Hay solo un 19% de probabilidades de que los anuncios de Elon Musk se hagan realidad. 'The New York Times' tabuló su historial de promesas sin cumplir

Hay solo un 19% de probabilidades de que los anuncios de Elon Musk se hagan realidad. 'The New York Times' tabuló su historial de promesas sin cumplir

Las cifras revelan una preocupante tendencia: las afirmaciones de Musk se hacen menos fiables con el paso del tiempo.

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Wilson Vega

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Wilson Vega

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Fanático de la tecnología, el cine y la cultura pop. Periodista de profesión y geek por vocación, apasionado de la inteligencia artificial y la robótica en la ciencia ficción y en el mundo real. A veces, el éxito significa ser el primero en fracasar.

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Diez propietarios de vehículos Tesla acudieron esta semana ante el Tribunal del Distrito de Daxing, en Beijing, para pedir un fallo que, de producirse, podría alterar de forma irreversible la estrategia comercial y el balance financiero de esa compañía en Asia. El reclamo de los demandantes se resume así: Tesla usó publicidad engañosa al comercializar su paquete Full Self-Driving (FSD).

El núcleo del litigio radica en la discrepancia entre las promesas comerciales y la realidad técnica y regulatoria del mercado automotriz chino. Desde el mismo arranque del juicio está poco menos que probado que el despliegue de las funciones avanzadas de asistencia a la conducción en China exige capacidades de procesamiento que la arquitectura de hardware de los Tesla, en particular los de modelos viejos como los vendidos a los demandantes, simplemente no posee.

Pero, más allá del impacto financiero latente de esta disputa legal -que, no puede perderse de vista, sería considerable- el caso de Beijing es representativo de un reclamo que se repite a menudo en otras jurisdicciones: Tesla, al igual que muchas otras marcas lideradas por Elon Musk, suele hacer anuncios impresionantes y contundentes que luego terminan moderados, redefinidos o, en algunos casos, olvidados.

En el centro está la divisiva figura del hombre más rico del mundo, cuyo historial de promesas sin cumplir fue objeto, esta semana del análisis más riguroso que se le haya practicado.

Elon, incumplido

Los responsables del análisis forense de las promesas de Musk fueron los reporteros Kirsten Grind, Jack Ewing, Aaron Krolik y Lily Boyce de The New York Times. Ellos se dieron a la tarea de tabular más de 69,000 publicaciones de Musk en redes sociales sobre Tesla, SpaceX, Neuralink, X, xAI y The Boring Company. El Times consideró publicaciones entre 2011 y 2026, así como comentarios públicos sobre 19 llamadas a inversionistas de Tesla desde 2021.

Elon Musk

Las cifras hablan por sí solas: Musk cumple lo que dice en los plazos que anuncia tan solo un 19% de las veces. En cambio, un 35% de las veces se retrasó (ya sea semanas, meses o años) o, simplemente, no cumplió. Y, tal vez peor aún, un 33% de las afirmaciones se quedaron sin actualizaciones públicas o son tan sumamente vagas que permanecen, para todos los efectos, en el limbo.

Y, finalmente, un 13% tienen fechas de entregar que aún no han llegado. Ahí hay que poner los planes de SpaceX de construir una colonia humana en Marte, la integración del capacidades de conducción totalmente autónoma en todos los Tesla y el lanzamiento de robots humanoides lo suficientemente hábiles como para enhebrar una aguja.

Pero las cifras revelan, además, una preocupante tendencia, y es que las afirmaciones de Musk se hacen menos fiables con el paso del tiempo. “En 2015 cumplió casi el 75% de 13 objetivos, pero en 2020, de 27 objetivos, menos de la mitad se lograron a tiempo”, dice el Times.

Elon Musk

Los casos más sonados

En el universo de afirmaciones estudiado por el Times se encuentra un caso muy mediático en el que, en 2018, Musk indicó haber asegurado la financiación para privatizar a Tesla a 420 dólares por acción. Al final, quedó claro, no había tal financiación y Tesla nunca fue privatizada. La Comisión de Bolsa y Valores acusó a Musk de fraude en valores y de engañar a los inversores. El caso fue zanjado con un pago de 40 millones de dólares sin admitir ni negar ninguna irregularidad.

Roadster

Y mención especial merece el Tesla Roadster 2.0. El sucesor del primer Tesla eléctrico fue anunciado en 2017 junto con un ambicioso concepto llamado Semi, un camión de Clase 8 diseñado, dijo Musk, para recorrer hasta 800 km con una sola carga. Hasta ahora, Tesla ha construido unos pocos cientos de camiones, pero promete que la producción se acelerará este año.

No se puede decir tal cosa del Roadster, a pesar de las repetidas promesas de Elon Musk y otros ejecutivos de Tesla. El superdeportivo totalmente eléctrico se ha retrasado considerablemente y la producción inicial prevista para 2020 se ha pospuesto una y otra vez. Eso no evita que Musk ocasionalmente anuncie... que hará anuncios, pero sin que el carro llegue a materializarse. En el desarrollo más reciente, en abril de este año, Musk volvió a sugerir que la presentación del Roadster se retrasará, al menos varios meses.

Cybertruck

Y luego está el Cybertruck, probablemente el poster child de las promesas incumplidas de Musk. La realidad de la pickup eléctrica de Tesla no llegó jamás a las ambiciosas especificaciones del prototipo de 2019. 

Las afirmaciones iniciales de un precio inicial de 40,000 dólares y 800 km de rango dieron paso a construcciones base de seis cifras, alcance real significativamente menor, extensores de alcance cancelados y problemas persistentes de software y calidad de construcción. Business Insider listó las principales promesas rotas, entre ellas su función de ‘crab walking’ para moverse diagonalmente y su capacidad para flotar por breves periodos y cruzar ríos como un barco.

Y en cuanto a los compradores de Beijing, apenas una semana antes de presentarse ante el juez, la compañía modificó la denominación oficial del paquete en el mercado chino. Ahora en China el paquete de “Conducción autónoma total” se llama “Conducción Asistida”. El cambio Es visto como una admisión tácita de que las capacidades reales del sistema corresponden a una asistencia de Nivel 2 y no a una automatización total para una conducción desatendida.

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