La crisis educativa en México ya no puede explicarse únicamente por los bajos niveles de lectura. Hoy, el rezago tiene una segunda cara igual de preocupante: la falta de acceso a internet en las escuelas, especialmente en nivel básico. Y ambas problemáticas no solo conviven, sino que se potencian entre sí.
Según el más reciente informe de la UNESCO, México no ha logrado avances significativos en habilidades lectoras entre estudiantes de primaria. En particular, menos de la mitad de quienes terminan este nivel cuentan con las competencias básicas de comprensión lectora necesarias para continuar su formación.
El problema no es nuevo. Desde hace años, distintas evaluaciones como PISA muestran un estancamiento persistente en lectura. Pero ahora hay un factor adicional que agrava la situación: la infraestructura digital.
De acuerdo con el mismo reporte, siete de cada diez escuelas primarias en México no cuentan con acceso a internet o computadoras para estudiantes. Esto coloca al país en una posición crítica en pleno contexto de digitalización global. La UNESCO advierte que México se encuentra en la categoría de “sin progreso” tanto en aprendizaje como en condiciones educativas básicas, lo que evidencia una doble deuda estructural.
El acceso a internet ya es parte del derecho a la educación
El problema de conectividad no es menor. De hecho, organismos internacionales ya lo consideran parte del acceso educativo. Según el informe global sobre tecnología en la educación de la UNESCO, el derecho a la educación es cada vez más sinónimo de acceso a una conectividad significativa.
Sin embargo, la realidad es desigual. A nivel global, solo el 40% de las escuelas primarias tienen acceso a internet, y México no escapa a esta tendencia. En el país, el acceso en primarias apenas alcanzaba el 29% para uso pedagógico, de acuerdo con evaluaciones previas del propio organismo .
Esto significa que millones de estudiantes no solo enfrentan dificultades para aprender a leer, sino que tampoco tienen herramientas digitales para complementar su educación.
Más acceso en casa, menos en la escuela
Paradójicamente, el acceso a internet en hogares mexicanos ha crecido de forma sostenida. La ENDUTIH 2024 estima que el 83.1% de la población de seis años o más ya utiliza internet. Sin embargo, este avance no se refleja en las escuelas. De hecho, solo el 16.5% de los usuarios reporta conectarse desde un entorno escolar , lo que evidencia una desconexión entre el sistema educativo y la realidad digital del país.
Este contraste plantea un problema estructural, aunque los estudiantes viven en un entorno cada vez más digitalizado, sus espacios de aprendizaje siguen rezagados.
Tecnología: solución mal aplicada o problema adicional
La tecnología podría ser parte de la solución, pero no necesariamente lo es por sí sola. La UNESCO advierte que entregar dispositivos o digitalizar contenidos no mejora el aprendizaje si no existe acompañamiento docente ni una estrategia pedagógica clara.
Además, el uso excesivo o mal regulado de la tecnología puede incluso perjudicar el aprendizaje y generar distracciones o ampliando desigualdades, especialmente en contextos vulnerables. El informe también subraya que muchas soluciones tecnológicas no están diseñadas para los contextos locales, lo que limita su impacto real en países como México.
Un sistema educativo bajo presión
Más allá de la conectividad, los datos reflejan un deterioro más amplio. La UNESCO ya había advertido que entre 2013 y 2019 México retrocedió en sus logros de aprendizaje, pese a algunos avances relativos frente al promedio regional.
Hoy, ese retroceso se combina con una creciente exclusión educativa: aumentan los estudiantes fuera del sistema escolar y disminuye la calidad del aprendizaje entre quienes sí asisten. El resultado es un sistema que, como advierten especialistas, ha logrado ampliar cobertura, pero no mejorar los aprendizajes fundamentales.
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