Hallan un Citroën BX de 1983 abandonado con 76,000 kilómetros: perteneció a un ingeniero de la Real Fuerza Aérea Británica involucrado en el proyecto Thrust 2

Su dueño ayudó a romper el récord mundial de velocidad sobre la tierra

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Ismael Garcia Delgado

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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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En octubre de 1983, el desierto de Black Rock, en Nevada, fue el escenario de una hazaña legendaria: el proyecto Thrust 2 pulverizó el récord mundial de velocidad terrestre al alcanzar los 1,047.49 km/h gracias a un motor Rolls-Royce a reacción. 

La meta original era superar los 1,000 km/h, un desafío técnico mayúsculo en el que colaboró el ingeniero John Watkins, miembro de la Real Fuerza Aérea Británica. Curiosamente, mientras Watkins participaba en el desarrollo de aquel bólido supersónico, en su vida diaria eligió un transporte radicalmente opuesto: un modesto Citroën BX 16RS.

Comprado ese mismo año de 1983, el vehículo francés contaba con 92 CV y apenas aspiraba a registrar una velocidad tope de 176 km/h. Tras usarlo durante un tiempo como auto familiar, el ingeniero decidió guardarlo bajo resguardo con una promesa muy clara en mente: conservarlo como obsequio para su hija una vez que ella tramitara su licencia de conducir.

Cuatro décadas de encierro y abandono

El plan familiar nunca se llevó a cabo. Watkins falleció a finales de 2024 y el coche permaneció en el mismo lugar donde fue guardado: casi 40 años sumando polvo, humedad y óxido, con apenas 76,000 km en el odómetro y con parte del cableado y componentes del motor roídos por los ratones. 

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Fue en esas condiciones de abandono donde el periodista Jonny Smith lo localizó y decidió documentar todo el proceso de rescate. Ahora, el objetivo es encontrar a un especialista en restauración de clásicos que cuente con las habilidades para devolverle la vida al vehículo.

Al mismo tiempo, para la esposa de Watkins, Veronica, sería grato verlo funcionar de nuevo con un nuevo propietario que le devuelva la vida. Aunque hoy parezca solo una carrocería desgastada por el tiempo, el sedán de Watkins representa un enlace tangible y entrañable con uno de los capítulos más audaces en la historia del automovilismo y la velocidad.

Imagen | YouTube/TheLateBrakeShow

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