Tiene casi 40 años grabando conciertos en secreto: hoy su colección de más de 10,000 grabaciones ya está en internet

Tiene casi 40 años grabando conciertos en secreto: hoy su colección de más de 10,000 grabaciones ya está en internet
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Obed Nares

Editor Jr
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Obed Nares

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Me apasionan las palabras, la creatividad, el entretenimiento, la tecnología y la innovación. Soy mexicano, periodista, escritor, artista y disque filósofo.

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Durante décadas, un hombre llamado Aadam Jacobs grababa todos los conciertos a donde asistía. Hoy, su obsesión por documentar música en vivo se transformó en un archivo histórico, más de 10,000 grabaciones que ahora comienzan a publicarse gratis en internet.

El 8 de julio de 1989, Jacobs entró a un pequeño club en Chicago con una grabadora Sony escondida en el bolsillo. En el escenario estaba una banda prácticamente desconocida en ese momento: Nirvana. Esa noche, Kurt Cobain saludó al público antes de tocar “School” y Jacobs grabó todo.

La escena, que Associated Press recordó en un reporte, ocurrió más de dos años antes del lanzamiento de Nevermind, el disco que llevó a Nirvana a la fama global. Sin saberlo, Jacobs había capturado un momento importante en la historia del rock. Pero no fue el único caso. Para entonces, ya llevaba cinco años grabando conciertos. Su primera cinta data de 1984, cuando usó una grabadora prestada por su abuela. Desde ahí, convirtió el hábito en rutina, asistir a varios shows por semana y documentarlos y ahora tiene un enorme archivo de la historia de la música en internet.

Más de 10,000 conciertos y una colección irrepetible

Durante casi cuatro décadas, Jacobs acumuló más de 10,000 grabaciones en Chicago y otras ciudades. Su colección incluye presentaciones tempranas de artistas que después se volverían referentes, como R.E.M., The Cure, Pixies, Depeche Mode, Sonic Youth y Björk.

Imagen: Aadam Jacobs Collection

También hay algunas rarezas, como un concierto de 1988 de Boogie Down Productions y un show inédito de 1990 de Phish. A esto se suman cientos de presentaciones de bandas locales o desconocidas, muchas de las cuales nunca grabaron discos. Según el propio Jacobs, su motivación nunca fue el negocio ni la fama: simplemente quería documentar música que, de otra forma, se perdería. “Si iba a ir a conciertos de todos modos, ¿por qué no grabarlos?”, recordó en declaraciones obtenidas por AP.

De cajas de casetes a un archivo digital global

El problema llegó con el tiempo. Miles de cintas almacenadas en cajas comenzaron a deteriorarse. Fue entonces cuando, tras un documental realizado por Katlin Schneider en 2023, voluntarios se acercaron con una propuesta: preservar todo en Internet Archive.

Hoy, el proyecto avanza gracias a una red internacional. Cada mes, Brian Emerick recoge decenas de cajas con entre 50 y 100 cintas cada una. Su trabajo consiste en transferirlas en tiempo real a formato digital usando equipos antiguos que él mismo repara.

Desde finales de 2024, Emerick ha digitalizado al menos 5,500 grabaciones, y estima que el proceso tomará varios años más. Luego, ingenieros voluntarios en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania limpian el audio, agregan metadatos y preparan los archivos para su publicación.

El dilema legal y el respaldo de los artistas

El proyecto no está exento de dudas legales. Según el abogado David Nimmer, las leyes contra el “bootlegging” establecen que los artistas son dueños de sus grabaciones en vivo. Sin embargo, al no haber fines de lucro, es poco probable que haya demandas.

De hecho, la mayoría de los músicos ha reaccionado positivamente. Solo uno o dos han pedido retirar su material. Algunos incluso han reutilizado las grabaciones, The Replacements incorporó material de Jacobs en un lanzamiento oficial en 2023.

Imagen: Aadam Jacobs Collection

De tipo raro a archivo histórico

La figura de Jacobs no es nueva en la escena musical. Ya en 2004, el periodista Bob Mehr lo describía en Chicago Reader como una institución cultural local: alguien obsesivo, pero con intenciones genuinas de preservar la música. Durante años, su colección permaneció prácticamente privada. En la era preinternet, intercambiaba cintas por correo con otros fans, pero evitaba su difusión masiva por temor a problemas legales.

Hoy, esa lógica cambió. Con miles de conciertos ya disponibles en línea, su archivo se ha convertido en una cápsula del tiempo del indie, el punk y la música alternativa de finales del siglo XX.

Jacobs, que dejó de grabar por problemas de salud, lo resume con cierta ironía: ahora cualquiera puede hacer lo que él hacía. “Como todos tienen un celular, cualquiera puede grabar un concierto”. La diferencia es que pocos lo hicieron durante casi 40 años. 

Imagen: Aadam Jacos Collection

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