La memoria RAM y el almacenamiento NAND se han convertido en los recursos más codiciados de la era de la Inteligencia Artificial. Lo que comenzó en 2025 como un encarecimiento progresivo de la RAM ya afecta también a los discos duros, y ahora amenaza con provocar un colapso en la industria de la electrónica de consumo. El director ejecutivo de Phison Electronics, Pua Khein-Seng, advierte que muchas empresas pequeñas y medianas podrían desaparecer o abandonar líneas de productos enteras antes de que termine 2026.
Phison no es un actor menor: la compañía taiwanesa fabrica controladores y unidades SSD completas que otras marcas comercializan bajo su nombre. Por eso, las declaraciones de su CEO han encendido las alarmas en el sector. Según explicó en una entrevista reciente con Era News, la escasez de DRAM y NAND no solo continuará, sino que podría extenderse hasta 2030 o incluso hasta 2035, con consecuencias directas en smartphones, PCs y televisores.
La crisis de RAM y NAND provocada por la IA podría cerrar cientos de empresas de electrónica antes de 2026
La advertencia de Phison se centra en dos piezas fundamentales: la memoria RAM y la memoria flash NAND. Estos componentes son esenciales para cualquier dispositivo moderno, desde teléfonos hasta consolas, y su precio se ha disparado en los últimos meses. Y es que, de acuerdo con Pua Khein-Seng, los fabricantes de chips ahora exigen pagos anticipados de hasta tres años, una condición que muchas empresas pequeñas no pueden cumplir.
Aquí la entrevista publicada por el usuario @QQ_Timmy en X:
Según Khein-Seng, el impacto será especialmente duro en el mercado de smartphones, donde la memoria representa más del 20% del costo de materiales. Se estima que las ventas globales de teléfonos podrían caer entre 200 y 250 millones de unidades este año. En comparación, los servidores y centros de datos sufrirán menos, ya que la memoria supone apenas entre el 5 y el 6% de su factura de componentes.
La situación se complica aún más con la llegada de proyectos de gran escala en IA. Nvidia planea producir millones de unidades de sus sistemas Vera Rubin, cada uno con requisitos descomunales: más de 20 TB de almacenamiento SSD y hasta 576 GB de RAM por placa. Según Khein-Seng, solo esa demanda podría consumir cerca del 20% de la producción mundial de NAND en 2026, dejando a los fabricantes de electrónica de consumo sin margen de maniobra.
El encarecimiento ya es evidente. Como detalla TechPowerUp, chips de memoria eMMC de 8 GB que costaban apenas 1.5 dólares ahora superan los 20 dólares, y en sectores como el automotriz se acercan a los 30. Este aumento de precios amenaza con dejar fuera de juego a empresas que no pueden trasladar esos costos al consumidor final, es decir, las pequeñas y medianas.
Intentos de solución y paradojas del mercado
Algunos países han buscado alternativas para mitigar la crisis. En China, fabricantes como CXMT y YMTC han ganado terreno con el respaldo del gobierno, ofreciendo módulos de memoria más accesibles para su mercado local. Phison, por su parte, propone una tecnología llamada aiDAPTIV+, que combina pequeñas cantidades de DRAM con memoria flash optimizada para ampliar la capacidad de las GPU sin depender de costosas tarjetas HBM o GDDR.
Sin embargo, esta solución no es definitiva. Aunque aiDAPTIV+ busca aliviar la presión sobre los sistemas de IA y reducir costos, la paradoja persiste: la misma tecnología que promete el futuro digital está generando un presente marcado por la escasez y el encarecimiento del hardware. La gran incógnita es cuál será el próximo componente esencial que se convierta en víctima del auge de la Inteligencia Artificial.
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