Científicos tardaron 20 años en identificar un fósil en México: un monstruo marino especializado en presas grandes

Mozazaurio
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Luis Ángel Márquez Flores

Editor Jr
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Luis Ángel Márquez Flores

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En 2001, paleontólogos de México y Reino Unido dieron con los restos de un mosasaurio en la Formación de Méndez, cerca de Linares, Nuevo León. Ahora, tras más de dos décadas de estudio, los investigadores revelaron que el ejemplar, denominado Progmathodon cipactli, pertenece a una especie nueva y totalmente diferente a otras del mismo grupo.

Y es que, de acuerdo con el estudio publicado en Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie, el Progmathodon cipactli posee adaptaciones que sugieren que este animal era capaz de cazar presas grandes. Esto lo diferencia de otros mosasaurios, cuyas características apuntan a una dieta basada en animales pequeños o medianos.    

Un depredador del Cretácico tardío

Hace 70 millones de años, durante el Cretácico tardío, una parte del Mar Interior Occidental cubría la zona correspondiente al noreste de México y dividía América del Norte. En esa época los mosasaurios destacaron como los principales depredadores. Estas criaturas tenían cuerpos hidrodinámicos con dientes finos y afilados que les permitían cazar presas pequeñas. 

Sin embargo, el ejemplar encontrado en 2001, mide entre cinco y seis metros de longitud, con dientes más robustos y un estructura craneal que sugiere una mordida más potente. Esta nueva anatomía apunta a que la dieta de este animal estaba compuesta por tortugas marinas, ammonites e incluso otros reptiles acuáticos.

Para Héctor Rivera Silva, jefe del laboratorio de paleontología del Museo del Desierto, en Saltillo, Coahuila, dichas características apuntan a que "las adaptaciones para capturar presas grandes evolucionaron primero, y solo después algunas especies alcanzaron mayores dimensiones".

Dientes De Nuevo Mosasaurio

Un mítico monstruo marino

El fósil se encontraba envuelto en una roca tan dura que durante años representó un reto a los investigadores, encabezados por Rivera Silva. No fue sino hasta que las técnicas de análisis filogenético se desarrollaron más que se pudo retomar el estudio de esta especie. 

Su hallazgo no solo ofrece información sobre el desarrollo de los grandes depredadores marinos, sino que ha servido para confirmar que el noreste de México fungió como zona de tránsito y establecimiento para estas criaturas, las cuales se desplazaban siguiendo corrientes oceánicas a lo largo del continente.

En cuanto al nombre de esta especie, el científico explicó que se decidió llamarla así en honor a Cipactli, un monstruo marino que, según la cosmogonía nahuatl, estaba compuesto por 18 cuerpos y era mitad cocodrilo, mitad pez. "En un códice está esta ilustración, tiene fauces dentadas, aletas y la aleta caudal es muy similar a como la tienen los mosasaurios", dijo. 

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