El mapa del sarampión en México cambió de forma drástica en cuestión de semanas. Si en 2025 el norte del país, con Chihuahua a la cabeza, era el principal dolor de cabeza sanitario, ahora el foco se desplazó al occidente. Jalisco concentra actualmente el 56.05% de todos los casos confirmados del país, una cifra que por sí sola ya habla de un problema mayor.
De acuerdo con un reporte de La Jornada, la entidad suma 829 contagios confirmados en lo que va del año, además de mil 636 personas con síntomas bajo estudio, lo que representa también el 39.35% de los casos probables a nivel nacional. No es un repunte menor ni aislado: es un brote activo. Ante este escenario, la Asociación Mexicana de Vacunología (AMV) pidió “acciones urgentes de prevención” para frenar la propagación.
Un comparativo que preocupa: en enero de 2026 hubo 125% más casos que en todo el año pasado
El dato que más inquieta a los especialistas no es solo el volumen, sino la velocidad del contagio. Según el reporte, durante todo 2025 Jalisco acumuló 663 casos desde que inició el brote. Sin embargo, tan solo en el primer mes de 2026 ya se registraron 829 confirmados. Es decir, en enero se superó por 125% lo ocurrido en los doce meses anteriores.
Para la AMV, este incremento acelerado confirma que el brote “está activo y requiere acciones urgentes”. El crecimiento no muestra señales de desaceleración y sugiere fallas en contención, vigilancia y cobertura de vacunación.
La incidencia más alta del país evidencia que el virus se propaga más rápido aquí que en cualquier otro estado
Más allá del número absoluto de casos, la tasa de incidencia refuerza la gravedad. Con 9.23, Jalisco ocupa el primer lugar nacional, muy por encima del promedio del país, que es de 1.10. El segundo sitio es Colima, con 5.83. Esta métrica mide la velocidad con la que aparecen nuevos contagios en una población específica, por lo que funciona como termómetro del riesgo real de propagación.
Las acciones no han sido inexistentes. En la contención participan autoridades federales, estatales y municipales, además de brigadas de la Universidad de Guadalajara. Aun así, los esfuerzos han sido insuficientes.
Desde el año pasado el brote tomó fuerza y no ha podido ser detenido. El contraste es llamativo si se considera que en 2025 Chihuahua vivió un escenario casi epidémico y logró reducir su protagonismo nacional, mientras Jalisco escaló posiciones hasta convertirse en el principal foco.
Además, la entidad ya arrastraba otros problemas sanitarios al ser el segundo lugar en casos probables de sarampión e incidencia en 2025, además de altas cifras de dengue y mortalidad por enfermedades crónicas.
El contexto nacional deja claro que la vacunación es la única barrera real contra el regreso del sarampión
El problema no ocurre solo en Jalisco. En meses recientes, distintas entidades han reforzado campañas ante el avance del virus. En Ciudad de México, por ejemplo, se instalaron puestos de vacunación durante la llegada masiva de peregrinos a la Basílica de Guadalupe para reducir riesgos de contagio.
La evidencia nacional también apunta a un patrón: la mayoría de los afectados no cuenta con esquemas completos de inmunización. Especialistas han reiterado que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas y que solo coberturas superiores al 95% con la vacuna triple viral pueden cortar la transmisión.
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