Querían construir una autopista y terminaron desenterrando una ciudad intacta con oro, joyas y talleres de hace más de 2,000 años

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Adolfo Reséndiz

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Adolfo Reséndiz

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Periodista por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y técnico mecánico automotriz CEDVA. Me gusta el rap, comer asado argentino y manejar por carretera los fines de semana. Mis autos favoritos son el Alfa Romeo Carabo, Lancia Stratos Zero y Porsche 917 K70.

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Una simple construcción de carreteras en República Checa dio un giro inesperado al convertirse en un descubrimiento para los libros de historia. En la zona prevista para la autopista D35, arqueólogos localizaron una ciudad celta de más de 2,000 años de antigüedad. Bajo el suelo aparecieron monedas de oro y plata, joyas, talleres y restos de viviendas que muestran que ese punto tuvo un papel clave en el comercio europeo antes de Roma.

El sitio no es pequeño. Tiene cerca de 25 hectáreas, una dimensión que lo coloca entre los hallazgos más importantes de la región. El trabajo quedó a cargo del Museo de Bohemia Oriental y la Universidad de Hradec Králové, que ven en este descubrimiento el caso más relevante que se ha encontrado en esa parte de Bohemia.

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La cantidad de piezas también deja claro el peso del asentamiento. El registro ya supera los 22,000 objetos. Ahí salieron a la luz broches, brazaletes, cuentas de vidrio, piezas metálicas de cinturones, cerámica de lujo y restos que ayudan a reconstruir la vida diaria de esa comunidad con mucha más precisión.

Otro dato clave está en las monedas. Los expertos localizaron cientos de piezas celtas de oro y plata, además de moldes para fabricarlas. Eso revela que el lugar no solo recibía riqueza. También tenía actividad metalúrgica y capacidad para producir objetos de alto valor, algo que cambia la forma de mirar a esas sociedades antiguas.

La presencia de ámbar refuerza otra idea importante. Esa ciudad formó parte de la Ruta del ámbar, red comercial que conectaba el mar Báltico con el Mediterráneo. Ese dato confirma que los celtas movían materias primas, artículos valiosos y conocimiento técnico por rutas de larga distancia muchos siglos antes del dominio romano.

El arqueólogo Tomáš Mangel explicó a Live Science que este yacimiento ayuda a entender mejor la organización de estos asentamientos entre los siglos III y I antes de Cristo. Hay además un detalle que llama mucho la atención. El sitio no estaba fortificado. Esa característica apunta a un enclave abierto, con perfil comercial y con vínculos constantes de intercambio.

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Un asentamiento que no cayó en manos de saqueadores

La conservación del lugar vuelve todo aún más valioso. El asentamiento no sufrió daños por agricultura intensiva y tampoco cayó en manos de saqueadores ilegales, algo poco común en Europa. Gracias a eso, la capa superficial del terreno conservó una densidad de objetos fuera de lo normal y elevó el valor científico de toda la zona.

Todo el conjunto pertenece a la cultura de La Tène, ligada a los celtas de la Edad del Hierro y famosa por metalurgia avanzada y rasgos artísticos muy definidos. Lo que empezó como revisión previa para una autopista terminó como ventana directa al pasado. En el mismo lugar donde hoy se planean rutas modernas, hace más de 2,000 años ya existía un centro logístico capaz de mover riqueza a gran escala. Increíble.

Imagen | muzeumhk.c


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