Cuántas veces no has estado moleste, y moleste, y moleste a alguien porque quieres un gadget y cuándo llega no lo sabes utilizar... Un ejemplo común en el mundo de la tecnología son los drones, que cuando llegan a tus manos suelen chocar con todo o graban menos bien de lo que esperabas.
En el mundo de casa, quizá lo más común es que esto pase con aspiradoras robot o quizá hasta un asistente inteligente. Pero hay otro producto tecnológico que no todos usan bien, pero que es más común de lo que parece: los cepillos de dientes eléctricos.
Qué es un cepillo dental eléctrico y cómo funciona
Si no sabes de qué estamos hablando, la Profeco define a un cepillo dental eléctrico como un dispositivo diseñado para realizar movimientos automáticos rotatorios, oscilantes o sónicos, que facilitan la eliminación de los residuos alimenticios y placa bacteriana. Su uso constante ayuda a prevenir enfermedades como caries, sensibilidad dental, halitosis, entre otras.
Su construcción se basa en cerdas perpendiculares que ayudan a limpiar las zonas de difícil acceso mediante movimientos transmitidos por el motor. De hecho, dependiendo el modelo, el cepillo puede hacer tres tipos de movimientos: rotatorios, que gira sobre su propio eje; sónicos, que funcionan mediante vibraciones de alta frecuencia; y, por último, infantiles, que son de tamaño más pequeño y de cerdas más suaves.
Su cuerpo es una base de sujeción y contiene los componentes principales como el motor que genera la rotación o vibración del cabezal. También está la electrónica interna que controla los modos de funcionamiento, así como los sensores y el temporizador. Finalmente, está el botón de encendido y, en algunos modelos, una pantalla o indicadores luminosos.
Mientras que su sistema de alimentación funciona con una batería recargable integrada, como si fuera un celular, o bien, algunos modelos requieren baterías intercambiables.
Cómo se deben utilizar los cepillos dentales eléctricos
Como ya vimos, estos cepillos tienen múltiples beneficios, pero de nada sirven si no los utilizas de manera correcta, por ello la Profeco ha emitido una serie de recomendaciones para utilizar este tipo de cepillos y que sean completamente eficientes con su funcionamiento.
- Apóyate de un dentista antes de usarlo: este tipo de cepillos normalmente incluyen cabezales con cerdas ultrasuaves, para niños, y suaves o medianas para adultos con el fin de evitar dañar las encías y el esmalte dental. Antes de elegir la dureza de las cerdas, consulta con tu dentista cuál es el tipo de cabezal más conveniente para tu salud bucal.
- Cambia el cabezal cada tres meses: Al igual que los cepillos convencionales, es necesario cambiar las cerdas cada tres meses, dependiendo el modelo, el uso o si tuviste alguna enfermedad respiratoria.
- Sécalo después de cada uso: Después usarlo, enjuaga muy bien tu cepillo, pero solo la sección del cabezal y sécalo perfectamente. Puedes leer las instrucciones del fabricante para evitar la proliferación de microorganismos que podrían afectar tu salud bucal.
Ver 0 comentarios