Mazda lleva muchos años insistiendo con un motor que casi nadie quiere. Es el motor rotativo, también llamado Wankel por Felix Wankel. La idea siempre sonó bien. Tamaño pequeño, menos piezas que un motor normal y funcionamiento suave. El problema también se conoce de memoria. Vida útil corta y consumo alto de gasolina y aceite. Por eso, Mazda se quedó casi solo con esta tecnología.
El motor rotativo no trabaja con pistones que suben y bajan. Usa piezas internas con forma triangular que giran. Eso permite un bloque compacto y ligero. También ayuda a controlar ruido y vibraciones, algo que en autos se siente como mayor suavidad. Esa parte explica por qué varias marcas se interesaron durante años. Parecía una solución diferente y con potencial.
Motor rotativo de Mazda.
Luego llegó la realidad. Hubo fallas de fiabilidad que se repitieron. Mercedes y Citroën estudiaron este motor y al final lo dejaron. No fue falta de ganas. Fue porque el propulsor no resistía como se esperaba y porque gastaba demasiado. Con la crisis del petróleo a inicios de los años 70, un motor con consumo alto perdió sentido. El mercado cambió y el rotativo quedó en la lista de ideas que no cuajaron.
Mazda siguió por su cuenta, pero nunca logró borrar todos los defectos. El rotativo se volvió famoso por autos como RX-7 y RX-8. Ese camino terminó cuando las normas de emisiones se endurecieron. Hoy Mazda usa esta tecnología como extensor de autonomía en el SUV MX-30. La meta es ayudar al sistema eléctrico en ciertos momentos, pero el resultado no ha convencido a todos. Aun así, Mazda mantiene el tema vivo.
Ahora aparece un giro inesperado. El grupo chino Changan ya tiene su propio motor rotativo. La empresa Harbin Dongan Auto Engine, que pertenece al grupo, anunció la puesta en marcha del R05E y lo presentó como el primer motor rotativo chino. Es un motor de un solo rotor. Da 57 kW, que son cerca de 72 caballos de fuerza, y sube hasta 6,500 revoluciones por minuto.
Mazda RX-7 MAZDASPEED Especificación B.
De la pista al cielo
Este motor no busca revivir un coupé deportivo tipo RX-7. El objetivo es otro. Changan lo piensa para vehículos de vuelos de baja altitud. Son proyectos a medio camino entre dron, aviación ligera y automóvil. China quiere empujar ese tipo de transporte en los próximos años. En ese contexto, el Wankel puede tener sentido por su tamaño reducido y por su forma de entregar potencia en poco espacio.
Además, este tipo de motor puede ayudar en control de ruido y vibraciones. Ese punto importa si se habla de vehículos que vuelan cerca de zonas urbanas. Un motor más pequeño y más suave puede facilitar el diseño del vehículo y mejorar la experiencia. Por eso el rotativo vuelve a la conversación, pero fuera del mundo de los deportivos.
Changan también intentó atacar el punto más criticado. Para reducir fricción, usó bloque de aluminio con revestimiento interno antifricción NDC, hecho con nanodiam. Este motor también tiene encendido independiente de doble circuito y otras tecnologías. La promesa es mejorar la eficiencia y comportamiento, pero falta lo más importante. La prueba en uso real.
Motor Wankel R05E fabricado en China.
China y su idea de perfeccionar el pasado
El reto sigue igual que con Mazda. Si el motor rotativo gasta menos gasolina y si dura más. Hasta hoy, este tipo de motor ha pedido reparaciones a kilometrajes bajos, a veces antes de 100,000 km. Ese historial espantó a muchos compradores. La reparación puede salir más barata que en un motor común, pero el tema no es solo el costo. Es la frecuencia y la confianza.
Este movimiento también dice algo sobre China. Ya no solo copia lo que hacen otros. También se anima a retomar ideas que casi todos abandonaron. El motor rotativo chino es una señal clara. Para Mazda, esto puede ser noticia importante. Ya no es el único fabricante que insiste con el Wankel. Si Changan logra mejores cifras de consumo y durabilidad, el motor rotativo podría tener una segunda vida, aunque no sea en un auto deportivo.
Foto portada | Wikipedia
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