes tomas:

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De hecho conforme la luz desciende la cámara lo padece rápidamente y entonces es más probable que obtengamos capturas trepidadas. Acudir al night vision será necesario incluso aunque no sea de noche. En ocasiones me ha servido para que las tomas tengan un mejor contraste en interiores donde no abunda la luz.

El problema con night vision es que hay que permanecer un buen tiempo quieto. La foto del teclado fue conseguida con siete segundos de permanecer en una pieza, y fue tomada en un interior semi oscuro a las tres de la tarde. Hay que notar que sigue existiendo un poco de trepidación en la fila de números.

El macro por otra parte se desempeña conforme lo esperado en buenas condiciones de luz. Las siguientes imágenes fueron tomadas con el equivalente a 1.94 mm de longitud focal y dada la cercana fuente de luz la velocidad de captura es de 1/120.

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¿Qué tanto es distinto eso a utilizar el sensor principal? Lo suficiente para que el macro aporte para poder tomar fotos que no podríamos con el principal desde luego.

El trabajo está hecho, eso es verdad. En algunos casos conseguiremos tomar fotos que al darnos juego con el foco podremos encuadrar mejor, pero habrá que tener cuidado con tener bastante luz.

La foto anterior nos muestra además que el macro siempre nos otorgará constantemente colores más deslavados que el sensor principal. Sucede que la mientras el sensor principal tiene f/1.7 el macro es bastante más oscuro con f/2.4 en diafragma; por lo tanto para compensar el velocidad de captura es muy distinta: en el sensor principal fue de 1/474 y en el macro fue de 1/912.

Los relacionados con cómo controlar la luz al momento de obturar ya sospecharán de lo que sucede con ese macro en condiciones menos óptimas de luz, y estarán en lo correcto. Incluso de día, aunque en interiores semioscuros, las imágenes fácilmente tendrán trepidación.

Al final, la recomendación para ambos sensores es la misma: buenas condiciones de luz se traducirán en colores más precisos. Si ignoramos la luz el macro perderá su magia y el grano comenzará a aparecer por doquier. Night vision podría sacarnos del problema siempre y cuando podamos conseguir que el objetivo se quede quieto por un buen tiempo y tengamos buen pulso.

De tener más ángulos de visión ni hablamos. Las carencias de más lentes es una limitante importante y que coloca al Moto G9 Power en desventaja contra rivales del mismo segmento. Al menos, he echado mano de otros modos en la cámara, como el entintado en tiempo real que en condiciones controladas dará resultados interesantes, aunque no muy realistas.

Hablando de funciones añadidas, a Motorola le ha sentado muy bien el acomodo de interfaz del apartado fotográfico que tuvo con una actualización ya en Android 10.

Todas las funciones siempre ordenadas, están al alcance de dos toques cuando mucho. Lo que ha hecho Motorola es dividir el menú en dos, uno al que se accede través del engrane en la parte superior en donde se selecciona la resolución y el HDR, y otro en donde encontraremos las opciones de night vision, tinte, panorámica y gran resolución, este último para obligar a la cámara para que nos arroje tomas de 64 megapixeles.

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Finalmente el HDR no ha servido mucho durante las tomas de noche. En la primera de las siguientes comparaciones puede observarse cómo ayudó a mantener a raya la luz del poste, pero ha hecho muy poco para aclarar las zonas oscuras.

Night vision sí ayudará en las tomas nocturnas, aunque tendremos que olvidarnos de cielos realmente oscuros como los vemos en realidad. El procesado es abrupto y de nuevo será una herramienta útil para casos en donde el objeto de la toma sea fijo.

Las siguientes dos comparaciones fueron hechas a consciencia de la grandísima dificultad del G9 Power considerando que las condiciones eran sumamente oscuras. Mi sorpresa es que en la segunda comparación haya obtenido algo de color de la nochebuena, aunque el grano y las aberraciones cromáticas son inevitables.

La opinión de Xataka México

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Decían que uno no puede tenerlo todo pero si se esfuerza puede obtener lo que necesita. Los que necesiten una batería de hasta tres días la pueden tener en el Moto G9 Power a cambio de hacer concesiones significativas en el apartado fotográfico y en resolución en pantalla. Y eso está bien. De hecho forma parte de la estrategia de Motorola sobre micro segmentar a su familia G para tener especificaciones atractivas para muchos nichos, y según las cifras, al menos en México la estrategia funciona.

Quizás el mayor defecto del G9 Power es que ha renunciado a más de lo que su versión anterior ya había hecho. Un usuario que quiera una gran batería, pero al mismo tiempo versatilidad en cámaras bien podría decantarse por el G8 Power.

El Moto G9 Power en ese sentido no solo rivaliza con los de su segmento, sino con su propia versión pasada que ofrece casi lo mismo, pero renuncia a menos. Al menos Motorola debería tener claro que la próxima versión Power bien podría ser una fusión de sus dos iteraciones pasadas, y el resultado sería un gama media muy atractivo.

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