Ace Combat 8 demuestra que un juego de aviones puede ser una de las experiencias más emocionantes del año

Ace Combat 8 demuestra que un juego de aviones puede ser una de las experiencias más emocionantes del año

Una de las grandes sorpresas del 2026

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Coordinador Editorial Senior
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He jugado videojuegos desde que tengo memoria, apasionado de la tecnología y desde hace poco del comercio electrónico y los servicios de streaming. Soy un afortunado por ser parte del equipo de Xataka México y siempre dedico mi máximo esfuerzo en todas las publicaciones del sitio.

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Hay franquicias que llevan décadas haciendo exactamente lo que saben hacer y, aun así, siguen sin recibir la atención que merecen. Ace Combat es probablemente uno de los mejores ejemplos. La saga nació en 1995 y durante tres décadas ha construido una identidad propia alrededor del combate aéreo arcade, las historias militares y unas batallas que buscan transmitir la espectacularidad de estar dentro de un avión de combate sin convertirse en un simulador. A pesar de su longevidad y de contar con una comunidad muy fiel, sigue siendo una de esas franquicias que muchas personas ven desde fuera y descartan inmediatamente porque creen que están ante un juego demasiado técnico.

La realidad es muy diferente. Ace Combat no quiere competir con Microsoft Flight Simulator ni pretende enseñarnos a pilotar un avión real; es mucho más cercano a un Call of Duty en el aire, con todas las licencias que eso implica. Es espectacular, directo, accesible y diseñado para que desde la primera misión sintamos que estamos haciendo maniobras imposibles mientras decenas de misiles cruzan el cielo. Ace Combat 8: Wings of Theve llega además después de un Ace Combat 7 que tuvo un rendimiento comercial extraordinario para la serie y que consiguió demostrar que todavía existía espacio para una franquicia de este tipo.

Esta octava entrega tiene ahora una responsabilidad todavía mayor porque estamos ante una producción AAA mucho más ambiciosa, construida para aprovechar las posibilidades de las plataformas actuales y, al mismo tiempo, ampliar una fórmula que ya estaba muy pulida. Después de jugarlo, tengo claro que esta puede ser la oportunidad perfecta para que muchas personas descubran por qué Ace Combat lleva tres décadas volando. No porque haya cambiado completamente su propuesta, sino porque entiende perfectamente qué debe conservar y qué elementos puede hacer crecer.

Una historia de guerra, pero muy humana

La campaña comienza en Strangereal, el universo ficticio en el que se desarrolla la franquicia. La Federación de Central Usea ha sido invadida por la República de Sotoa y prácticamente todo juega en nuestra contra. El protagonista es un piloto que termina involucrado en el conflicto después de que el legendario Wings of Theve muere, y acaba heredando una identidad que se convierte en un símbolo de esperanza para quienes todavía intentan recuperar su territorio.

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La historia podría haberse limitado a utilizar esta premisa como una excusa para llevarnos de una misión a otra, pero Wings of Theve intenta hacer algo diferente. Gran parte de la campaña se cuenta desde una perspectiva en primera persona y, entre las misiones, podemos conocer mejor a los integrantes de nuestro escuadrón. No estamos viendo únicamente a pilotos hablando frente a una cámara: hay escenas en las que aparecen durante momentos cotidianos, mientras comen, se preparan para una misión o simplemente conviven dentro del portaaviones.

Es una decisión que consigue darle mucho más carisma a unos personajes que, en otras circunstancias, podrían haberse quedado reducidos a voces que escuchamos por radio. Hay secuencias que utilizan diferentes encuadres, incluyendo tomas que parecen grabadas con un teléfono, y también tenemos la posibilidad de utilizar un pequeño zoom para cambiar el foco de determinadas escenas. No estamos ante diálogos especialmente profundos ni ante largas secuencias cinematográficas, pero sí existe una variedad suficiente para que nuestros compañeros terminen sintiéndose como algo más que nombres dentro del HUD.

Esta parte de la campaña funciona especialmente bien porque convive con el componente militar. Mientras estamos en el aire recibimos órdenes, escuchamos conversaciones y vemos cómo la situación cambia en tiempo real, pero entre misión y misión tenemos espacio para conocer un poco más a los personajes que forman nuestro escuadrón. Esa mezcla consigue que las batallas tengan un contexto más interesante, porque ya no estamos simplemente derribando aviones que aparecen marcados en el radar, sino intentando sacar adelante una guerra junto a un grupo de pilotos que hemos ido conociendo.

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El principal problema está precisamente en la manera en la que se cuentan esas conversaciones durante las misiones. Ace Combat 8 solamente cuenta con voces en inglés y japonés, mientras que los textos y menús sí están disponibles en español. En un juego donde constantemente recibimos órdenes por radio, esto puede convertirse en un problema porque tenemos que dividir nuestra atención entre leer subtítulos, controlar el avión, vigilar el radar y entender cuál debería ser nuestro siguiente objetivo.

Incluso con un buen dominio del inglés, hay momentos en los que simplemente estamos recibiendo demasiada información al mismo tiempo. No es algo que rompa la experiencia ni que vuelva imposible completar una misión, pero sí puede provocar que perdamos alguna indicación mientras estamos concentrados en esquivar un misil o perseguir a un enemigo. Paradójicamente, ese caos también consigue transmitir cierta sensación de estar dentro de una operación militar real, porque las comunicaciones no siempre llegan de manera limpia y ordenada, aunque desde el punto de vista de accesibilidad habría sido positivo contar con doblaje en español.

Volar es sencillo; dominar el cielo es otra historia

Una de las cosas que más me gusta de Ace Combat es que no intenta convertir el pilotaje en una barrera de entrada. Los controles se entienden prácticamente desde las primeras misiones y, después de un breve periodo de adaptación, podemos hacer giros, cambiar de velocidad, esquivar misiles y colocarnos detrás de un enemigo sin tener que estudiar un manual de aviación. Es un juego de aviones, pero está diseñado para que cualquiera pueda sentirse como un piloto de combate.

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Eso no significa que no exista profundidad. Tenemos diferentes tipos de armamento, misiles con distintas características y armas especiales que requieren que entendamos el ángulo, la distancia y la posición de nuestro objetivo. Si estamos detrás de un enemigo podemos aprovechar una trayectoria más favorable para disparar, mientras que atacar de frente requiere calcular mejor la distancia y el momento adecuado. Cuando recibimos una alerta de misil también debemos decidir rápidamente hacia dónde maniobrar y cuánto podemos reducir nuestra velocidad sin perder el control del avión.

La clave está en que todo esto se aprende jugando. No tenemos que memorizar decenas de sistemas antes de despegar, sino que las propias misiones nos van enseñando qué debemos hacer. Para quienes quieran una experiencia todavía más sencilla existen opciones que reducen la complejidad del control, mientras que los jugadores más experimentados pueden aprovechar un modelo de vuelo que permite realizar maniobras mucho más libres. La serie mantiene así ese equilibrio entre accesibilidad y dominio que ha definido su identidad durante décadas.

También existe una pequeña capa estratégica que hace que el combate no dependa únicamente de nuestras habilidades como piloto. Podemos dar órdenes a nuestros compañeros de escuadrón para que nos cubran, ataquen determinados objetivos o realicen acciones ofensivas, algo que resulta especialmente útil cuando tenemos que enfrentarnos a una cantidad enorme de enemigos. No estamos solos en el cielo y aprender a utilizar a nuestros compañeros puede marcar la diferencia entre controlar una batalla y simplemente sobrevivirla.

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Después de cada misión podemos revisar nuestro desempeño mediante una especie de repetición estratégica que muestra el movimiento de los radares y la evolución del enfrentamiento, pero también existe una repetición completa que recuerda a lo que podríamos encontrar en un juego de carreras. Es un detalle que parece menor hasta que realizamos una maniobra particularmente espectacular y queremos volver a verla desde otra perspectiva. En un juego que apuesta tanto por el espectáculo, tener la posibilidad de revisar nuestras propias hazañas termina siendo un añadido bastante divertido.

Cada misión encuentra una manera diferente de ponernos a prueba

Si Ace Combat solamente consistiera en perseguir aviones enemigos y dispararles misiles, probablemente la fórmula habría quedado agotada hace mucho tiempo. Una de las razones por las que Wings of Theve funciona tan bien es porque constantemente busca modificar las condiciones del combate. Podemos enfrentarnos a otros cazas, atacar objetivos terrestres, escoltar flotas, proteger vehículos, recorrer determinadas zonas o participar en operaciones donde las condiciones meteorológicas dificultan nuestra visibilidad.

Hay misiones donde el problema no es la cantidad de enemigos, sino que tenemos que llegar rápidamente a un punto determinado. En otras tenemos que priorizar objetivos concretos mientras aparecen nuevas amenazas, y también existen situaciones donde la niebla, las nubes o las condiciones del escenario modifican completamente nuestra manera de encontrar al enemigo. El juego entiende que el combate aéreo puede ser mucho más interesante cuando cambia el contexto en el que estamos utilizando las mismas herramientas.

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La personalización también tiene bastante peso. Antes de comenzar una misión podemos elegir nuestro avión, modificarlo y seleccionar el armamento que consideremos más adecuado para el tipo de enfrentamiento que nos espera. Incluso podemos configurar los aviones de nuestros compañeros. Para alguien que quiera profundizar en esta parte existe una cantidad considerable de opciones, pero quienes simplemente quieran volar pueden dejar muchas de estas decisiones en automático y concentrarse en la campaña.

A medida que avanzamos podemos desbloquear nuevos cazas, armas y piezas de mejora, lo que nos da razones para regresar a determinadas misiones y experimentar con diferentes configuraciones. Es un sistema que podría parecer complejo desde fuera, pero que está construido de manera bastante amigable porque siempre tenemos la posibilidad de dejar que el juego nos ayude. Esto permite que Ace Combat 8 funcione tanto para quien quiere dedicar tiempo a optimizar cada avión como para quien solamente quiere despegar y empezar a disparar.

Y después está el espectáculo. Pocas cosas se sienten tan bien como atravesar una nube mientras las gotas de agua comienzan a aparecer sobre la pantalla, salir por el otro lado y encontrarnos con una batalla gigantesca frente a nosotros. Podemos jugar desde la cabina, utilizar una perspectiva en primera persona o cambiar a una cámara externa que nos permite disfrutar mejor de los aviones y del escenario. Las tres perspectivas tienen sentido, porque una prioriza la inmersión, otra la precisión y otra directamente el espectáculo visual.

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El radar también obliga a mantenernos atentos. Un enemigo puede aparecer en nuestra misma posición y, sin embargo, encontrarse por encima o por debajo de nosotros. Tenemos que combinar lo que vemos con la información que recibimos y aprender a leer el espacio tridimensional, algo que al principio puede resultar extraño, pero que después se vuelve completamente natural.

Un espectáculo que también quiere quedarse contigo después de la campaña

Visualmente, Ace Combat 8 es una auténtica brutalidad. Los aviones están recreados con un nivel de detalle impresionante y los escenarios aprovechan especialmente bien la iluminación, las nubes y las superficies de agua. Volar cerca del océano, atravesar una formación de nubes o quedar directamente frente al sol produce algunos de los momentos visualmente más espectaculares que he visto en un juego de combate aéreo.

En PlayStation 5 también tenemos una integración interesante con el DualSense, mientras que el rendimiento general se mantiene muy sólido durante las misiones. El HUD, sin embargo, puede presentar algún problema de legibilidad dependiendo de las condiciones de iluminación. Hay muchos elementos en verde que pueden perderse un poco cuando estamos a contraluz o frente a una fuente de luz muy intensa, mientras que los subtítulos blancos también pueden competir visualmente con determinados escenarios.

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La música acompaña perfectamente el espectáculo y vuelve a tener esa capacidad de convertir una misión normal en una secuencia que parece sacada directamente de una película de acción. A esto se suman algunos temas licenciados y una puesta en escena que constantemente recuerda a Top Gun. Si tuviera que resumir la sensación general del juego en una comparación, precisamente esa sería una de las más adecuadas: Ace Combat es lo más parecido a vivir una película de pilotos de combate desde los controles de un videojuego.

Pero la campaña no es todo lo que tiene para ofrecer. El multijugador es una parte importante de esta entrega y permite jugar con amigos mediante crossplay, además de ofrecer diferentes modalidades cooperativas y competitivas. Hay enfrentamientos por equipos, misiones contra la inteligencia artificial, operaciones especiales y partidas donde varios jugadores tienen que coordinarse para superar amenazas mucho mayores. Es un complemento que puede darle muchas horas adicionales a quienes quieran seguir volando después de terminar la campaña.

El sistema también cuenta con recompensas y desbloqueables que permiten conseguir nuevos aviones, emblemas y otros contenidos. Esto hace que exista un motivo adicional para seguir jugando, especialmente para quienes ya conocen la franquicia y quieren experimentar con diferentes configuraciones y aeronaves. La experiencia dependerá mucho de la comunidad que se forme alrededor del juego, pero la cantidad de opciones disponibles desde el lanzamiento deja claro que Bandai Namco quiere que el componente online tenga una vida considerable.

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Ace Combat 8: Wings of Theve consigue algo que no resulta sencillo después de treinta años: hacer que una franquicia veterana se sienta enorme sin perder aquello que la hizo especial. Sigue siendo un juego arcade de combate aéreo, continúa siendo accesible y mantiene la espectacularidad que esperamos de la serie, pero ahora tiene una campaña mucho más ambiciosa, personajes que tienen mayor presencia fuera de las misiones y un componente online que busca convertirse en una parte importante de la experiencia.

No es un simulador y nunca ha querido serlo. Precisamente ahí está su encanto. Ace Combat 8 entiende que pilotar un avión en un videojuego puede ser una fantasía, y que esa fantasía no tiene por qué estar limitada por la realidad. Podemos perseguir decenas de enemigos, lanzar misiles mientras hacemos maniobras imposibles, atravesar nubes, esquivar ataques y terminar una misión con la sensación de haber protagonizado nuestra propia película de acción.

Y por eso creo que este es el momento perfecto para darle una oportunidad a la franquicia. Ace Combat 8 demuestra que un juego sobre aviones puede ser muchísimo más que un juego de aviones, y después de tres décadas, Bandai Namco finalmente tiene una entrega capaz de explicárselo a quienes todavía no se habían atrevido a despegar.

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