Expertos en limpieza coinciden: "para que las toallas huelan bien y salgan esponjosas de la lavadora, hay que echar una tapa de vinagre"

El vinagre es un excelente aliado para desprender las pelusas rebeldes de las toallas nuevas

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Ismael Garcia Delgado

Editor Jr
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Ismael Garcia Delgado

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Comunicólogo y Periodista por la UNAM. Redactor, locutor, guionista y creador de contenido. Apasionado por la música ochentera, el cine de acción/sci-fi, series dramáticas y la literatura hispana. Fiel defensor del séptimo arte mexicano.

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Con el paso del tiempo y el uso diario, las toallas de baño inevitablemente comienzan a deteriorarse. Tras varias lavadas, es normal notar que van perdiendo su color original, su suavidad y esa textura acolchonada del inicio. Incluso pueden llegar a convertirse en piezas ásperas y poco agradables al tacto, sin importar qué tan costosas hayan sido.

Por fortuna, existen excelentes hábitos de cuidado para prolongar su vida útil y mantenerlas impecables. Para conocerlos a detalle, desde la firma textil La Mallorquina han compartido las mejores rutinas de mantenimiento para lograr que tus toallas se sientan como nuevas por mucho más tiempo.

Para que una toalla realmente cumpla su función y sea cómoda, debe ser altamente absorbente y suave. Esto depende directamente de la calidad de sus materiales, su composición y, muy importante, su gramaje.

Bajo esta premisa, las toallas de algodón 100% son las más duraderas y resistentes. Son notablemente más densas, esponjosas y ofrecen una absorción superior, además de ser sumamente gentiles con la piel.

Si tu objetivo es conservar esa textura esponjosa del primer día, aconsejan, en primer lugar, que es indispensable meterla a la lavadora en un ciclo corto con muy poco detergente y omitir por completo el suavizante de telas.

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Para los siguientes lavados, opta siempre por ciclos delicados que protejan el tejido. Usa detergentes suaves y agua templada o fría. Así cuidarás la integridad de las fibras y evitarás que se desgasten antes de tiempo.

Es aquí donde viene el gran secreto: sustituir el suavizante de telas por una tapita de vinagre blanco. Se debe agregar junto con el detergente común debido a una razón científica muy sencilla: el vinagre es un desinfectante natural que elimina las bacterias y hongos responsables del mal olor. 

Además, el vinagre es un excelente aliado para desprender las pelusas rebeldes de las toallas nuevas. Otra alternativa sumamente efectiva es incorporar media taza de bicarbonato de sodio al ciclo. Eso sí, ten mucho cuidado: nunca mezcles el vinagre y el bicarbonato en la misma carga de lavado. Utilízalos siempre en ciclos separados.

En cuanto a la frecuencia, lo ideal es lavarlas una vez por semana. Para evitar que acumulen humedad y malos olores, tiéndelas inmediatamente después de que termine el ciclo de lavado. De preferencia, colócalas en un lugar ventilado donde no reciban luz solar directa, ya que el exceso de sol directo suele acartonar las fibras.

Por último, si en tus posibilidades está usar una secadora, resulta una opción magnífica, ya que el aire caliente ayuda a levantar el tejido y las deja sumamente pachoncitas. Solo asegúrate de programar el ciclo correcto para que queden totalmente secas, o bien, selecciona una función de secado ligero que conserve un mínimo de humedad si prefieres plancharlas con mayor facilidad.

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